Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

viernes, 11 de mayo de 2012

1266.- JUAN MANUEL MOLINA DAMIANI



JUAN MANUEL MOLINA DAMIANI
Juan Manuel Molina Damiani nace en Jaén en 1958.
Es licenciado en Filología Hispánica y profesor de Enseñanza Secundaria.
Ha sido conferenciante en el Museo Provincial de Jaén, en la Fundación «Cesáreo Rodríguez-Aguilera» y en las universidades de Granada, Jaén, «Menéndez Pelayo», Salamanca, Sevilla, Castilla-La Mancha, Córdoba y Lérida. Ha escrito artículos, estudios, prólogos o aproximaciones críticas a las obras de Felipe Alcaraz, Manuel Andújar, Juan del Arco, Manuel Caballero Venzalá, Javier Cano, Pedro Luis Casanova, Francisco Carrillo, Francisco Cerezo, Luis Cernuda, Gaspar Cortés, Juan Espejo, Alfonso Fernández Malo, Guillermo Fernández Rojano, Francisco Ferrer Lerín, Francisco Gálvez, Federico García Lorca, Pere Gimferrer, Miguel Hernández, José Hierro, Diego Jesús Jiménez, Juan Ramón Jiménez, Martín Lerma, Manuel Lombardo, Antonio López, Juan Carlos Mestre, Felipe Molina Verdejo, Justo Navarro, Antonio Negrillo, José Nieto, José Olivares, Fernando Ortiz, Rafael Palomino, Rafael Perales, Rafael Porlán, Marco Rodríguez-Piñero, Fanny Rubio, Manuel Ruiz Amezcua, Manuel Urbano y José Viñals.
Colaborador, entre otras, de las páginas del Diario Jaén, el Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, la Revista de la Facultad de Humanidades de Jaén, Guadalbullón (Jaén), Zurgai (Bilbao), República de las Letras (Madrid), La Estafeta Literaria (Madrid), La manzana poética (Córdoba), Diálogo de la Lengua (Cuenca) e Ínsula (Madrid), es autor de una antología de poetas de Jaén, Poetas jiennenses. 44 x 18. (Un vistazo por la poesía giennense de postguerra) (Jaén, Diputación Provincial, 1983), de un extenso ensayo sobre las poesías española y jiennense durante los años cincuenta, «Aljaba» y «Advinge» (1951-1955) en la España poética del medio siglo (Jaén, Ayuntamiento, 1991, prólogo de Fanny Rubio) y de la compilación, edición y puesta a punto crítica de La poesía de Diego Jesús Jiménez (Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 2006).
«Aljaba» y «Advinge» (1951-1955) en la España poética del medio siglo (1991).
Ha escrito asimismo dos extensas aproximaciones a la pintura de Carmelo Palomino, recogidas en el catálogo "Carmelo Palomino: exposición antológica" (Jaén, Universidad / Ayuntamiento, 2001), y una a la de Miguel Viribay, incluida en "Miguel Viribay: cincuenta años de pintura" (Granada, Consejería de Cultura / Cajagranada, 2004). Su faceta de crítico la completa su condición de redactor de los magazines culturales dirigidos durante la última década por Francisco Salas para Onda-Cero Radio y la Cadena Ser. Editor también, en 1994 puso en marcha con Carmelo Palomino «Ediciones Imprevistas», un sello dedicado a la edición de libros y carpetas de arte.
Coordinador a día de hoy del «Taller-Aula de Poesía de la Universidad de Jaén», Molina Damiani tiene reunida su obra poética en "Salvoconducto" [Colección de poemas, 1984-2002] (Jaén, Diputación, 2003, nota de contracubierta de Diego Jesús Jiménez), sobre la que publicaría una confesión crítica: La poesía como salvoconducto. Historial de otro libro (Jaén, Ediciones Imprevistas, 2003). Los poemas que entrega esta página, inéditos los tres, pertenecen al libro que anda ultimando, Tierra de paso.




CORREO ANÓNIMO

que envíale el 21 de marzo del año 1473 el asesino del Condestable don Miguel Lucas de Iranzo al caudillo de la conspiración
«un condestable que arriesgaba la vida por oponerse al expolio de que eran objeto los judíos conversos, ‘a quienes’, en agrio decir de don Rafael Floranes, ‘el pueblo quería oprimir para arrebatar sus bienes; como por ese tiempo se hizo también impunemente en Andújar, Córdoba y otros pueblos de Andalucía’. A su modo, el fin del condestable es una muerte de ejemplario: una es-tampa violenta, gráfica y vívida de una turbia cua-resma del medievo tardío».

Pere Gimferrer

          MARZO, a la noche del veintiuno, Fiesta
de San Benito. Al fin quedó cumplida,
Señor, vuestra conjura. Yo, de huida
ya, a Sevilla cabalgo tras la gesta.
          La muerte fue en la Catedral, transida
cuando vio que topaba con la cresta
del Condestable Iranzo mi ballesta
vaciándole sus sesos y la vida.
          Que auto de tanta fe, Señor, sostén
sea siempre del Reino de Jaén,
guarda y defendimiento de Castilla,
desde hoy más santo, sí, con la cuadrilla
de este moro, converso o judío hijo-
puta besando nuestro crucifijo.





LA POESÍA SE ENFADA

Para Fanny Rubio

          AQUÍ, tú lo sabes, únicamente eres el mecanógrafo,
quien se limita a copiar
lo que mis ojos te dictan, las visiones ignoradas todavía por tu idioma,
la mordedura sin mundo de esta manzana podrida.
          Aquí soy yo la que manda: no te engañes, no te sientas
libre:
siempre el dolor tuvo víctimas,
extremidades el tronco y tu palabra padrastros,
donde mi sangre se enfría
o aparecen tus metáforas,
tan cultas, tan académicas, que tanto me hacen reír.
          Aquí, de dejarme, sí, si me dejaras, podrías
volver a ser el que fuiste: el que mejor le sacaba
punta al lápiz de la clase, quien se subía de cuatro
en cuatro las escaleras de aquella casa con huerto,
de vecinos, entre san Juan y san Bartolomé,
porque la mujer que friega,
bajándolas,
                    una a una,
                                        de rodillas
                                                  —ya mayor—,
acaba de sorprenderte
acechando los hospicios de sus nalgas, su jornal
                                                                                de confesionario y sosa.
          Pero te falta valor
para seguir,
para llegar al final y encontrarte con la nada.
Aquí reposa tu culpa mientras la esperan mis sílabas.
Aquí están tapiados todos los balcones de este mundo.
Aquí ladrarán mis perros su impronunciable ladrido:
su fidelidad de tumba con flores de plástico
                                                                      descoloridas y rotas.
Déjame en paz. Por favor te lo pido. No me escribas.
                                                                                Ni me nombres.





GRAN EJE: CONVOY: PUNTA OESTE

[IX]

OÍDME ahora
los dos, escuchadme, acogeos
a mí aunque nunca sepáis
quién me dijo: yo soy un canto
sin alrededores ni fin
porque mi pureza es aciaga
y mi acabamiento mi origen:




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