Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

martes, 25 de enero de 2011

232.- ROSARIO BERSABÉ MONTES

ROSARIO BERSABÉ MONTES
Nacida en Écija (Sevilla), un 25 de Junio de 1944. Allí vivió los primeros 19 años de su vida. Tras contraer matrimonio, vivió en Alemania durante 7, años. A su regreso a España, fijó su residencia definitiva en Vila-seca (Tarragona). Es madre de 4 hijos y abuela de 7 nietos.

Aunque siempre disfrutó de la poesía, no fue hasta 2005, que comenzó su andadura poética.

Poemarios editados: De roca y yerbabuena, 2008, prologado por Hugo González Hernández. La cruz del verbo, 2010, Prologado por Francisco Fernández Pro-Ledesma. Sin paraíso, “inédito”, prologado por María Teresa Bravo Bañón.

Ha colaborado en PLACA Plataforma de Artistas Chilango Andaluces. Con escritores solidarios, en el libro de la Campaña de Navidad 2009, (Una Navidad, Un niño, Un libro). En la campaña, (Libro solidario para HAITÍ), 2010. En la compilación de poetas Iberoamericanas, (Cantos de sirena), 2010. También colaboró hasta su desaparición, con la revista poética Prometeo de Cunit (Tarragona).

Finalista en el 2º certamen poético (Prometeo) de Cunit, (Tarragona). Y finalista del IV Certamen Poético (Luz De Luna) de L'Hospitalet de Llobregat, (Barcelona)







AÚN TE PIENSO

Te pienso y te figuro todavía,
después del largo tiempo transcurrido
aún siento entre sueños el latido
de vida, que en mi seno florecía.

Aquel rayo feroz mi vientre abría,
desgarro de mi cuerpo sorprendido
del dolor por no haberte conocido
y en mis brazos mecerte no podía.

El tiempo va curando las heridas
los dolores se calman y atenúan
y en la costumbre piensas que te olvidas,

mas los recuerdos siempre continúan
y entre diáfanos ángeles te pienso
cautiva en los aromas del incienso.

(De roca y yerbabuena)






EL DOLOR DEL POETA

Me duelen de los pueblos las fronteras
caminos que no van a parte alguna
el injusto reparto de fortuna
y los necios que instalan las barreras.
Me duele el trigo escaso de las eras
el niño muerto por la sed y hambruna
falto de pan, de higiene y de vacuna
y el caído que abona las trincheras.

Cuánto duele injusticia y tiranía
cuánto duelen al Hombre los agravios
quién pudiera tornarle la alegría.

Quién conociera fórmula y secreto
de poner miel y música en sus labios
con los catorce versos de un soneto.









ME DESVISTO DE SUEÑOS

Me desvisto de sueños y coronas
de oropeles,
flagelo mis latidos,
y en salados diluvios me desvelo.

Los murmullos del aire embisten
con espasmos de zarza y cambroneras
hiriendo mi ventana.

Y el crujir de cristales, criba rayos
y tempestades.

Y como ráfagas de espejos,
mueren los velos de la noche
en sólo un instante.

En un suspiro,
en un vahído sólo
…sola







EL LLANTO DE LA PETENERA

¿Qué te pasa petenera
que tienes tristes los ojos
y tu risa zalamera
la guardas con mil cerrojos?

¿El porqué de tus quebrantos?
¿el porqué de tus temores?
¿el porqué son esos llantos?
¿el porqué de tus dolores?

¡Porque no viene mi amante
con sus ojos de aceituna
a conocer el semblante
del hijo que está en la cuna,

que con el canto del gallo
se duerme esperando el día,
que aparezca en su caballo
bajando la serranía!

No le esperes, que no viene,
que a otra ventana se asoma,
que otra mujer le entretiene
y bebe de otros aromas.

La vieron como alma en pena
de negro luto vestida,
con carita de azucena
y de amores consumida.

Doblando están las campanas
que se ha muerto de la pena,
esperando en su ventana
a que su amante viniera
a conocer a su hijo,
¡Ayayay la petenera!





MIEL AMARGA

Deja en silencio la noche,
deja abierta la ventana
y deja pasar la luz
que ilumine mi alborada.
Aparta las nubes frías
que están lloviendo en mi alma,
gotas de triste rocío
y gotas de miel amarga.
Déjame en la mar tranquila
una barca preparada,
fijada al mástil de argenta
una vela desplegada,
el timón virado al sur,
y en la quilla una almohada,
que quiero soñar tu cuerpo,
que quiero soñar tu cama,
y quiero soñar que cuento
los lunares de tu espalda,
besándolos de uno en uno
en una noche entregada.
Que una canción de tus labios
me arrulle en la madrugada,
y que trinen en tus manos
las cuerdas de tu guitarra,
que sus trinos me conduzcan
por toda la mar en calma,
y que me arrastre a tu orilla
un suave viento de escarcha.








NADA POR DECIR

Cuando nada me queda por decir,
mi vida es como un sorbo de nostalgia,
barrunto entre zarzales invenciones,
recorro laberintos insensatos

y aparto el musgo gris de mi arco iris,
que araña sin piedad y sin conciencia
los tristes surcos del discernimiento.
Y cuando el tiempo aquieta ya mi voz

y mis huesos se inundan de ceniza,
mi voluntad se escancia de vigores,
ya no queda lugar para el asombro.

Cuando nada me queda por decir,
se escapan mariposas de mis dedos
elevando su vuelo sin destino.







NO ME GUSTAN LOS PÁJAROS CAUTIVOS

No me gustan los pájaros cautivos
ni el encierro perpetuo del anciano
ni que el nombre de Dios tomen en vano
sólo por alcanzar sus objetivos.

No me gustan los campos sin cultivos
ni el granero que encierra todo el grano
ni el hacha como experto cirujano
de las manos que talan los olivos.

Me gusta la acidez de la aceituna,
las verdiazules aguas Baleares,
la lluvia que insistente el viento acuna.

Me gustan los añiles arroyuelos,
la amistad entregada sin recelos
y el hogar con aromas familiares







QUÉ IMPORTA

¡Qué importa si la luna no aparece
en el cielo de nuestras madrugadas,
si acumulan las cumbres las nevadas

o en el rosal la rosa no florece!
¡Y qué importa si el sol desaparece,
qué importan del invierno las heladas,
qué importa si las tardes son nubladas

o si el río en su canto desfallece!
Tú y yo pondremos música en el río,
pintaremos la luna de colores,
y regando con aguas de rocío

haremos florecer a los rosales,
vestiremos el sol de resplandores
y de amor… fundiremos los glaciares.







SOLILOQUIO

Qué frágil es la vida, y qué severo
el camino, se clavan los abrojos
en todos los silencios de mi piel
y una cruz de amargura y soledad
perturba la algazara de otros tiempos.

El invierno inclemente descalabra
empeños e ilusiones,
remembranzas añejas mortifican
cual satírica lanza.

Ya remotas se escuchan serenatas
carcomidas de sal y fuego.

Y en mi desierta playa,
mientras la arena entona su dorada
música remecida por el viento,
un soliloquio muerde mi apatía.





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