Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

viernes, 22 de marzo de 2013

1476.- BRUNO PORTILLO Y PORTILLO



Bruno Portillo y Portillo nació en 1855 en Huéscar (Granada). Su familia era oriunda de Murcia y con numerosos miembros, predecesores de Bruno, que siguieron la carrera militar. 
Salvador Portillo Casanova (uno de los bisabuelos de Bruno) nació, en 1748, en Mula (Murcia). Casó, en Huéscar (1778), con la joven oscense doña María Ana Fernández de Velasco. Salvador Portillo fue alcalde del Estado Noble de Caravaca y también alcalde -graduación de Alférez-, de la Santa Hermandad por el Estado ya mencionado. En 1799, le otorgaron, por la Real Ejecutoria de Hidalguía, este título de nobleza. Desde la Reconquista y hasta la época de la constitución de los Ayuntamientos, ciertas ciudades y pueblos de España tenían una organización política y administrativa especial. Tanto los Reyes Católicos como sus primeros sucesores en el trono, para atender a la repoblación de estas localidades, beneficiaron a sus habitantes con privilegios y franquicias, viviendo éstos al amparo de estas concesiones. 
Las familias nobles de las poblaciones favorecidas, con el paso del tiempo, se organizaron política y administrativamente, dando origen a la creación de los Estados Nobles, como fue el caso de Caravaca. Desde que Salvador Portillo sufriera la pérdida de tres hijos durante la Guerra de la Independencia no se repuso más, falleciendo, en 1816, en su ciudad natal. Pedro José Portillo y Velasco, hijo primogénito de Salvador Portillo y abuelo de Bruno Portillo y Portillo, nació, en 1780, en Caravaca. Pedro José continuó con la vocación militar de sus antepasados. Por ello, ingresó en la Armada. En 1974 se encontraba de Guardiamarina en Cartagena. Dentro de la Marina alcanzó, en 1806, la graduación de Alférez de Navío. Combatió contra ingleses y franceses. Cuando pidió plaza en el Ejército de Tierra, la misma que le concedieron, corría el año 1808. Junto a Daoiz y Velarde y a sus hermanos Manuel y Bruno, luchó en el sitio de Zaragoza. Dos años más tarde lo nombraron Gobernador del Cuartel General de la 1.ª División de Infantería del Tercer Ejército y posteriormente Ayudante de Campo del general Elio. Al finalizar la guerra contra Francia lo designaron para Gobernador Político y Militar de Almería. En esta ciudad andaluza se unió en matrimonio con doña Manuela Estrada y Masegosa, pero falleció a los 35 años (1816) a causa de las heridas que le produjeron en combate. 
Don Francisco Portillo y Estrada, hijo de don Pedro José y de doña Manuela y padre de Bruno Portillo y Portillo, nació, en 1808, en Huéscar. Siguió los pasos de su progenitor, ingresando en el ejército de Isabel II, el cual abandonó tras informar un día a sus superiores que no recibió una orden de fusilamiento, demostrándose que sí llegó a sus manos dicho comunicado, pero lo obvió. Después de dejar la vida militar ejerció como oficial de Hacienda en Almería y Granada; como Tesorero de la provincia de Badajoz; como jefe de Fomento de las de Toledo, Córdoba y Cádiz; como jefe de Administración Civil en el Ministerio de Fomento en Madrid y, al mismo tiempo, como Delegado regio del Canal de Castilla. Al darse por concluida la Revolución de 1868, retornó a su ciudad natal. Viviendo de nuevo en Huéscar, lo eligieron presidente del Sindicato de Riegos. Falleció en 1883 en dicha localidad. En 1855 vino al mundo nuestro escritor y poeta. Fue hijo único de Don Francisco Portillo y Estrada y de Doña Rafaela Portillo y Portillo (primos hermanos). 
A los 15 años ya pertenecía a la Asociación literaria “Cervantes” de Huéscar. Dicha sociedad estuvo activa entre los años 1870-1872, ambos inclusive. Don Bruno fue un gran erudito, conservador, perfeccionista, católico…              
Enemigo acérrimo del sindicalismo y de las huelgas, de las manipulaciones obreras y de las manifestaciones. También estaba totalmente en contra de la estafa y de la falsedad, del mangoneo político y de la explotación del hombre en cualquier aspecto, de la corrupción en especial de los políticos y de la protervia…
Durante años y años delató y se opuso públicamente a los abusos de poder y al enriquecimiento ilegal, corrupto; a las confrontaciones entre los caciques-empresarios y los políticos y obreros -luchas obreras reivindicativas-…
Se codeó con excelentes amigos -nobles, literatos, políticos, militares…- tales como Melchor Almagro San Martín, diplomático y escritor; Alberto Aguilera y Velasco, alcalde de Madrid, senador vitalicio y presidente del Círculo de Bellas Artes de la capital del reino; Mariano Ruiz de Arana y Ossorio de Moscoso, duque de Baena; Alfonso de Bustos y Bustos, marqués de Corvera y las Almenas; Federico Capdevila de Fernando de Carvajal, conde de Castillejo; Rafael Jiménez de la Serna y Negro, senador por Granada; José España Lledó, tomista, político y catedrático de Metafísica en la Universidad de Granada; los generales Hernández de Velasco y Montes Sierra; y Natalio Rivas Santiago, albuñolense, ministro de Instrucción Pública (bajo la presidencia de Allendesalazar), abogado, historiador, escritor…
Aunque Bruno no fue monárquico, tampoco republicano, detestó la Restauración borbónica -en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II-, con el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos (1874) y la caída definitiva, ese mismo año, de la I República Española. Sin embargo, la sublevación de Miguel Primo de Rivera y la implantación de una dictadura militar (septiembre 1923-enero 1930) fue para él motivo de inmensa satisfacción. Aunque siempre defendió la dictadura de Primo de Rivera, incluso loó al general sublevado al fallecer en 1930, no le agradó que durase tanto tiempo y, menos aún, que durante este periodo parte de su obra fuese censurada y prohibida. Bruno, como hijo único, heredó un inmenso patrimonio que le permitió vivir de las rentas. Sus ideas políticas le impidieron ser diputado a Cortes por Granada, ya que le anularon, en Madrid, el acta requerida, a pesar de los fallidos intentos de ciertos políticos conservadores para que no infirmaran dicha acta. Posteriormente fue diputado provincial por Huéscar. Sufrió una enfermedad en los ojos, que lo dejó ciego y le apartó de toda actividad política. A pesar de ello, escribió la obra “Hijos ilustres de Huéscar y pueblos comarcanos en el siglo XIX”. Granada, 1931, la cual es un homenaje del ilustre oscense a su ciudad y a sus convecinos. Bruno Portillo y Portillo falleció el 3 de marzo de 1935. Sus restos descansan, junto a los de sus padres, en el cementerio de Huéscar, en un panteón de mármol blanco. Según el profesor Jesús Daniel Laguna Reche, egregio historiador de quien ya hice referencia en el segundo parágrafo, su abuelo paterno participó en la construcción de dicho mausoleo. Además, según nos comenta también Jesús Daniel en su artículo, ya mencionado en el susodicho párrafo, su abuelo trabajó para don Bruno en las fincas que éste poseía. Habló, en varias ocasiones con él. “Lo recordaba (su abuelo) ya ciego, manifiesta el profesor Laguna Reche, con una vara en la mano y entonando alguna música en voz baja, dando vueltas al patio de la casa donde iba a visitarlo. Asimismo, le expresó el abuelo al nieto, “recordaba haber conducido el primer tractor que hubo en Huéscar, comprado por don Bruno, un Ford de gasolina con ruedas de hierro”.


