Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

lunes, 2 de julio de 2012

1365.- IBN MUTARRIF






IBN MUTARRIF poeta nacido en Granada en el Siglo XIII






PROFESIÓN DE "AMOR UDRÍ" 

Yo soy, como quieres y deseas, 
un amante apasionado, un poeta ilustre, noble, generoso. 

El Iraq me ha amamantado al pecho de su amor, 
Bagdad me ha conquistado con su mirada. 

Cuando el dolor se prolonga, cuando la vigilia se 
apodera de mis párpados, mi propio sufrir me sirve 
de descanso: 

Método que fundó Chamil y cuya rigidez 
aumentaron los que, como yo, vinieron después. 








1364.- IBN HUSAIN





Ibn Husain
ABDERRAHMAN AL SOHAILI también conocido como IBN HUSAIN nació y estudió filología en Granada; pasó luego a Sevilla, y enseñó públicamente en Málaga. Fue muy versado en lexicografía y gramática. Como poeta, merece citarse una composición ascética.

Hombre austero, vivió según parece como correspondía a un faquir por sus practicas del Din del Islam y sus austeridades, hasta que fue llevado por el príncipe de Marruecos a su corte.

Sus obras más importante son “Huerto nuevo” que es un comentario a Vida de Muhammad de Ibn Haksam (Hixem), en donde hay que distinguir dos partes, una histórica, donde hace mención a las personas que intervienen en la obra islámica; y otra gramatical, donde intenta esclarecer los términos de difícil comprensión. El título de “Huerto nuevo” hace referencia al huerto que no ha sido profanado por la visita de ningún mortal. También escribió un curioso tratado donde pretendía demostrar que el Anticristo es tuerto.




OH TÚ QUE EL MÁS OCULTO SENTIMIENTO

¡Oh tú que el más oculto sentimiento 
sabes del corazón! 
¡Oh tú que en los trabajos das aliento 
y alivio en la aflicción, 
a quien se vuelve lleno de esperanza 
el corazón contrito; 
Por quien el pecador tan sólo alcanza 
expiar su delito! 
Tú que viertes de gracias un tesoro, 
al decir: 
Escúchame, Allah mío, yo te imploro; 
Mi voz dígnate oír. 
Que mi propia humildad por mí interceda 
¡Oh mi dulce sostén! 
Eres mi único bien. 
En mi abandono, en tu bondad confío; 
A tu puerta he llamado: 
Si no me abres, el dolor impío
me hará caer postrado. 
Tú, cuyo nombre invoco reverente, 
Si no das lo que anhela
tu pobre siervo en oración ferviente, 
Señor, su afán consuela. 
Haz que no desespere en tanta cuita 
el débil pecador, 
pues tu misericordia es infinita 



1363.- ABU AHMAD IBN HAYYUN






Ibn Hayyun

ABU AHMAD IBN HAYYUN nació en Sevilla, en 1100.





DESTERRARME DEL SUR

Desterrarme del Sur
jamás podréis.
Aquí habrán de volver
mis ojos incendiados
cuando julio prepare las vides y el aliento
del verano campee en el henar.
A por mieses soleadas 
he de volver un día 
en que nadie me espere y el olvido
tenga ya preparada la hornacina
repleta con mi ausencia,
piedra tal vez,
prímula dadivosa,
yo sé que el Sur me aguarda.

            

1362.- IBN FARACH






Ibn Farach
AHMAD IBN FARACH AL YAYYANI nació en Jaén, a principios del S..X.

Literato, historiador, lexicógrafo, uno de los poetas más relevantes de todo el siglo X en Al-Andalus y miembro destacado del círculo de personalidades literarias próximas al califa al-akam al-Mustanir, que obtuvo gran renombre como autor de la antología poética titulada "Kitab al-Hada'iq" (El libro de los huertos).

Es autor de 4 obras.

Murió en Jaén, en octubre de 976.








