Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

viernes, 20 de abril de 2012

1237.- MARÍA GARCÍA ROMERO


María García Romero nació en Villamartín (Cádiz), en las primeras estribaciones de la serranía gaditana. De allí, con apenas diez años, se traslada con su familia a Zaragoza, donde reside actualmente. La Diputación de Zaragoza la dio a la luz en Alijos Poéticos. Ha colaborado en varios libros colectivos, en la radio y en diversas revistas.
Exhibe su poesía un intenso lirismo, sin duda consecuencia de que en ella su diario ejercicio es, mucho más que un hábito, fenómeno esencial, tan necesario como la propia respiración. Como asidero del yo, bucea en los sentimientos y en la propia experiencia de la autora, que, al proyectarse en su entorno, transforma el sentimiento en emoción y la experiencia en conocimiento y en compromiso. Y así nos habla, con un lenguaje limpio -expresión a su vez de una mirada limpia-, salpicado de indicios simbolistas y, sobre todo, un anhelo infinito de armonía, tras la cual se vislumbra el rostro impenetrable de la belleza.











ALZHEIMER


Como soñando habla,
igual que en un ensueño,
trayendo del olvido,
llenos de polvo y lágrimas,
azahares marchitos, enmudecidos pájaros
y, rostros como ceras de amargos limoneros.
Oh hermoso corazón.!
Oh canto inagotable!...
Uno a uno los nombras
y, en el aire, en la casa
flotan rosas y espectros.
Y ya nadie conoce,
quién es quién frente a frente.














La Mar que resbala por mis hombros,
el cerco numantino de mi sombra.
Tu pie izquierdo en la noche,
el derecho en el alba.
Sobre el cielo estrellado,
ese tambor de roca que es la luna.
En mi puerta la tierra de mi infancia.
El ángel del amor, mirando sin pupilas
la blanca flor del cactus.
Entre las líneas de un mensaje,
la música brotando,
como si sólo hubiera un hombre sobre el mundo
y, mi rostro de barro, mudara con sus manos.
Y siempre estuve allí,
y este silencio, tan sólo sea un sueño
y, al despertar, no podré recodarlo.












HERMANOS


Unos cantan y aman
la raíz de su canto.
Otros fueron la sombra
despiadada del viento.
Hubo quien recogió
del infierno, sus lirios.
Quien nunca tuvo edad
y, fue tan sólo polvo.
Quien siendo luna nueva
pudo también mutar,
el sol en un eclipse.
Hijos hambrientos que,
devoraban locura,
cárceles, soledades.
-Brújulas que marcaban
el Sur, en vez del Norte-
Inviernos que surgían
de veranos de angustia
y, una noche alargada
en todos los espejos,
de juicio sumarísimo
sobre cada conciencia.










ANAMNESIS.


Recuerdo la alegría
de tus montunos ojos,
tu paz hecha pedazos,
vencedora y vencida.
Tu campiña de estrellas,
de ababoles y espectros,
y aquel beso primero
que me dio tu mirada.


Profundamente muerta,
en mis noches de insomnio,
los pájaros nocturnos
de todas tus palabras.


Recuerdo el coral rojo
de tus labios tan míos,
el río donde fuimos
peces, lotos,amantes,
esa noche de amor
abrazados a oscuras.


Recuerdo la tristeza
de enterrar a los vivos,
el sol de media noche,
los cráteres del miedo;
una canción sin nombre,
y días de tres horas,
y años como inviernos,
y entrar al Paraíso
por la puerta de atrás.


Y a Dios en su niñez
llamarme por mi nombre,
y cantar a mi madre
oliendo a primavera,
y su boca de rosa
en mi cara y mi alma.
Y la blanca azotea,
mirando el Tafetar;
tu breve biografía...
(Ay! Dios mío, Manuela!)




Recuerdo los jardines
de aquellos arrabales,
las orquídeas negras
de mi fragua sin luna.
Mi padre sin camisa,
el musgo de la piedra,
y aquellos cantes jondos
donde gemía hasta el aire...


Hasta el aire, Dios mío,
hasta el aire, el Bollar,
con los ojos cerrados,
borracha de perfumes,
y él mi guía, ese hombre,
que dormida y despierta,
es mi amparo, muralla,
donde rompe la Mar.










OTOÑO




Sola con el marasmo de las horas,
en los ojos profundos de la noche,
trato de confundir, de confundirme,
danzando en mis deseos más oscuros.
En esta anamnesis, en mis cavilaciones.


Desde adentro me hostigan los ángeles perdidos,
sus insomnes miradas penetrantes
interrogando siempre mi delirio,
este deseo firme,
de acuchillar mi sombra envejecida.


En un otoño azul crucificado,
tronco núbil cuajado de promesas,
nací para el dolor de la alegría.
De los vientos solanos para el frío,
de un rincón en el Sur para este valle,
de todos los silencios para la poesía.







1 comentario:

  1. Estos poemas de María García Romero, conforman un pleno de lirismo. Invoca las maneras de contemplar la noche y estar esperando el alba. Sin duda marca,un momento importante en la actual poesía española. Desde un principio me atrajeron los versos, tanto por la limpidez de ellos y de su expresión atrayente. El amor y la memoria van dentro de su equipaje donde la razón y la individualidad, conforman la cimiente moral de sus excepcionales versos. Gracias al gran poeta Fernando Sabido Sánchez, he podido, sin duda alguna, disfrutar de una poesía auténtica.

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