Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

viernes, 7 de febrero de 2014

1865.- ANTONIO CHACÓN FERRAL



Antonio Chacón Ferral

Nacido en el seno de una humilde familia, Antonio Chacón Ferral vio la luz por
primera vez en el barrio de Santiago de Jerez de la Frontera el 29 de Enero de 1886. Su padre, Antonio Chacón Gutiérrez, jerezano, albañil y de origen serrano –su padre nació en Benaocaz- había casado años antes con Mercedes Ferral Ortega, también natural de Jerez. Su hermana Manuela vendría al mundo dos años después que Antonio.

Tras una infancia especialmente dedicada a los estudios, la juventud le hace implicarse en temas sociales y comienza a conocer el emergente espíritu andaluz regional y autonomista junto a la figura de Blas Infante, cuando hacia los comienzos del año de 1907, nace el andalucismo histórico en Sevilla tras unos juegos florales y reuniones informales en la capital sevillana.

A principios de 1909 Antonio Chacón ya tiene decidido emigrar a la lejana Argentina como tantos andaluces anhelando mejores perspectivas sociales y personales.
Buscando recursos, sus amigos más allegados le organizan un festival en el Teatro Eslava. Ya, por estas fechas había nacido su labor intelectual cuando comienza con apenas 21 años, luego de finalizar su servicio militar, a escribir colaboraciones desde Madrid en los periódicos jerezanos “El Guadalete” o “Diario de Jerez”. En dicha función teatral se interpretan la pieza cómica en verso “la Cripta”, o el sainete “El Contrabando”, ambas originales de nuestro protagonista.

En su ciudad natal, antes de partir escribe una de sus primeras obras literarias, “Coral”, un ensayo de novela andaluza, fechada en 1907, y un año más tarde el monólogo titulado “El voto falso”. Cuando en 1923 vuelve en breve visita a Jerez por motivos familiares, tras quince años de ausencia, sus recuerdos hacen no olvidar sus orígenes: (...) Pocas horas después de mi arribo, miraba a través de la ventanilla del ferrocarril los amados lugares donde corrieron los lejanos días de mi infancia, la silueta de un pequeño edificio religioso, de paredes enjabegadas y techo pardo, que se eleva sobre una loma a la entrada de mi ciudad natal, me hizo concebir una idea que me llenó el pecho de alegría. Pasados los primeros momentos de afectuosas emociones familiares (...) encerrado en mi alegre cuartito de paredes encaladas y de muebles sencillos, evocadores silenciosos de manos que me acariciaron y que ya no volverían a hacerlo nunca, para calmar la rara “saudade” que lloraba frente al modesto espejo familiar, en alegre hora del retorno inesperado, la ausencia de aquellos ojos que en otro tiempo se miraron en él, abrí el libro de mi ilustre amigo (...)”.

Su labor periodística y de autor no cesa en el país andino; durante estos años publica en la capital argentina libros de poemas como Azulejo morun” (1920) o Caminito Abajo (1926), algunos de cuyos versos son reflejados en la Revista del Ateneo:


“Maldita gitana
la virgen pagana
la que en las estrellas lee bienes y males,
reina soberana
de las carreteras y los arrabales;
divina criatura,
que, con voz preñada de tierna dulzura
o con los acentos duros cual puñales,
dice a los mortales,
como una sibila, la buenaventura”.


También compone poemas reivindicando figuras históricas cercanas al pueblo
que le vio nacer:


“(...) Peregrino, si pasas algún día 
por la tierra de encantos soberanos, 
copia del Paraíso: Andalucía, 
no preguntes por él a sus hermanos; 
Que la flor del aroma del olvido, 
que en los jardines de lo ingrato medra, 
sobre su santo nombre ya ha tejido 
un manto oscuro, cual tupida yedra. 
Y acaso digan, para asombro y pena; 
que Alvar Núñez, el justo y el austero, 
fue un señor...cuyo nombre no les suena... 
¡Quizás un viejo cómico... extranjero ¡”.