CASTIDAD

Aunque estaba pronta a entregarse, me abstuve de ella,
y no obedecí la tentación que me ofrecía Satán.
Apareció sin velo en la noche, y las tinieblas nocturnas,
iluminadas por su rostro, también levantaron aquella vez sus velos.

No había mirada suya en la que no hubiera incentivos
que revolucionaban los corazones.

Mas di fuerzas al precepto divino que condena
la lujuria sobre las arrancadas caprichosas del corcel
de mi pasión, para que mi instinto no se rebelase
contra la castidad.

Y así, pasé con ella la noche como el pequeño camello sediento
al que el bozal impide mamar.

Tal, un vergel, donde para uno como yo no hay
otro provecho que el ver y el oler.

Que no soy yo como las bestias abandonadas
que toman los jardines como pasto.








1361.- IBN BAQI




Ibn Baqi
Ibn Baqi o Abu Bakr Yahya Ibn Muhammad Ibn Abd al-Rahman Ibn Baqi (muerto en 1145 o 1150) fue un poeta andalusí de Córdoba.
Ibn Baqi es uno de los poetas estróficos y compositor del periodo almorávide (1091-1145). Vivió entre Marruecos y Al-Ándalus y escribió varios poemas panegíricos sobre los miembros de una notable familia norteafricana. Es especialmente famoso por sus muwashshahat.
En la antología de Al-Maqqari se encuentra un número considerable de sus poemas.

Bibliografía

Emilio García Gómez, "Muwassaha de Ibn Baqi de Córdoba: Ma laday sbrun mu'inu, con jarya romance", en: Al-Andalus : revista de las Escuelas de Estudios Árabes de Madrid y Granada, ISSN 0304-4335, Vol. 19, Nº 1, 1954 , pags. 43-52
Rachid el Hour, "La indumentaria de las mujeres andalusíes a través de Zahrat al-rawd fi taljis taqdir al-fard de Ibn Baq." en: Tejer y vestir de la Antigüedad al Islam. Ed. Manuela Marín (Estudios árabes e islámicos: Monografías, 1). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2001. pp. 95-108.
Manuela Cortés García: Un ramillete de cancioncillas andalusíes: Ibn Baqi e Ibn Zaydun Al-Andalus Magreb: Estudios árabes e islámicos, ISSN 1133-8571, Nº 4, 1996, pags. 27-38





ESCENA DE AMOR

Cuando la noche arrastraba su cola de sombra,
le di a beber vino oscuro y espeso
como el almizcle en polvo que se sorbe por las narices.
La estreché como estrecha el valiente su espada,
y sus trenzas eran como tahalíes que pendían desde mis hombros.
Hasta que, cuando la rindió la pesadez del sueño,
la aparté de mí, a quien estaba abrazada.
¡La alejé del costado que amaba,
para que no durmiese sobre una almohada palpitante!








1360.- IBN ABI RUH







IBN ABI RUH nació en Algeciras (Cádiz) en el siglo XII










EL RÍO DE LA MIEL


Detente junto al río de la Miel, párate y pregunta
por una noche que pasé allí hasta el alba, a despecho de los censores,
bebiendo el delicioso vino de la boca o cortando la rosa del pudor.
Nos abrazamos como se abrazan los ramos encima del arroyo.
Había copas de vino fresco y nos servía de copero el aquilón.
Las flores, sin fuego ni pebetero, nos brindaban el aroma del áloe.
Los reflejos de las candelas eran como puntas de lanzas sobre loriga del río.
Así pasamos la noche hasta que nos hizo separarnos el frío de las joyas.
Y nada excitó mi melancolía más que el canto del ruiseñor.

1359.- ABBAD IBN MUHAMMAD AL MUTADID






Al-Mutadid

Abbad ibn Muhammad al-Mu'tadid

Nacimiento 1016- Muerte 1069
Rey taifa de Sevilla (reinó en 1042-1069), de la familia de los abadíes.

Rey de la taifa de Sevilla nacido en 1016 y muerto el 7 de febrero de 1069. Bajo su gobierno el reino sevillano alcanzó su etapa de mayor expansión y un puesto de preeminencia sobre las demás taifas del mediodía peninsular. Su verdadero nombre era Abu Amr Abbad ibn Muhammad.

