Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

viernes, 12 de febrero de 2016

PACO MATEOS [2.151]


Paco Mateos

Paco Mateos. Poeta escritor. Conferenciante. Nació en Lora de Estepa, Sevilla, con la luna en Capricornio en 1953. Descubrió a Bécquer a los catorce y Machado a los dieciséis desde entonces no ha parado de escribir. Paco Mateos es dueño de un lenguaje poético, luminoso y musical con marcadas influencias de los mundos y formas flamencas así como de la tradición andaluza. Pero quizás lo que mejor defina su ya larga y prolija producción poética sea la presencia constante de la poesía amorosa en toda su obra. Paco canta al Amor desde todos los prismas posibles con un lenguaje singularisimo. Paco es autor de los siguientes libros. “Al Sur del corazón. “ “El Alba rumorosa” “Del color de las nubes “ y “Las Cuatro Esquinas del Tiempo.” Ha participado en las Antologías de Humanismo Solidario. Sevilla 2O14 y en el II Encuentro Internacional de Úbeda. 2O15., también en la antología del IV encuentro de Poetas de Sierra Morena, Encuentro de poetas Andaluces de ahora en Moguer y NEcesarias PALabras. Madrid.



AMOR PERDIDO EN EL RECUERDO

Si el tiempo asaltara tu presencia
y una nube velara mi memoria
y no fueras amor, nada mas
que, vacío, niebla, nada
volvería a construirte
tesela a tesela
como un mosaico
hilo a hilo
como un manto
gota a gota
como un vino
piedra a piedra
como una plaza
beso a beso
como un amor
para tener ya siempre
tus ojos frente a frente
y no perderte nunca.

De "El Alba Rumorosa".




LA CALETA 

A Fernando Quiñones.
In Memoriam.


Plata pura
fundida en el azul
resplandeciente mediodía
quietud
lentas barquillas
bailan su canción de sal
antigua
brillo bello
en la negrura honda
de tus ojos
milagrosos espejos
que devuelven
su imagen repetida.
Sumergida en la mar
tiene Cádiz
la llave del paraíso.

En "Del color de Las Nubes."



A TI

Que no daría
hoy por ti
desde la orilla de mis años.
Te daría la noche
y sus desvelos
todas las lunas
en las que te esperé
todas las rosas que besé
te daría las citas fallidas
todo lo que fui
hasta encontrarte
todas las historias
todas las citas de amor
que alumbraron mis ojos.
Todo te lo daría
si existiera algo mas allá
del tiempo de quererte
Así, de esta manera fácil
quemándome
en tu aliento
besando los pétalos rojos
de tus labios
cada vez que amanece
amor mio
Y tus manos levantan
mis párpados
llenando con tu luz
los ríos de mi vida. 

DE “A La Sombra De Abril”



PLOMO EN LAS ALAS

Pudiste volar y no volaste
palomas de olivos polvorientos
con cielos tan azules tu soñaste
y quedaron tus alas ya sin viento
sin fuerza, sin ganas ya sin vida
en la tierra sin sueño te quedabas
con plomo en las alas, malherida
muerta de amor, abandonada
tu cuello tan hermoso verde azul
tus ojos de un brillo tan radiante
ninguna tan bella como tu
temblando en la mano,palpitante.

en "Del Color de Las Nubes."



ESA MUJER 

Esa que cruza por las calles
sin rumbo fijo
la ultima estrella desterrada
la que atesora el sol en su mirada
la que conoce todos mis secretos
la que amé como a nadie y como a nada
no tiene nombre
es etérea
suave
se escurre entre mis manos
su pelo del color de la noche
su luz un claro día
y suena
dulce entre mis labios.
Ayer
hoy
mañana
y siempre
poesía.

