Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

domingo, 1 de julio de 2012

1355.- JOSÉ MANUEL CANO PAVÓN



José Manuel Cano Pavón
Nace en San Juan de Aznalfarache, población próxima a Sevilla y que en sus textos designa como Alfarax. Estudia el bachillerato en el Instituto San Isidoro de la capital, donde fue discípulo del profesor Alfredo Malo. Licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad de Sevilla. Doctorado en Química. Pierde lamentablemente un año y medio de su vida en el servicio militar en la Marina. Fue becario, profesor interino, profesor adjunto y profesor agregado en la Facultad de Ciencias (luego de Química) de la Universidad Hispalense y pionero en la docencia en la Facultad de Farmacia sevillana. . Becario en la École Polytechnique francesa. Accedió en 1981 a la cátedra de la Universidad de Málaga en la que continúa. Ha sido director de departamento durante veinte años. Ha dirigido 18 tesis doctorales y ha participado en numerosos proyectos de investigación. Más que profesor, se considera un gladiador universitario, por las dificultades que ha tenido que vencer. Terminó los estudios de la licenciatura en Geografía e Historia en la UNED, en la cual alcanzó el doctorado con premio extraordinario en el 2002, doctorado que realizó en el departamento de Historia Contemporánea de la UNED. Desde entonces se ha dedicado en ratos libres a la literatura (novela, teatro, poesía), habiendo publicado varios libros, que se unen a los que estudios históricos y científicos que han visto también la luz desde los años setenta. En el año 2003 obtuvo el premio de relatos "Alberto Lista", y al año siguiente el X Premio de Novela de la Universidad de Sevilla. Sus escritores preferidos son Omar Khayam y Herman Wouk.

OBRA:
-EL HOMBRE SITIADO. Ediciones Letra Clara, Madrid, 2003.
-SIN RETORNO. Fundación El Monte, Sevilla, 2004
-ALFARAX Y LA LUZ PERDIDA. Punto de Lectura (Santillana), Madrid, 2004.
-EL PAÍS DE LA LUNA. Ediciones Letra Clara, Madrid, 2005.
-EL COMPAÑERO. Entrelineas Editores, Madrid, 2005
-LA PASIÓN DE JAVIER H.. Ediciones Atlantis, Madrid, 2006
-PUNTO DE COINCIDENCIA. Ediciones Letra Clara, Madrid, 2006.
-IN ICTU OCULI. Ediciones Letra Clara
-BULLYING. Ediciones Letra Clara
-PAUL BAÜMER NO MURIÓ. Trafford Publishing, Oxford, Gran Bretaña, 2008
-LA ESPIRAL DEL ECLIPSE. Editorial Letra Clara, Madrid 2008
-EL ARCA DE NOÉ. Ediciones Atlantis
-LA TERQUEDAD DEL TIEMPO. Ediciones Letra Clara, Madrid, 2009
-EL DEMONIO BLANCO. Editorial Bubok, 2009
-ONDAS Y PARTÍCULAS. Ediciones Atlantis, Madrid, 2009
-LA MARINA TRIUNFARÁ. Ediciones Letra Clara, Madrid, 2011
-JUGAR CON FUEGO. Ediciones Atlantis




SÍSIFO O LA SANTA RUTINA

Llevar la misma piedra a la misma cumbre,
repetir un recorrido similar, un día tras otro
escuchar las mismas voces en esos mismos sitios,
recordar una historia idéntica a oyentes similares,
durante semanas que se renuevan de continuo
y meses que transcurren de forma repetida.
Los lunes el trabajo –y que no falte – monótono,
los martes pareciéndose a los lunes,
los miércoles con cruces de ecuadores
visionando posiblemente una película,
los jueves atisbando la esperanza
de las tardes de viernes, que se llenan de sueños,
y empiezas a cambiar tus chips mentales,
soñar con libertades y lujurias,
atisbar un breve paraíso,
hacer proyectos y cargarte de ilusiones,
la nueva edad de oro que ha llegado.