Más conocido por el nombre de al-Mu'tadid, fue hijo de Abul Qasim Muhammad I, que había sido el instaurador de la dinastía abbadí en el reino de Sevilla. Durante su niñez Abbad fue entregado como rehén por su padre al destronado califa cordobés Yahya ibn Alí, que en 1027 logró someter a una mal defendida Sevilla a su autoridad, pero pidió rehenes para asegurarse la fidelidad de la ciudad; el hecho de que Muhammad I entregase a Abbad le proporcionó una enorme popularidad entre los sevillanos, que le valió para tomar en solitario las riendas del poder. Abbad volvió a Sevilla, donde recibió una cuidadosa educación y por muchos años vivió a la sombra del heredero, su hermano Ismail, verdadero ejecutor de la política paterna. Abbad se convirtió en heredero del reino de Sevilla a la muerte de Ismail en 1039 y sucedió a su padre el 26 de enero de 1042, con el cargo de hayib y tomando el título honorífico de al-Mu'tadid. Con el reino heredó además el papel de aglutinante del partido andalusí o árabe, opuesto al beréber o africano, cuya representación eran los hammudíes de Málaga, que se proclamaban califas. al-Mu'tadid continuó con la ficción urdida por su padre y se declaró fiel al falso Hisham II que Abul Qasim Muhammad había elevado en 1035 para legitimar la dinastía.

Al-Mu'tadid continuó las guerras iniciadas por su padre y el primer año de su reinado, logró la muerte de su enemigo Muhammad de Carmona, aunque la taifa beréber siguió en guerra con Sevilla con Ishaq I. Esto no impidió que el sevillano prosiguiese asimismo la labor expansiva iniciada por Abul Qasim y en 1044 atacó y anexionó la débil taifa de Mértola, gobernada por Ibn Tayfur, que en el pasado se había unido a expediciones de Beja contra Sevilla. Tras Mértola, al-Mu'tadid intentó la conquista de Niebla, pero sólo consiguió que se formase una coalición beréber contra Sevilla en la que entraron los reinos de Granada, Badajoz, Málaga y Algeciras. El ejército sevillano que intentaba la conquista de Niebla fue derrotado por los aftasíes de Badajoz (1050) y obligado a la retirada. Inmediatamente después al-Muzaffar de Badajoz y el ejército granadino llevaron a cabo una campaña de devastación en las tierras sevillanas. Pero al-Mu'tadid no permaneció inactivo y contraatacó con la conquista de fortalezas cuyo nombre no mencionan las crónicas y con terribles razzias sobre los territorios enemigos. Ibn Yahya de Niebla, no pudiendo soportar más el acoso de Sevilla, firmó la paz con al-Mu'tadid. La connivencia de Sevilla y Niebla desató la ira de al-Muzaffar de Badajoz, que invadió Niebla por el oeste; esta vez fue al-Mu'tadid el que acudió en defensa de la plaza y aunque en principio su caballería fue rechazada por los escuadrones aftasíes, logró infligir una rotunda derrota al ejército de Badajoz tras la cual desató una campaña de castigo contra el reino de al-Muzaffar. Al-Mu'tadid emprendió la conquista de Évora y para evitarlo el pacense pidió ayuda a Ishaq I de Carmona; el ejército sevillano derrotó a los coligados en las cercanías de la ciudad. Finalmente, al-Muzaffar, sin aliados, pidió la paz en marzo de 1051, aunque ésta no se firmó hasta agosto del mismo año, con intervención en las negociaciones de al-Rasid de Córdoba.

Con las fronteras de Badajoz en paz, al-Mu'tadid pudo ocuparse de la conquista de los pequeños reinos de al-Andalus. 1052 fue el año de mayor expansión y en él infeudó a Fath ibn Jalaf la taifa de Niebla, que fue definitivamente anexionada a Sevilla en 1053; también entre 1052 y 1053 cayeron bajo la órbita sevillana los reinos de Santa María del Algarve y Huelva; Algeciras cayó entre 1054 y 1055; en 1063 al-Mu'tadid anexionó a Sevilla el reino de Silves, completando así la absorción de las taifas del occidente de al-Andalus.

