Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

lunes, 21 de marzo de 2011

302.- MANUEL ORTEGA


MANUEL ORTEGA. Nace en Sevilla (1975) aunque es de Puerto Real y vive en Madrid. Actualmente trabaja como creativo publicitario y crítico de cine para diferentes publicaciones (Miradas de cine, Cinemanía, Versión original, Cinestrenos, Cámara lenta) lo que no le dejan demasiado tiempo para escribir también fuera del trabajo. A pesar de eso lo hace a diario en su blog: http://wwwimposturas.blogspot.com/. En 2002 publicó un libro de relatos titulado Persiga a esa góndola (LF Ediciones, El árbol espiral, Béjar) y ahora prepara otros dos proyectos: uno de poesía que se publicará a primero de años bajo el nombre de Un zumo del sabor que más te guste y junto a José David Cáceres la coordinación de un libro colectivo sobre la obra de John Carpenter.





APATRIDA

Como un dios sin balón ni cuerda
vuelcas el bol con casta y patatas
mezclas el sol con los años que faltan
y así, con más, rodeas mi mundo y ayer.
¿Por qué no? Mis cuentas me sueltan y matas
el rol que en ciertas batallas baratas, la tez
volvemos y no estoy, ni siquiera lo sé, cantar,
hay palabras que sobran si me basto yo.
Decir muy claro que no entiendo aún
si nacimos en besos y mirarnos mejor
y amigos que rodean por querer creer
que vos, sin balón ni cuerdas, me inventas aquí.
Por que sí. Porque no hay bol ni hay vereda
ni ahí te espero, ni soy, el que pone la mesa
sin cosas que con sin dominan la fiesta
yo bailo mejor, no te jode, la noche se muere
por verme vivir.








A GATAS

la memoria
el corazón de los peces
el humilladero técnico de lo poblado

las cenizas
el contumaz deseo de sol
el destellante suministro totémico

el recuerdo,
la noche y la calle repleta,
somos piedras paradas en agua muerta.

el olvido, el fuego, el olvido
los insectos que nadan
los desiertos teóricos del placer
la luna frígida y abandonada
nadie, nada, lo oscuro
casas vacía, mil mañanas,
vivo en el fuego:
andando éramos arcilla








JIRONES

Fue cuando nos desayunamos,
te llamarás Lorena, en aquel sitio eterna
entre gente que va a trabajar,
niños que mueren de fresa.

Subir, por qué no inventar
el ascensor, pasado empieza el mundial
y yo aquí febril
sin gol, la noche ahora vuelve a crecer
en mí.

Vamos a dormir que mañana será anader dei
quizá, tal vez, reír sea aquí llorar
abrazados al sol (con mi camisa vieja)
y tú sin sostén manteniéndome en vilo
y en piel. Somos somier.

Mujer y olvidar la niñez,
jirón de saliva en mi voz,
ayer nos volveremos a ver
que seas feliz, que sea cierto,
que descanses, que seas sed.




Publicado por las afinidades electivas - España


No hay comentarios:

Publicar un comentario