Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

lunes, 18 de enero de 2016

ÁLVARO BELLIDO [2.148]


ÁLVARO BELLIDO 

(Córdoba, 1979). Cofundador de la asociación cultural Atrezzo y el colectivo literario 101. 
El poeta cordobés afincado en Murcia Álvaro Bellido ha visto publicado su relato corto 'Confeti' (premio Victoria Kent 2009) y varios de sus poemas en varias revistas literarias, como en el fanzine literario 'Manifiesto Azul', del Colectivo Iletrados, en el cuadernillo poético 'Cuerno de la luna' y en la publicación anual de Cosmoanónimos de la edición de Cosmopoética 2013, en la que también dos de sus poemas fueron seleccionados en la sección Dinamopoética.

Desde 2008 mantiene su bitácora Ciudadano B. 
[ciudadano-b.blogspot.com.es].



ATRACCIÓN LUNAR

Ayer te descubrí un lunar nuevo.
Un satélite en tu costado.
Circular. Pálido. Minúsculo.
Explorable sin sondas espaciales.

Podré dar mi pequeño paso sobre él,
el gran paso para nuestra humanidad, y nadie
dirá que fue un montaje.

A pesar de su condición lunar,
también ese signo de puntuación tuyo
al este de tu torso ejerce sobre mí
la inquietante fuerza de tu gravedad.

Yo, lunático de tu lunar, me dejo
atraer,
            caer,

            vencer. 



66º 33' 45 '', LATITUD NORTE. (CÍRCULO POLAR ÁRTICO)

Ha vuelto a amanecer
sin que se hiciera de noche
y tú contraatacas al frío.
Encendiendo hogueras en mi piel,
te ríes de las hipotermias y mi epidermis,
y nos disponemos a generar
nuestra propia aurora boreal,
—nosotros, arquitectos de luz,
luciérnagas de bajo coste--
con el riesgo de caer en picado
en la más ciega de las sinestesias
o el más absoluto caos.

Como cada vez que te levantas
y me dejas la piel así, como desordenada,
con tus caricias distribuidas en laberinto
—un caos llamado cuerpo en llamas--
y acudes al frigorífico, al rescate
de una boca incandescente,
de un sabor a desierto y a verano,
y en mi soledad, la cama es el ártico,
tu ausencia un iglú con goteras
y el lapón un idioma muy difícil
para lo que tú tardas en llegar
y derretirlo todo.
Todo.
Hasta la escarcha.



福島市 (Fukushima)

Nuestra catástrofe particular
nos pilló haciendo planes de boda.
Tuvimos que aprender a nadar
en mitad de la tormenta química.

Un día tú también fuiste Fukushima.

Te arrasó un tsunami salvaje y violento
que dejó todas tus medidas de seguridad
tambaleándose,
y los reactores del 1 al 6 altamente afectados.

No hubo miedo ni gestos de pánico.
Solo personas luchando
por mantener la central a salvo
a pesar de los destrozos y las grietas.

Desconocían que, desde el núcleo,
Fukushima ya había empezado a salvarse
mucho antes de la gran ola.

Un día tú también fuiste Fukushima
y no quisiste salir corriendo.




Intemperie

Solo sé que quiero ver pasar
los siglos y las horas a tu lado,
que odio esta casa cuando está vacía
y esta cama fría de tu ausencia.
Que se me llenan de escombros
las tardes que trabajas fuera,
las llamadas que comunicas,
que hay sombras y frío       
en los lugares que deshabitas.

Esta intemperie de ti
perjudica seriamente mi salud.

Tengo la intención de gastarme
la vida en entenderme contigo, esperar,
cada tarde, tu vuelta a casa,
compartir el portátil en el sofá
y echarte en cara en la cama
que necesito tus pies fríos
para entrar en calor. Susurrarte,
con nocturnidad y alevosía,
el sueño de una noche de tu lado.

Porque todo lo demás
son eclipses, escarchas e intemperies.




Encefalograma

Autor de la fotografía: Amado.
Se nos llena de malvas y kilómetros este atardecer
de calor, retornos y cansancio laboral,
arañando el asfalto con neumáticos desgastados.
Calor, mp3, se nos hace tarde.
Climatizador, Just like heaven, las ocho menos 10.

Ahora somos un punto en un mapa de carreteras
que se mueve en la dirección correcta
mientras suena la perfecta banda sonora
y salen los títulos de crédito
con nuestros nombres en letras Arial Black.

Nos acercamos al destino a más velocidad
de la que marcan los círculos rojos
y más despacio de lo que me dicta la impaciencia.
Te tengo reservada la noche más bella,
mi rincón favorito también te pertenece.

Nos alcanzan las sombras de los postes eléctricos
cuando el atardecer me concede el deseo:
la ciudad recortada contra él en claroscuro,
ofreciéndome la silueta que hace tiempo
tomó como modelo mi encefalograma.

Podría decirse
que tengo actividad cerebral
de minaretes y atardeceres.




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1 comentario:

  1. Gracias, Fernando, por darnos a conocer a este poeta, que no hace sino engrandecer el amplio catálogo del que puede presumir nuestra tierra.- Un abrazo

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