En enero o febrero de 1060 al-Mu'tadid, después de haber eliminado al incómodo califa hammudí de Algeciras, creyó oportuno terminar con la ficción inventada por su padre del falso Hisham II y proclamó que éste había muerto en 1044 y que no lo había anunciado antes por motivo de las guerras. Los años siguientes los dedicó al-Mu'tadid a conquistar los reinos del cinturón beréber que rodeaba Sevilla por el este y por el sur, a pesar de que, por sus escasas fuerzas, estos reinos no planteaban en absoluto peligro para Sevilla. En 1065 se apoderó de los reinos de Morón y Ronda tras a sacrificar a sus reyes -que murieron asfixiados junto con sus séquitos en el palacio de Sevilla- y enviar tropas a cada una de aquellas plazas; por último, Carmona entró en la órbita sevillana en 1067.

En el orden interno, desde aproximadamente 1060 al-Mu'tadid debió hacer frente a una rebelión protagonizada por su propio hijo, Ismail. Éste tenía un secretario, al-Bizilyaní, que le aconsejaba rebelarse contra su padre y declararse independiente y construir una taifa en cualquier parte. Ismail se declaró señor de Algeciras, pero al-Mu'tadid logró poner sus tropas alerta antes de que fraguase la rebelión y de nuevo Ismail se mostró sumiso a su padre, que mandó decapitar al mal consejero de su hijo. Pero Ismail intentó una nueva rebelión contra su padre, tan infructuosa como la primera; cuando Ismail fue capturado al-Mu'tadid lo mató con sus propias manos y tras ello hizo ejecutar a todos sus cómplices e incluso a las mujeres de su harén. Al-Mu'tadid nombró entonces heredero a su hijo Muhammad, que le sucedería a su muerte.

El monarca abbadí sufrió su último descalabro militar contra sus correligionarios cuando el ejército que había enviado para socorrer a los árabes de Málaga, que se quejaban de la tiranía de su gobernante granadino, Badis ibn Habbus, fue prácticamente aniquilado por las tropas ziríes, que reconquistaron el territorio. Al-Mu'tadid se enfadó enormemente con su hijo Muhammad, a quien había colocado a la cabeza de la expedición y, según las crónicas, sólo las bellas palabras de Muhammad consiguieron apaciguar a su padre, que le permitió volver a Sevilla, donde tuvo lugar la reconciliación entre ambos.

Pero además de las amenazas internas al-Mu'tadid debió hacer frente al peligro que suponía el expansionismo castellano. En 1063 el reino de Sevilla fue atacado por Fernando I de Castilla, que durante la década anterior había avanzado por el territorio de al-Andalus, sobre el reino de Badajoz y adentrándose enormemente por el de Toledo. Consciente de la debilidad del reino sevillano frente a castellano, al-Mu'tadid se entrevistó con Fernando I y le ofreció regalos, pero al final se vio obligado a sufrir la humillación de comprar la paz por un tributo anual.

Al-Mu'tadid murió de un angina de pecho fulminante seis años después de haber hipotecado su reino al castellano. Le sucedió su hijo Abul Qasim Muhammad, con el que empezó el declive de la dinastía.

La crónica de Ibn Hayyan describe a Abú Amr Abbad ibn Muhammad al-Mu'tadid como un hombre inteligente y de buena apariencia, con una gran afición a las mujeres. Tuvo el acierto político de elegir como favorita a una hija de Muyahid de Denia con la que casó antes de 1040; pero tuvo además un harén con más de 70 esclavas -y por el que llegaron a pasar más de 800 mujeres- que le dieron veinte hijos e igual número de hijas. Tuvo fama de hombre extremadamente cruel, de lo cual da testimonio el jardín que tenía frente a su palacio adornado por picas con las cabezas de sus enemigos, que incluso hacía embalsamar para que conservasen sus rasgos. Sin embargo fue un amante de las artes y la poesía y generoso al pagar soldadas. Bajo su reinado Sevilla se embelleció con nuevos palacios y conoció un gran desarrollo económico y comercial que posibilitaron la emisión de monedas de oro de una alta ley.