En “A la Sombra de Abril”



VENDRÁ DE NUEVO ABRIL

Vendrá desnudo rodando
por tus hombros
saltando por tus pechos
Abril de lunas que no mueren
vendrá
abrazando tú cintura
colgado de tú pelo por las calles
será otra vez
el alba de tú risa.
Vendrá
y esta vez
no estarás conmigo
lo sentaré a mi mesa
y como ayer le cantaré
canciones nuevas.
Abril de lluvia por las rosas
traerás de nuevo golondrinas
alegres por tú cielo
escribiendo tu nombre
por el aire.

En “A la Sombra de Abril”







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martes, 2 de febrero de 2016

MARÍN ARANDA [2.150]


Marín Aranda

Marín Aranda es el seudónimo de José Luis López Jiménez, (Algeciras, Cádiz, 1946).

Con carácter previo al ámbito en el que ahora trabaja de la poesía y la pintura, su carrera profesional se ha desarrollado en empresas de diferentes sectores durante más de 35 años. Ha ocupado cargos en los consejos de administración y en la gestión como alto directivo en empresas de banca, mutuas, formación y consultoría, y tiene amplia experiencia docente en centros de formación, escuelas de negocios y universidades. Cursó estudios superiores de banca y su trabajo se ha centrado, fundamentalmente, en el área de Dirección y Desarrollo de Personas y Organización. 

También ha sido consultor estratégico y conferenciante en diferentes foros, empresas e instituciones, así como ha publicado múltiples artículos sobre estas materias en prensa y en revistas especializadas.

Poeta y pintor de siempre, como él mismo comenta, gran parte de su tiempo se fue por las ventanas de los despachos y los recovecos de sus ocupaciones porque eran otras sus prioridades. Su obra literaria y pictórica, aunque data prácticamente de toda su vida, con carácter público lleva varios años de visibilidad. Ahora el tiempo ha hecho que pueda sacar al papel y al lienzo sus poemas y sus pinturas. 
Además del poemario “Las Raíces del Tiempo”, de DeTorresEditores y “24 poetas tímidos” de Amargord ediciones, ha publicado poemas en diferentes revistas de poesía como la cordobesa “Suspiro de Artemisa”, o la Mallorquina “La bolsa de Pipas”. 

Es socio fundador de la Galería Liebre, de Madrid, en el año 2011, para la exhibición, divulgación y comercialización de obras de arte y diseño contemporáneo.

www.marinaranda.com
marinaranda@marinaranda.com



Las décimas de Marín Aranda a los relojes que Góngora no conocía
“Medida del tiempo por diferentes relojes (Góngora)”

Despertador de pilas (I)

Ingrato despertador
que al sueño en horas tempranas
despiertas por las mañanas
con tu solemne rigor
y repetido gorgor.
Tu regular paso fallas
y tus agujas encallas
sin batería o dañado.
Mas con el reloj parado
tú, tiempo, pasas y callas.



Reloj atómico (II)

Por mucho que algún brillante
sabio en la moderna ciencia,
intentara su cadencia
encerrar en rimbombante
nombre “atómico”, bastante
atrevido fue; ¡No crean
dominarle! Pues bromean
queriendo en trabajo audaz
parar al tiempo fugaz
porque tanto le desean.




Reloj sumergible (III)

¡Oh tiempo! Protagonista
del pasado y del futuro
vives en tierra y mar; puro
observador y cronista
fiel de esta vida hedonista.
Con relojes han podido
medirte, mas escondido
tras alboradas y ocasos
tú, tenaz, sigues tus pasos
hasta en agua sumergido.




Reloj de pulsera (de cuerda) (IV)

Reloj cuadrado o de esfera
del tiempo te crees dueño
en mi muñeca, hogareño,
silencioso. A tu manera
nuestra vida se acelera.
Yo al olvido te convoco
y al destierro te provoco
que por ignorarte lucho,
pues si quieres corres mucho
y cuando quiero yo, poco.




Reloj de pulsera (automático) (V)

Caja plana de metales,
mides Tiempo y tus agujas
marcan mi frente. Dibujas
con trazo lento en cruciales
pasos, vidas desiguales.
Mi brazo mueve tus ruedas
sin que tregua me concedas
pues, un día como hoy,
la muerte viene y me voy
así que parado quedas.




