Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

martes, 18 de septiembre de 2012

1377.- XESCA ALMÉCIJA




Xesca Almécija nació en Almería un 31 de Enero de 1962 ciudad en la que curso sus estudios . En 1981 publico su primer libro “ Poesya... con perdón ”, tras un largo silencio vuelve en 1995 con su primera novela “julia y viceversa” y diez años mas tarde ya en el 2005 publica   “ líquidas alas ”, poemario perteneciente a la serie Primula con la editorial torremozas y Aullidos de asfalto. En el 2007 participa en la décimo-novena edición de poesía Hispano Americana de la editorial Lord Byron. Sigue colaborando en diversas revistas literarias y asociaciones culturales, hoy en día trabaja en la empresa “Mester de juglaría”que ella misma junto al poeta y actor José Antonio Roche han formado de espectáculos y talleres artísticos.  




Líquidas alas
Extractos



Dentelladas

Perra que en tu ausencia ladra
mientras clava en las llagas el colmillo
entre el gorgojeo del desprecio que me amputas
los galopantes compromisos que aúllan sobre el sol.

Dentelladas de rabia            contra mí
impotencia             la mefítica herida.

Enmohecido el mosaico de los sentimientos
donde queda la ósmosis del oxidado coexistir.
Entre el ósculo del deseo la rabia por las comisuras
anaglifo del amargo brindis
en los silenciosos aullidos del adiós.

Controversia de las roídas palabras
tarascada al moroso deseo
las fauces se cierran paliadas por la agonía
mordisqueando la morfología del ayer.





Polvo de sueños

Una gota se desliza por el cristal de las verdades a medias
mientras tú eres el inspirador de los senderos creativos.

Cantando en silencio
inundando de aroma los recuerdos de la sombra
llorando entre desconocida gente
las horas que entre ellos vivimos.

Polvo de sueño en el amanecer de lejanos días
primaveras con sabor a vainilla.

Recorridos que se cruzan en el viento
mientras estas manos te dibujan una vez más
una vez más entre dioses y bestias
te pierdes en la nublada mente.

No hay miedo a la nada       la nada no existe
sólo temo al olvido
ese olvido.





Calzado de goma

Ojos que alumbran recorridos.
fijos en la blanca línea del camino
michelín            calzado de grandes gomas
radios que circundan y mueven tu paso
en este andar y venir del humano.

Máquina al servicio del tiempo
tiempo que se hace más rápido con tus zapatos
roídos en los viejos caminos andados.

Vida quemada en las jóvenes auto vías
bajo el brío de las piezas que te arman.

Cercanías donde antaño solo llegabas con oro.
Metal           habitáculo con asientos y mandos
luces indicadoras del movimiento en el espacio
espacio que recorre la mirada tras un cristal
biselado en el iris de la sentada mirada.

Alvéolo del cuerpo viajero en su fachendear
como lisonja para el viejo asfalto desgastado
rueda
y ruedan
la rueda
en el empaste del abarloar de la vida
maroma en la prisa de lo mundano
in extremis de las agujas del tiempo.
al filo de la cotidiana velocidad
ruedan
y ruedan
la rueda.

Rueda en el astracán del mundo adoquinado.








Del membrillo a la guayaba
 Xesca Almécija

I

Descomunal inocencia
puede ser el horizonte
donde el trino de un sinsonte
aguarda su adolescencia.
Se pierde en la transparencia
de mi sueño peregrino
y por cosas del destino
pongo un santo y una vela,
para que una castañuela
le marque el son del camino.



II

Del arte por el que vivo
viaja Espinel en mi verso
en cada rima converso
con el hombre, el poeta vivo.
Entre líneas le revivo
poesía que en mi garganta
desgarra, laza, levanta
entreteje con miradas
deseos, pasiones calladas
brebaje, verso que imanta.



III

Con un pájaro he cantado
en controversia dispar
yo me pongo a improvisar
cuando él lo tiene ensayado.
Muchas veces se ha burlado
de mi rima favorita
y otras cuando necesita
dialogar libera el canto
en su plumaje de llanto
a un nuevo vuelo me invita.



IV

Le dio cabida en su pecho
la historia, a un mambís remoto
llevando en su acero roto
las miserias de su lecho.
Cuido el azul de su techo
cabalgo de frente al sol
y en un tierno caracol
quedó grabado el sonido,
en el último estampido
de un arcabuz español.



V

El orgullo del cubano
se multiplica a distancia
ajiaco de la constancia
folklórica de un hermano.
Como el humo de un habano
va emigrando la poesía
multirracial en porfía
que la distancia desgrana
entre mi Cuba, tu Habana
y la mágica Almería.



VI

Si adornan la poesía
romances y cascabeles
humedad en los dinteles
de satírica porfía.
Borracha de lejanía
en las mieles del idioma
como un arado se asoma
surcando el sur del Caribe.
Esta india que recibe
diez versos de una paloma.



VII

Y pare luces de rima
si la poesía se apaga
bálsamo para la llaga,
mientras un virus se anima
a devolverla a la cima
en su estado natural.
Y una tradición oral
gestora de descendientes,
que en Nahories y valientes
encuentra su pedestal.



VIII

Una estrella es lo que quieras
raro espejo de algún poeta
cartero de otro planeta
que sin conocer lo esperas.
Extrañas rimas viajeras
incalculables bombillas
cocuyos en las Antillas
luciérnagas en mi noche
o un espontáneo de-Roche
en metáforas sencillas.



IX

En la península ibérica
de árabes y romanos
los íberos son cubanos
regresando de su América.
Dejo la historia colérica
a una dama prematura
sentada en el mar tan pura
para regresar silente
con aires de un continente
que guarda nuestra cultura.



X

Tengo de Rondón de Luna
de aceite de oliva y miel
de Góngora y de Espinel
Dulcinea y Fuenteovejuna.
Tengo de estirpe moruna
fenicia, céltica, íbera
de invierno y de primavera
del otoño y del verano
y de un amigo cubano
tengo también su bandera.



XI

En la estrella solitaria
dentro de un triángulo rojo
hay una musa en su antojo
primitiva y milenaria.
Sobre la sangre ordinaria
que se perdió en el camino
una luz de lo divino
a cinco puntas escala
y cada punta es el ala
de un trovador campesino.








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