Lo poco que sabemos de Bruno Portillo se le debe a José Luis Cano, escritor, poeta, crítico literario… (Algeciras, 1912-Madrid, 1999) por su obra “Historia y
poesía”, publicada en Madrid, 1972, y por la editorial Anthropos. Barcelona, 1992. Un
capítulo de este libro trata sobre “La poesía política de un olvidado: Bruno Portillo”; al oscense Jesús Daniel Laguna Reche, licenciado en Historia por la Universidad de Granada, quien escribió una breve biobibliografía -“Recuerdo de un literato granadino
en el 150 aniversario de su nacimiento. Bruno Portillo y Portillo (1855-1935)”. “Yo que comparto, dice el profesor Laguna Reche, con don Bruno el apego a mi tierra y creo, como él creyó, que es deber de los pueblos recordar a sus hijos ilustres, quiero rendirle un pequeño pero respetuoso homenaje mediante la publicación de unos retazos de su obra, y contribuir, modestamente, a que sea un poco más conocida que antes”. Dicho
artículo se publicó en la Revista Andaluza de Arte “Alonso Cano”, nº 11, trimestre 3º, año 3º, 2006, -con sede en Granada- cofundada en 2004 por sus directores José Carlos Rodrigo Herrera y Jorge Jesús Cabrerizo Hurtado, ambos licenciados en Historia del Arte y secretario y presidente, respectivamente, de la Asociación Cultural “Cofradía Nueva del Avellano”, ubicada también en Granada.