En la prensa argentina son muchas las ocasiones donde colabora antes de su regreso definitivo a tierras jerezanas, pero no olvida su obra literaria y poética. En 1927 publica “El látigo de Jesús“y en 1929 “El Emir de Bobastro“, de claras reminiscencias histórico-andaluzas.
Mientras permanece en el extranjero, no deja de enviar artículos y poemas que son publicados en los medios informativos. Colabora en las secciones “Crónicas Argentinas“, “España Republicana” o “Articulejos“, para distintos medios de comunicación nacionales y jerezanos, además de presidir uno de los centros culturales integrados por emigrados españoles, dedicándose a expandir las inquietudes sociales e intelectuales de sus socios.
El 5 de Enero de 1933 Antonio Chacón Ferral vuelve a Jerez acompañado de su esposa, Carolina Barroso Ramírez, jerezana, y su hijo Antonio. La prensa escrita local lo destaca: “Anteayer, procedente de Buenos Aires, donde ha radicado muchos años, llegó a ésta el buen amigo y consecuente republicano, adalid esforzado del ideal en las tierras americanas e ilustre poeta, antiguo amigo nuestro, don Antonio Chacón Ferral.
(...) Sea bienvenido a España tan luchador ciudadano, pues actividades como la suya son muy necesarias, no sólo para colaborar en el engrandecimiento de Jerez. (...)”.

De claras ideas republicanas, no olvidemos que llamó cobarde en una de sus crónicas periodísticas al rey Alfonso XIII durante su estancia en la capital de España, recordando a todos, “que se escapó de Madrid en la complicidad de la noche y la velocidad dejando abandonados a su esposa e hijos, al azar de la buena o mala intención de las multitudes revolucionarias“, nada más pisar suelo jerezano es nombrado Inspector Jefe de los Servicios Municipales, entre cuyos trabajos se encuentra el control de la policía municipal y rural. Sería destituido de sus funciones por la llegada al gobierno municipal de la CEDA, pero con el triunfo del Frente Popular, volvería a hacerse cargo del mando pleno de las fuerzas de la inspección-Jefatura desde el 21 de febrero de 1936.

Antonio continuaría su labor periodística, poética y articulista como había hecho durante años desde su Buenos Aires querida, en la prensa local y nacional, firmando sus escritos con el seudónimo de An-cha-fe, hablando en los mismos de cultura, de política, de humanidad, solidaridad, flamenco, regionalismo, etc.
El mismo día de la llegada de An-Cha-Fe a Jerez, aparece en prensa la noticia de la preparación de un homenaje al cantaor jerezano Antonio Chacón García para el día 8 de enero de 1933 y como no, el participaría en tan importante evento.

Las tareas de organización por parte del Ateneo Jerezano, de la proyectada fiesta-homenaje al ilustre cantaor, cuya recaudación se pensaba destinar a beneficio de la Fiesta de Reyes, haría reunir en el Teatro Eslava un buen elenco de artistas de renombrada talla flamenca y poética, dando la idea de la gran brillantez que revestiría aquel acto: “1ª parte. Concierto por la Banda Mpal. Con arreglo al siguiente programa: -España Cañí, (pasacalles, Marquina) –Sevillanas y Soleares, (danzas andaluzas, Germán Álvarez Beigbeder), -La boda de Luís Alonso, (intermedio de zarzuela, G. Giménez) –Pepita Creus, (pasacalles, Pérez Choví) 2ª parte. Lectura de trabajos literarios. Palabras del distinguido poeta jerezano, Antonio Chacón Ferral. 3ª parte. Cante y baile flamenco, tomando parte los más destacados artistas locales”.
Conforme al programa anunciado, a las nueve y media de la noche comenzó la función con un concierto por la Banda Municipal. Seguidamente se leyeron varios trabajos literarios a la memoria de Chacón, entre los que figuraba una poesía de José Mª. Pemán. Luego, el poeta jerezano Antonio Chacón Ferral pronunció unas palabras recordando el amor que siempre ha tenido por sus ideales y recitó otra poesía exaltando el cante popular andaluz. Y por último el por entonces director del semanario Claridad,
Julián Pemartin, leyó la poesía que había compuesto para este acto.