Reloj digital (VI)

Al tiempo invisible aporta
orden tu puntual medida.
En su concierto la vida
te requiere y te soporta.
¡Ingrato reloj! ¡Qué importa
ser de cuerda o digital!
Pensando como mortal
de tus bondades disiento:
Ni avisas del nacimiento
ni tampoco del final.




Al reloj del milenio (VII)
(Museo Nacional de Escocia, Edimburgo)

Tus campaneos ufanos
abrazaron al Milenio
como obra de arte, de ingenio
hecha por expertas manos.
Mas ¿Sabrán tus artesanos
que la vida es desengaño?
¿Que el hombre ya desde antaño,
cuánto tiempo viviremos
se pregunta? ¿Si estaremos
aquí un día, un mes, o un año?




A todos los relojes (VIII)

Son maquinarias perfectas
de engranajes y dentadas
ruedas, estandarizadas
piezas de metal selectas
que al medir son imperfectas.
¿Para qué tan atrevida
medición? Si su medida
no retrasa ni adelanta
la existencia, el tiempo aguanta
lo que nos dura la vida.




Al tiempo (IX)

Mirando al limpio camino
del sol y algunas estrellas
el hombre siguió tus huellas
para burlar su destino.
¡Humano! Qué desatino,
pues tiempo en reloj ofreces
mas sabes que son sandeces
que sus cadencias se innoven,
él siempre se queda joven
y tú pasas y envejeces.



Otros poemas 

Soneto al primer beso

Aún recuerdo el último verano
eras un sueño sobre aquella roca,
esa tarde llevé con torpe mano
poco a poco mis dedos a tu boca.

Había niebla baja por el llano
con tu aroma, que aún tienta y trastoca
mis caprichos, tu cuerpo así cercano
perfuma mi pasión y la provoca.

Y atolondrado en súbito temblor
encendido mi cuerpo en fuego y llama
entregué la razón a mi embeleso.

Mas respondiste rápida al amor
y en mis labios, aún hoy, se derrama
la brasa primeriza de tu beso.




Málaga

Del este llega el sol que te alimenta.
Del norte y el oeste alcornocales
y algarrobos, quejigos y nogales.
Antigua tierra, ruta polvorienta
de arrieros por los montes de tormenta
y parques naturales.

El mar Mediterráneo solea
tus costas por el sur. Y en tu bahía,
tan fenicia y romana, tan judía
y mora, la biznaga se cimbrea
al ritmo del levante que ventea
la playa y la Axarquía.

Del sol eres amiga. De la luz
blanca novia. Del mar enamorada.
Y Andalucía, patria y tierra amada.
¡Qué bella es tu bahía al contraluz
del sol en Gibralfaro! ¡Qué andaluz
tu acento y tu mirada!

Málaga del jazmín, hospitalaria,
acrisolada mezcla de culturas,
bandera de colores con que juras
a España tu nobleza legendaria.
¡Málaga! Marinera y centenaria
¡Brillan tus hermosuras!




Desahuciados

Van por la calle abajo con las sombras
caminando sin rumbo. Llevan plomo
en sus zapatos. Quiebran fantasías
con tristeza y sollozos.
La tarde se oscurece y se camufla
silenciosa en las hojas del otoño.
Tibia calma del miedo que deprime
la mirada en sus ojos.

Ingrato desconsuelo que atormenta
y angustia. Pesadilla de un boscoso
maleficio, de quienes solo tienen
peso sobre los hombros.
Bajo la arquitectura enrevesada
de leyes y de acuerdos, un cerrojo
invisible derrama en sus cabezas
la miseria y el polvo.

