Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

miércoles, 23 de mayo de 2012

1303.- FRANCISCO J. FERNÁNDEZ-PRO LEDESMA



FRANCISCO J. FERNÁNDEZ-PRO LEDESMA
(Osuna, SEVILLA 1957)
Autobiografía:
Un día nací y fui Francisco. Crecí afranciscado hasta que conocí la importancia de los vecinos. Pasado el tiempo dejé de ser solamente Francisco y nací Yo.
… Ahora soy con muchos más.

¿Cómo es mi poesía?...

Humanista, como yo. Creo que hay que defender la dignidad del Hombre ante cualquier elemento que la lesione. Esta certeza me hace demasiado vulnerable y, muchas veces, demasiado subjetivo; tanto que, en ocasiones, más parezco un iluso que un humanista. Pero, aún así, sigo pensando que merece la pena creer en el Hombre y trabajar con las acciones, con el gesto y con la Palabra –el verso y la prosa, la prosa o el verso- para que, cada día, más gente cuente con argumentos suficientes y excusas válidas que le ayuden a defender esa dignidad. Tengo sueños hermosos y certezas inamovibles (muchas veces no sé si sólo soy un fanático), por eso me resisto a no luchar por algo mejor. A fin de cuentas, creo en el Hombre sobre casi todas las cosas.… y mi poesía, soy yo: igual de humanista (o de humana),subjetiva (o intimista), ilusa (o ilusionada), activa (o activista). Mi poesía suele rebosarme y, por tanto, se chiva de todo lo que siento… por eso, su vulnerabilidad, la hace –en el fondo y en la forma- tan ecléctica como yo soy.

OBRA PUBLICADA:

-“La Andalucía quebrada”
-“Poemas, Cuentos y otras palabras”.
-“Pregón de los Carnavales 2000”- “Pregón de la Feria Taurina de Osuna 2002”
-“Pregón de la Semana Santa 2002”



ME ESTÁS DOLIENDO

Me estás doliendo,
me estás doliendo mucho…
Me aprietas el alma
con tu duro corazón
de acero, 
con tus pretendidas manos
blancas...
Me estás llenando de dolor
con tus espinas...
Me voy desangrando 
lentamente
entre estertores de vida,
y mi alma delira
una ilusión inconsciente...
Y yo me muero
Y yo me muero
rebosando
por mi herida...
Me estás doliendo
hasta en los versos
en cada letra que repito....
Triturado vivo
por tu aliento
vuelvo a morir
en tus pupilas
con cada mirada tuya
en que me pierdo.
Por tu duro corazón
de acero,
por tus pretendidas
manos blancas
siento mi alma
siento mi alma
que no la siento.





AL CRISTO DE LOS GITANOS (“LA SANGRE”)

Con las carnes del costado
abiertas de par en par,
va llegando a Zamorano,
con todo su Amor clavado,
entre cera colorá...
¡Ay, tarde de Jueves Santo!,...
¡Ay, tarde de Sangre abierta!...
¡ponle rejas a tus puertas
y a tu Sangre Caridad!.
Sangre que va derramando
en su Cruz, crucificado,
ese Cristo tan humano
que, siendo Dios, sangra igual
que, al herirme, sangro yo...
¡Ay, tu Sangre, buen Señor,
que es la misma que la mía...!.
Flores rojas de tu herida
que derramas hoy por mí...
Viéndote sufrir así,
¿quién no te entrega la vida?.
Esas manos que has clavado
en esa Cruz traicionera;
y ese abrazo en la madera
de perfiles colorados;
y ese estarse enamorado
con mansedumbre tan quieta,
suspendido en esa Cruz...
y esa forma de estar Tú
eternamente esperando.
¡Ay, tarde de Jueves Santo...!.
De pronto, la siguiriya
(una Flor en cada esquina
que, con la Voz, se abre paso):
Lo sé, porque yo lo he visto:
Por Zamorano
va muriéndose el Cristo
de los Gitanos.







AL CRISTO DE SAN GIL (“LA SALUD”)

En el Alto Picadero
al llegar Semana Santa,
estando en su estrecha plaza
se está más cerca del Cielo.

Por las puertas de San Gil
aparece el Cristo bueno
que, clavado en el madero,
se refleja en el Genil;
y yo, que lo veo venir
entre cientos de “rebotos”,
admiro en su bello rostro
esa forma de morir.

Ocupando las esquinas,
los ecijanos se aprietan;
uno canta una saeta
y ni la brisa respira.

En el balcón, las macetas
parece que hasta se asoman;
y en su vuelo, la paloma
se encarama en la veleta.

Cristo viene coronado
por un tormento de espinas
y la gente se le arrima
con los ojos espantados.

Más la espina del tormento
en esa frente divina,
se convierte en flor bendita,
por ser suyo el sufrimiento.

Con Él sufre el nazareno
que, debajo del capillo,
sueña duelos de chiquillos
vestidos de terciopelo;
y debajo, el costalero,
que ¡cómo mece a la Virgen
cuando llega a Caballeros!.

Y en este terrible duelo
(duelo grande y duelo amargo),
desde los Balcones Largos
quieren sumarse al cortejo,
con las piedras de la calle,
el dolor de cada sueño:
desde el pequeño detalle
de un rebate o un zaguán,
a la torre de San Juan,
filigrana de azulejos.

Luz de luces, luces, luces...
hileras largas de luz
que alumbran a la Salud
en la sombra de las cruces.

Yo voy a sus pies rezando
mirándolo a contraluz;
y Él, desde su inmensa Cruz,
viene a morir perdonando.

Écija sabe querer
con la pasión desbordada
y su Alma está entregada,
en este hondo sentir,
al Cristo que está en San Gil,
por Amor, en el madero;
que estando clavado allí
el Cristo más milagrero,
Él nos muestra ese Sendero
de su Santa Voluntad,
y después, en su Piedad,
siempre atiende nuestro ruego.

Écija lo quiso así:
a la orilla del Genil,
cuando pasa por mi Pueblo,
es el Cristo en la Salud,
el Faro que da la Luz
desde el Alto Picadero.








AL CRISTO DE LA YEDRA

Esa Cruz lleva una Yedra
(verde que te quiero verde)
que se abraza y se entretiene
jugando con la madera.

Esa Cruz lleva una hilera
de Esperanza penitente
y se viene por el Puente
(trepa que te trepa y trepa).

Esa Yedra se parece,
ilusión enamorada,
a mi alma que se escapa
de mi pecho y de mi frente.

Esa Yedra, que es mi barro
y ha iniciado la escalada,
se refugia en la lanzada
que han abierto en su costado.

Por el Puente viene el río
con su corriente de plata
para ver como se alza
la yedra hasta el mismo Cristo,
y la Yedra enamorada,
que produce escalofrío,
en el Genil se hace río
y deja rezando al agua.

Por la noche con la gente,
las estrellas y mi Dios,
este barro que soy yo
se convierte en yedra verde;
y en esta divina espera,
quiere subir de repente
a ese trozo de madera
que el Genil, en su corriente,
hizo sueño de ribera
cuando el Cristo de la Yedra
se vino muriendo al Puente.





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