La tercera parte del programa correspondió al cante y al baile flamenco, tomando parte los siguientes artistas locales: Cantaores: Manuel Fernández (El Imperial), Juan Acosta, Manuel Sánchez (El troncho), José Aliaño, Rafael Pantoja (Niño del carabinero), Vicente Pantoja y Tomás Torre. Bailaores: Lolita Méndez, Charito Heredia, Juan Domínguez (Batato Chico), Antonio Barba (Antoñirri) y Matías Cala (El Pili). Tocaores: Sebastián Núñez García y Javier Molina. “Todos rivalizaron por superarse en su labor que el público seguía y premiaba con grandes ovaciones”.
Sin embargo no fue todo alegría. Durante el acto, coincidiendo con las intervenciones de los poetas Chacón y Pemartín, un grupo de alborotadores se dedicó con sus interrupciones, “bastante desagradables”, a molestar a los presentes con insultos como “cavernícola”, llegándose al extremo de no poder terminar sus recitales correspondientes. Decía la prensa al respecto: “Si aquellas no tienen la suficiente educación y las más elementales nociones de lo que es vivir entre personas civilizadas, deben abstenerse de concurrir a sitios donde ofendan a centenares de jerezanos y a sus sentimientos de hidalguía y caballerosidad”.

El día 16 de ese mismo mes, los poetas Antonio Chacón Ferral y Julián Pemartin, recibieron un homenaje en acto de desagravio por lo sucedido en el Eslava por parte del Ateneo Jerezano, que les dispensó un jerez de honor, acontecimiento al que asistiría buena parte de la intelectualidad jerezana más dispar, pues entre ellos aparecen personajes de todas las tendencias políticas. Su presidente, Tomás García Figueras levantó su copa a la salud de los homenajeados y tuvo unas “frases afortunadas para el arte popular y su transformación y depuración por los intelectuales para devolvérselo limpio de escorias al pueblo que lo produjo (…) lo popular andaluz se siente en toda su intensidad cuando lo riman los Quintero, los Machado, García Lorca, José Marín, Pemán, Antonio Chacón Ferral, Julián Pemartín…, cuando lo pinta un Romero de Torres, o cuando lo prende en las notas musicales un Albéniz, un Falla…”.
Seguidamente usó de la palabra Antonio Chacón, quien exaltando el cante popular glosó admirablemente el dicho “de que pueblo que canta, no puede ser un pueblo malo, que una reunión de hombres acostumbrada a cantar no puede ser mala”.
Por eso, en relación a los individuos que cometieron tal atropello, dijo: “creo sinceramente que los que aquello hicieron no podían ser jerezanos, pues no estaban allí para oír cantar, estaban para algún mal que su cabeza no podía digerir”. Con el ánimo encendido, se dirigió al Ateneo en estos términos: “En Jerez, en el pueblo, hay que tener fe, porque es el pueblo que gusta cantar. Recuerda la escena del pajarillo en la trinchera, obra hecha para la destrucción de la Humanidad, y sin embargo, el pajarillo también allí cantaba. Esto es el Ateneo jerezano, el pajarillo del bien que sigue su camino sin mirar atrás y obviando sinsabores e ingratitudes, y todo por sembrar la cultura popular. Adelante, siga esa buena obra.”. Por último recitó su bellísima poesía
de exaltación del cante jondo, siendo muy aplaudido. 






“¡Cante jondo!  

Una lágrima en el fondo  
De una pupila morena. 
Que brilla como un puñal, 
¡Cante jondo! Andalucía, 
que bebe su vieja pena, 
en el hilo de armonía 
de su llanto musical.

¡Cante jondo! 
Seguiriyas, martinetes, soleares... 
Gritos que llegan del fondo 
Sangriento de las entrañas. 
Lagrimitas a millares, 
Porque te quiero y me engañas. 
Penita, porque me muero 
En Ceuta, encadenaito, 
Por causa de un embustero 
Cariñito... 
Que me robó un compañero.