Derivan su camino hacia la oscura
silueta de la iglesia. Su acomodo
es vacío y de ausencias, al resguardo
del tiempo y de los lobos.
De inútiles recuerdos un silencio
les amordaza. Sopla un viento torvo
sobre la ennegrecida madrugada
que habita sin retorno.





jueves, 21 de enero de 2016

CARMEN FUENTES [2.149]


CARMEN FUENTES

Nacida en 1997 en Cabra, Córdoba. Recientemente ha finalizado sus estudios de bachillerato. Le entusiasma el mundo del arte, de la música, de la literatura… Además de escribir y leer, le apasiona el teatro y forma parte de un grupo amateur.
Ha publicado en la Revista Saigón, siendo miembro de la Asociación Cultural Naufragio desde 2014. Ese mismo año, recibió el premio Cátedra Juan Valera de Cabra. También ha participado varias veces en las publicaciones de “Poesía y Narrativa desde el Aula” de la Diputación de Córdoba. Escribe en el blog http://ocultotraslaspalabras.blogspot.com.es/.




EL TIC-TAC DE LA VIDA

-   ¿Sientes cada segundo corriendo por tus venas?

-    El tiempo no pasará sobre mí,
 si es eso lo que esperas.

-  Tus retratos no envejecerán por ti…

-  Mas, ¡el perder la juventud
tanto me apena!

-   Más triste sería el no venir.

-   ¿De qué sirve venir,
Si esta vida es una condena
Y el único destino es morir?

 - Tanto llorar tu alma envenena…
 Dime, si sabes que vas a sufrir
¿Para qué aliviar tus penas?
Si sabes que la miel se va a ir
¿Por qué coger la colmena?

- ¡Porque yo quiero vivir!
Mas temo a lo que me espera:
A que la muerte me arrebate el sentir,
Y no regresar jamás pueda.
Temo mi consumir
Y fundirme como una vela…
Le temo tanto al fin,
Que en lugar de la vida vivir,
le mido lo que le queda.




LA VIE

No sólo admitiré que amo La Vie en Rose,
sino también en azul melancolía y en verde,
de la forma más negra y de la más colorida.
La amo gris y lluviosa,
pero también soleada y anaranjada...
La amo con sus contrastes,
con sus cosas malas y sus cosas bellas.
Son tan necesarios los llantos, como lo son las risas.
Por ello, no hay que arrepentirse de nada,
Non... Je ne regrette rien... Rien de rien.
Y por ello también, al Hymne a l'amour
debe unirse el himno a la soledad...
Debe haber un canto al dolor, y otro al placer.
Uno a la alegría, y otro a la tristeza...
A los sueños, pero también a las pesadillas.
A la muerte, pero sobre todo a la vida.
La vida es una canción agridulce.
Sería muy triste lamentarse y sólo verla agria,
sería muy triste no atreverse a bailarla.





SU CALOR

Si el tiempo pasa
Y no ves el sol,
Y blanquecina tu piel
Se muere del deseo,
Búscalo.
Porque es dolor morir
Sin haber sentido su calor.




A la soledad

Déjame.
Me marcharé de aquí,
aquí no volveré.
Volveré a los lugares de ensueño.
Sueño con que un día podré escapar,
escapar de tus garras,
garras que aprietan y desgarran,
desgarran el alma...
Alma herida de tan poco usarla.






lunes, 18 de enero de 2016

ÁLVARO BELLIDO [2.148]


ÁLVARO BELLIDO 

(Córdoba, 1979). Cofundador de la asociación cultural Atrezzo y el colectivo literario 101. 
El poeta cordobés afincado en Murcia Álvaro Bellido ha visto publicado su relato corto 'Confeti' (premio Victoria Kent 2009) y varios de sus poemas en varias revistas literarias, como en el fanzine literario 'Manifiesto Azul', del Colectivo Iletrados, en el cuadernillo poético 'Cuerno de la luna' y en la publicación anual de Cosmoanónimos de la edición de Cosmopoética 2013, en la que también dos de sus poemas fueron seleccionados en la sección Dinamopoética.

Desde 2008 mantiene su bitácora Ciudadano B. 
[ciudadano-b.blogspot.com.es].



ATRACCIÓN LUNAR

Ayer te descubrí un lunar nuevo.
Un satélite en tu costado.
Circular. Pálido. Minúsculo.
Explorable sin sondas espaciales.