Más pronto surgen temas imprevistos,
compras sin importancia que quedaron pendientes,
verificar el descenso de la cuenta bancaria,
arreglo de averías y limpiezas diversas
de objetos que pronto volverán a estar sucios,
y acaso tomar alguna copa apresurada
bajo la atenta mirada de policías insomnes,
procurando no pasarte en tus cortos excesos
ante un posible control de alcoholemia
unos metros más allá de la última curva.

La mañana del domingo llega con su pereza,
levantarse más tarde quizás de lo previsto,
leer el suplemento de algún que otro periódico
lleno de estupendos viajes a mares azulados,
de recetas de cocinas que nunca serán fáciles,
de artículos de fondo de eximios escritores
normalmente apoyados por los poderes fácticos.
Luego vendrá la estridente letanía
de locutores que van cantando goles,
de balones que besan un larguero
y tu equipo que va perdiendo siempre.

La noche del domingo aparece por sorpresa,
se te viene encima como una pesadilla,
como un incendio que arrasa proyectos y quimeras,
y analizas las cosas que no han sido,
y la infelicidad de esas horas que se acaban,
y lo rápido que corren los relojes
(mañana tendrás que levantarme más temprano)
Y por fin amanecerá de nuevo el día,
el difícil lunes de todas las semanas,
el eterno retorno a los mismos deberes,
las caras de cansancio de esos compañeros
que hicieron un viaje repentino,
y comprobar que las tareas, nadie sabe por qué,
se te van inexorablemente acumulando.

Y todo vuelve a repetirse, inalterable,
siguiendo acaso el mismo recorrido.
Una nueva semana indefinida,
con sus noticias que van a saliendo a flote
desde el fondo sonoro de una radio,
y la rutina de nuevo presidiendo
y nunca terminándose,
a la que llegamos a coger cariño
a pesar de ser tan repetida.

(Del libro inédito Vivencias)






ACERCA DE LA DICHA

I

Entrada

Fue como perderme en un mar infinito,
en una noche oscura que no tuviera estrellas,
en una larga estepa donde no se vislumbraran
ni árboles ni casas,
entrar en un coma quizás irreversible,
y sin embargo dulcísimo.

Entrar en ti fue como diluirme
en un perpetuo gozo de dicha incontrolable.
Las cosas y los hechos en mi ser resbalaban,
y no escuchaba voces, ni timbres, ni ruidos;
ni siquiera mi nombre si era pronunciado,
ni tampoco el tuyo que mi voz pronunciaba.

Entrar en ti, a través de tu cuerpo,
fue como zambullirme en una larga historia,
que nadie contará porque nadie conoce,
que sólo yo conozco y tú que la has vivido.

Fue como volar con la luz de la tarde,
pasar de un día de ensueño a otro más radiante
sin tener que cruzar un difícil crepúsculo.

Fue como un orgasmo que nunca se acabara,
como una embriaguez que nunca se extinguiera,
como una dulce droga que nunca nos dejara.


II

Tiempo detenido

Los dos juntos recorremos un largo camino
mientras alborea la mañana indescifrable
y la ciudad despierta con su grisácea angustia.

Estamos ambos fuera del tiempo y de la lógica,
formando un solo ser con un mismo deseo:
ir cada vez más lejos dentro de nuestras ansias,
sentir acompasado nuestro amor infinito.

Aquí sólo tenemos un presente continuo,
los recuerdos se pierden lejos de nuestro abrazo,
el futuro no existe más allá de esta dicha,
y un tiempo detenido preside nuestros actos.



III

Enosis

Estando los dos juntos vivo fuera de todo,
gozando sorprendido tu cuerpo sin frontera
y el calor de tu sangre que llega en oleadas,
y busca ansiosamente la plenitud del sexo.

Afuera el mundo late, pero aquí no se notan
más que débiles ecos y sonidos confusos,
sólo dos corazones corriendo desbocados
hacia la unión suprema en un solo latido.

¿Qué importa que las aves se agiten en las ramas?
¿O que la luz del día penetre cegadora?
Los dos estamos juntos, aunque sea un momento,
más allá de las cosas, del mal y de la muerte.


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