¡Cante jondo! La partía  
que va gallarda y serena 
por la agreste serranía 
de Ronda o Sierra Morena, 
regando su valentía; 
la partía 
de Diego o José María: 
de aquel que dijo la gente 
sencilla, en la gañanía, 
que siempre atacó de frente 
y que al pobre socorría.

¡Cante jondo! 
El agua clara 
que me dio un carcelerito, 
más bueno que el pan bendito, 
para que yo no penara.
¡Cante jondo! Un hospital,  
una caja, unos blandones; 
el rezo de un funeral 
y una carita mortal, 
que parte los corazones.

¡Cante jondo! La amargura  
de aquella tarde maldita, 
desde la cual, tú, penita, 
solamente me acompañas; 
cuando fue a la sepultura 
aquella mujer bendita... 
¡La madre de mis entrañas! 
Canto místico y bravío; 
Canto pasional y tierno: 
Protesta del albedrío 
De un esclavo, en el infierno 
De su destino sombrío. 
Canto que, llorando, cuenta 
El rosario de la pena, 
Disfrazada de alegría, 
De una princesita buena, 
Con ropas de Cenicienta,
 Que va entre gitanería, 
Como una hermana, contenta.

¡Cante jondo! 
Una lagrima en el fondo 
De una pupila morena, 
Que brilla como un puñal. 
¡Cante jondo¡ Andalucía  
que bebe su vieja pena, 
en el hilo de armonía 
de su llanto musical. 


Pero sin lugar a dudas su faceta más destacada sería a través de las ondas radiofónicas de Radio Jerez, queriendo contarles “cosas de niños, como un niño más” y presentándose como “An-cha-Fe, un paisano vuestro, que hace romances y otros versos; los que me ven la cara dicen que soy ya un hombre de esos que se llaman maduros, porque ha estado en las ramas del árbol de la vida durante muchos veranos, y al sol, claro está les ha hecho de bronce el pensamiento, que es la cáscara del alma”.
Luego, les haría soñar con fabulas, cuentos, e incluso les invitaría a un paseo por los parques jerezanos, sugiriéndoles que acudieran a ellos a disfrutar de la naturaleza llenándolos de alegría, pasando luego a quejarse de los que no la respetaban, y entrando discretamente en los asuntos políticos: “(…) he ido esta tarde a pasear por los jardines del Tempúl, y he echado pan, en pequeñitas migajas, a los pececillos rojos, (...) que he repartido diminutos arvejones entre las palomitas blancas, como alados copos de inmaculado algodón o que he paseado por el bonito parque del Retiro,(...) que ahora está siempre tan triste,(...) que se está secando de pena (...) Y, de vez en tanto, porque el parque González Hontoria, con gorriones pardos, que me mandan decir que él tampoco tiene suerte, que no le llevan niños para llenarle de carcajadas las galerías verdes... y como los poetas entendemos el lenguaje de los pájaros, he dialogado con uno de los gorriones que están empleados en el Gran Parque del Paseo de Capuchinos y me han dicho que ellos vieron, acurrucaditos entre las hojas, cuando unos bárbaros mancharon con alquitrán los bancos; porque los gorriones, aún cuando no tienen esa cosa nueva y complicada que llaman sindicatos, han acordado no hablar de política (...)”.


Antonio Chacón era un hombre culto, muy preparado. Poeta, escritor, conferenciante, político, amante del flamenco y sobre todo se sentía jerezanista y andalucista, siendo por ello y por sus muchos años luchando por la reivindicación histórica de Andalucía, elegido representante de nuestro municipio para la próxima reunión autonomista de Córdoba del día 29, aunque como decíamos, hacía escasas fechas que se había avecindado en Jerez.