ALGUNAS DE SUS OBRAS, según el profesor Laguna Reche:  Preludios de una lira. Poesías. Madrid, 1883. Huéscar, 1912-1913.  Entretenimientos. Leyendas y poemas. Madrid, 1890. - Lo que está de Dios. Obra dramática. - Los vándalos del día. Obra dramática. - El tardo arrepentimiento. Novela en verso.  La casa de descanso. - Los acaparadores. - Los segundos lugares.  Frivolidades. Poesías. - Don Ramón Berenguer. Obra dramática. - No siempre el refrán acierta. Obra dramática. - Rumorosas. Poesías. Huéscar, 1911. - Relámpagos. Poesías cortas, primera serie. Madrid, 1916. - En la frontera. Novela. Madrid, 1917. - Fuensantiquia. Cuento. - Obras poéticas de don Bruno Portillo y Portillo. Huéscar, 1907. - Obras Poéticas. Año 1908. - Cuentos y novelas cortas. Huéscar, 1908. - Señoritines. Huéscar, 1909-1910. - La hija del ama. Segunda parte de Señoritines. Huéscar, 1910. - La señora casualidad. Tercera parte de Señoritines. Huéscar, 1911. - Hojas dispersas. Homenaje personal a Juan María Guerrero. Huéscar, 1913. - Antología de poetas andaluces. En colaboración con Enrique Vázquez de Aldana. Huéscar, 1914. - Centelleos. Poesías cortas, segunda serie. Madrid, 1917. - Antología de canciones amatorias (Agustín Aguilar y Tejera, Joaquín Alcaide de Zafra, Servando Camúñez y Bruno Portillo, de Enrique Vázquez de Aldana. Madrid, 1917.  Poesías cortas:
- La dictadura. Poesías cortas, cuarta serie. Madrid, 1923. - Politiqueos. Poesías cortas, quinta serie. Madrid, 1926. - Las responsabilidades. Poesías cortas, séptima serie. Madrid, 1930. - Hijos ilustres de Huéscar y pueblos comarcanos en el siglo XIX. Granada, hacia 1931. - Obras dramáticas. Contiene las obras Don Ramón Berenguer, No siempre el refrán acierta y Lo que está de Dios. Huéscar, 1966.

Por Carlos Benítez Villodres




Burla burlando

   Es en las realidades de la vida
lo intenso cosa igual a lo excesivo;
hasta la intensidad en el cultivo,
por freno ha de tener justa medida.

   Amor intenso, es un amor suicida;  
estar muerto de amor, no es estar vivo;
por ello del exceso yo me privo,
aunque todo a lo intenso me convida.

   Hasta es malo pensar intensamente,
y lo frívolo gusta a mucha gente,
y aun a mí casi ya me va gustando.

   Lo mejor es tomar la vida a broma;
sólo es dichoso quien así la toma,
y por el mundo va burla burlando.



A mi gloria

   Ni falsos triunfos, ni lisonjas ruines
que halagadoras lleguen a mi oído;
tan sólo el goce del deber cumplido
deben buscar los nobles paladines.

   Ni huríes de fantásticos jardines  
soñados por el árabe dormido;
ni el galardón al vate prometido
por damas de dorados camerines.

   Las glorias son para quien nada espera,
varios caprichos de la suerte varia  
sin realidad ni fama duradera.

   Quiero sobre mi tumba solitaria
una flor, un jirón de mi bandera
y el eco de una férvida plegaria.










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