Podré dar mi pequeño paso sobre él,
el gran paso para nuestra humanidad, y nadie
dirá que fue un montaje.

A pesar de su condición lunar,
también ese signo de puntuación tuyo
al este de tu torso ejerce sobre mí
la inquietante fuerza de tu gravedad.

Yo, lunático de tu lunar, me dejo
atraer,
            caer,

            vencer. 



66º 33' 45 '', LATITUD NORTE. (CÍRCULO POLAR ÁRTICO)

Ha vuelto a amanecer
sin que se hiciera de noche
y tú contraatacas al frío.
Encendiendo hogueras en mi piel,
te ríes de las hipotermias y mi epidermis,
y nos disponemos a generar
nuestra propia aurora boreal,
—nosotros, arquitectos de luz,
luciérnagas de bajo coste--
con el riesgo de caer en picado
en la más ciega de las sinestesias
o el más absoluto caos.

Como cada vez que te levantas
y me dejas la piel así, como desordenada,
con tus caricias distribuidas en laberinto
—un caos llamado cuerpo en llamas--
y acudes al frigorífico, al rescate
de una boca incandescente,
de un sabor a desierto y a verano,
y en mi soledad, la cama es el ártico,
tu ausencia un iglú con goteras
y el lapón un idioma muy difícil
para lo que tú tardas en llegar
y derretirlo todo.
Todo.
Hasta la escarcha.



福島市 (Fukushima)

Nuestra catástrofe particular
nos pilló haciendo planes de boda.
Tuvimos que aprender a nadar
en mitad de la tormenta química.

Un día tú también fuiste Fukushima.

Te arrasó un tsunami salvaje y violento
que dejó todas tus medidas de seguridad
tambaleándose,
y los reactores del 1 al 6 altamente afectados.

No hubo miedo ni gestos de pánico.
Solo personas luchando
por mantener la central a salvo
a pesar de los destrozos y las grietas.

Desconocían que, desde el núcleo,
Fukushima ya había empezado a salvarse
mucho antes de la gran ola.

Un día tú también fuiste Fukushima
y no quisiste salir corriendo.




Intemperie

Solo sé que quiero ver pasar
los siglos y las horas a tu lado,
que odio esta casa cuando está vacía
y esta cama fría de tu ausencia.
Que se me llenan de escombros
las tardes que trabajas fuera,
las llamadas que comunicas,
que hay sombras y frío       
en los lugares que deshabitas.

Esta intemperie de ti
perjudica seriamente mi salud.

Tengo la intención de gastarme
la vida en entenderme contigo, esperar,
cada tarde, tu vuelta a casa,
compartir el portátil en el sofá
y echarte en cara en la cama
que necesito tus pies fríos
para entrar en calor. Susurrarte,
con nocturnidad y alevosía,
el sueño de una noche de tu lado.

Porque todo lo demás
son eclipses, escarchas e intemperies.




Encefalograma

Autor de la fotografía: Amado.
Se nos llena de malvas y kilómetros este atardecer
de calor, retornos y cansancio laboral,
arañando el asfalto con neumáticos desgastados.
Calor, mp3, se nos hace tarde.
Climatizador, Just like heaven, las ocho menos 10.

Ahora somos un punto en un mapa de carreteras
que se mueve en la dirección correcta
mientras suena la perfecta banda sonora
y salen los títulos de crédito
con nuestros nombres en letras Arial Black.

Nos acercamos al destino a más velocidad
de la que marcan los círculos rojos
y más despacio de lo que me dicta la impaciencia.
Te tengo reservada la noche más bella,
mi rincón favorito también te pertenece.

Nos alcanzan las sombras de los postes eléctricos
cuando el atardecer me concede el deseo:
la ciudad recortada contra él en claroscuro,
ofreciéndome la silueta que hace tiempo
tomó como modelo mi encefalograma.

Podría decirse
que tengo actividad cerebral
de minaretes y atardeceres.




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