Antonio Chacón publicó en la prensa local bajo el título de ”Bandera de Andalucía” catalogado por él mismo como “salmos para ser rezados por la juventud andaluza”, escritos en Madrid el 28 de Marzo de 1933, y que se convertirían en afán de futuro para muchos: 



Bajo el palio tricolor de la República,
Que es el cielo en nueva aurora de la Patria 
Mueve el viento de la noble Andalucía 
Su bandera, verde y blanca. 
Sobre el alto Giraldillo sevillano; 
En las cumbres imponentes de Granada;
En el pardo malagueño Gibralfaro;
En el Santo promontorio de la Rábida,
En los lomos de las sierras cordobesas... 
¡Siempre alta! Dando sombras a las rocas de Almería
Y al orillo de la arena gaditana; 
-¡ y más tarde a Gibraltar, la pobre esclava!-
el guión de la española Andalucía, 
la bandera verde y blanca, 
será largo caminito de pureza, 
que flanquean dos veredas de esperanza.
La sonrisa de las tierras que se labran,
Sin que lleven los labriegos la blasfemia, 
Ni en los labios, ni en las frentes, 
ni en las almas. ¡Blanca y Verde!... 
Las ciudades y los pueblos 
que sembraron sobre el campo sus moradas, 
constelando de casitas todo el agro;
noble altar en que el obrero ríe y canta, 
porque ha visto derrumbarse el viejo ídolo,
dios cruel de la ambición y las batallas, 
y ahora tiene como lámparas votivas, 
en los claros santuarios de sus casas,
los candiles de la luz de sus amores 
y los focos de su vieja tolerancia. ¡Bajo el
palio tricolor de la República, 
flota al aire mi bandera, verde y blanca! 


Todo estaba preparado para celebrar un referéndum que aprobase el ansiado Estatuto en el mes de Septiembre de ese 1936. Pero las luchas, los anhelos e ilusiones se frustran la madrugada del 18 al 19 de Julio de 1936 cuando el deseo por sobrevivir a una guerra o al paredón convierten esas ilusiones en una quimera. Jerez, en manos fascistas, fue testigo de la detención o depuración de todas aquellas personas que tenían algo que ver con el Frente Popular. Dentro de la sucesión de cambios provocados por la destitución e incluso asesinato de sus legítimos propietarios, el día 27 de tan fatídico mes, es nombrado jefe de los servicios municipales el capitán de caballería Francisco Campuzano Gayol, argumentándose que su antecesor, Antonio Chacón Ferral, “tenía concedida licencia por ocho días”.


Apenas días más tarde, el propio ex jefe de servicios municipales recibiría una
nota del Alcalde faccioso Bernabé Rico Cortés indicándole que quedaba detenido en su casa, preludio de su triste final: “Sr. D. Antonio Chacón Ferral. A virtud de las facultades que me están conferidas y cumpliendo lo ordenado por el Sr. Comandante Militar, he tenido a bien suspender de empleo y sueldo en su cargo de Jefe de la Guardia Municipal, sin perjuicio de la información o expediente que en su día se formará. Debiendo permanecer en su domicilio a mis órdenes hasta tanto le sea comunicada otra resolución. Viva Vd muchos años. Jerez, 1 de Agosto de 1936 Fdo: Bernabé Rico. Alcalde”.


Ya no se supo nada más de él. El día 16 de Octubre de dicho año, el escritor, poeta e incansable luchador andalucista jerezano sería asesinado, corriendo la misma suerte que su compañero Blas Infante y tantos otros seguidores de la idea autonomista. Contaba cincuenta años.

JEREZ Y EL AUTONOMISMO REPUBLICANO ANDALUZ. UNA FIGURA
DORMIDA: ANTONIO CHACÓN FERRAL
Manuel Ramírez López & José I. Gómez Palomeque
Investigadores y miembros de la Asociación Cultural Histórica Jerezana





Antonio Chacón fue, además, un prolífico poeta y dramaturgo. Escribió, entre otras obras,Hogueras de sangre, drama estrenado en el teatro bonaerense Maravillas; Los Héroes de Jaca, en el Teatro Argentino, o Cenizas, comedia representada en el Teatro Mayo. Entre su producción prosística literaria se encuentran la novelita de juventud Coral (1907, Jerez) y El misterio de la casa de compra venta, relato breve(Buenos Aires,1921). Más fructífera fue su obra poética: El voto falso (monólogo en verso representado en el Teatro Eslava, Jerez, 1908), El azulejo Moruno (1920), Caminito abajo (1926), El látigo de Jesús (1927) o El emir de Bobastro (poema escénico en 4 actos,1929). Un ejemplo de su poesía más lúcida es el poema objeto de este trabajo: 


"Una plegaria al buen Dios. // Bajo este cielo celeste / !qué dolor! / sobre mi tierra florida / va germinando el rencor, / se está agotando la Vida / y engendrándose la peste / con humanidad podrida / que son tus hijos, Señor. // Luce un claro sol de estío / sobre la pura extensión / de seda tersa del cielo / y es como en un desvarío / de inquietante desconsuelo / que pienso en el suelo mío / sobre el que escupe el cañón, / desilusiones y muerte. / ¿Por qué lo quieres Dios mío, / siendo tan bueno y tan fuerte? // Por los floridos jardines / que tiene la ciudad mía, / suenan cuando muere el día / en vez de cantos risueños / amenazantes clarines, / y coros de querubines / van vestidos los pequeños / con trajes de guerrería / y en vez de alegre jugar / y canciones de alegría, / hablan con monotonía / de morir y de matar. // ¡Señor Dios, qué triste suerte / la de quien quiso encontrarte / en las calles del amor, / y te halló en las de la Muerte! / Señor Dios, cuánta amargura, / cuánta congoja y dolor, / cuánta pena, / para quien soñó en hallarte / sobre la razón serena, / y te encontró en la locura. // Si a torpeza y desvarío / tráeme la tribulación, / Señor mío, / e irreverencia se advierte / en mi imploración rendida / perdóname la expresión / mal nacida / en un noble corazón, / pero atiende la intención / con que te va dirigida. // Señor: por tu poderío, / por tu paternal bondad, / por tu divino albedrio, / dueño de Muerte y de Vida, / haz que impere la hermandad / sobre mi tierra florida / y bajo el cielo celeste / no haya más cerne podrida, / incubando iniquidad, / hambre, crímenes y Peste / en tu pobre Humanidad.- (ANtonio CHAcón FErral, 19 de agosto de 1936, Jerez de la Frontera)". 


El poema comienza con un grito de dolor. "AN-CHA-FE" declara su desvarío y su desconsuelo al comprobar cómo sobre Jerez, su tierra florida, Dios está permitiendo que los cañones escupan la muerte. Le pregunta: ¿por qué lo quieres? y da fe de que los niños, vestidos de guerrería juegan o cantan sobre morir y matar. En su desesperación, le reprocha a Dios que no le ha correspondido, que en vez de permitirle encontrarlo en el amor y en la razón serena lo ha dejado darse de bruces con la muerte y la locura, estrofa esta que recuerda mucho la escena de Jesucristo en la cruz preguntándole a Dios: ¿por qué me has abandonado? El poema, en su conjunto, es una vibrante plegaria de tintes unamunianos muy claros: a Dios se le encuentra en la angustia de la vida, de la muerte y de la duda, no en la paz de la fe. Repite, finalmente, su petición y lo hace recordándole a Dios su omnipotencia para evitar el baño de sangre. Es quizás el grito final de todo creyente que, sin abjurar de Dios, no puede admitir el grado al que puede llegar -y en 1936 llegó- el odio desatado y la locura de los que están hechos a Su imagen y semejanza. Sabiendo como sabemos que Antonio Chacón Ferral fue asesinado el 16 de octubre de 1936; sabiendo que él mismo, obviamente, conocía que estaba en peligro de muerte, cuando redactó el poema, es fácil concluir que con esta última y arriesgada plegaria parece decirle a Dios: de acuerdo, que me maten a mí, pero después haz Justicia y restaura la "vida florida"… como cristiano muero en Ti, igual que tu hijo en la cruz, pero salva a la humanidad, salva a tus hijos. Triste, valiente y ejemplar poema. 

Mientras tanto, la iglesia jerezana (exceptuando algunas honrosas individualidades), como la del resto de España, cerraba los ojos ante el sufrimiento y los asesinatos de personas nobles, hondamente cristianas algunas de ellas como Antonio Chacón Ferral, y bendecía como cruzada la represión que sobre ellas se cernía.

José García Cabrera y Cristóbal Orellana González












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