CUÁNTAS NOCHES PASÉ ALLÍ… 

¡Cuántas noches pasé allí 
al lado de una muchacha 
ae esbelto y airoso talle 
y de firmes caderas anchas! 
¡Y cuántas noches también 
pasé a la orilla del agua 
con la linda cantaora 
en la vega solitaria! 





DEJADME, DONDE DICHOSO…. 

Dejadme, donde dichoso 
y respetado he vivido, 
discurrir sobre las ondas 
del Guadalquivir tranquilo 
A la luz de las estrellas 
en clara noche de estío. 
A la sombra reposarme 
de los frondosos olivos, 
y oír el susurro libre 
del aura mansa de los mirtos. 





CASIDA AMOROSA

1

Bebimos,
cuando los párpados de la noche
se lavaban el negro antimonio
con el rocío de la aurora
y era suave la brisa,
un vino añejo como el oro,
de color puro y delicado el cuerpo.



2

Llega a ti el ruiseñor
cantando con voz dulce;
su canto alarga con sus melodías
como las cantoras de la Medina,
y me mueve como si me llevase de la brida.
Cuando canta en las ramas,
las hojas son sus cuerdas.

[Poesía andalusí
Edición de Manuel Francisco Reina]














1358.- ABU AL QASIM BEN AL SAQQAT






ABU AL QASIM BEN AL SAQQAT nació en Málaga en el siglo XII







FIESTA EN UN JARDÍN

A la sombra de aquel día giraban los deseos sobre nosotros como esferas astronómicas de felicidad.
Lo pasamos en un jardín al que una nube, armada con el acerado sable del relámpago, escanció la bebida de la madrugada.
El rojo vino nos dio como almohadas los macizos de murta, y parecíamos reyes sobre el trono de los verdes boscajes.
La mano del amor nos ensartó para la alegría: nosotros éramos las perlas, y los amores, los hilos.
Nos atacaban como lanzas los pechos de las doncellas, moviéndonos guerra, y para defendernos no vestíamos otra cota que nuestras pieles de fanak.
Ante nosotros se destapaban caras deliciosas, que parecían lunas entre la noche de las trenzas.







1357.- ABU AL HASAN AL HUSRI







Abu Al Hasan Al Husri. (Córdoba, murió en 1095.)
ABU AL HASAN AL HUSRI, también apodado “el ciego” fue un gran poeta andalusí del que sólo se conserva un poema y el dato de su muerte acaecida en 1095.


EL LUTO DE AL ANDALUS 

Si es el blanco el color de los vestidos 
en al-Andalus, cosa justa es. 
¿No me ves a mí, que me he vestido con el blanco 
de las canas, porque estoy de luto por la juventud? 











domingo, 1 de julio de 2012

1356.- ABEN ABI ZAMANIN



ABEN ABI ZAMANIN (IBN ‘ABÎ ZAHAMÎN)
Abû ‘Abd Allâh Mwhammad ibn ‘Abd Allâh ibn Isâ ibn Abí Zahamîn.
Jurisconsulto y poeta. 
Nació en Elvira (actual Granada) en el año 935 y murió en su ciudad natal hacia el año 1007. 
Cuenta nuestro biógrafo que ignoraba la causa por qué se designaba a su familia con el sobrenombre de los Banû Abí Zahamîn: el temor o respeto que profesaba mi padre me impidió preguntarle sobre este punto. 

Ibn Abî Zahamîn se dedicó preferentemente al derecho y la poesía, dejando multitud de producciones sobre el ascetismo (misticismo), con noticias biográficas sobre los ascetas. Muestra de su poesía mística y con un cierto deje pesimista y fatalista son estos versos suyos que reproducen Ibn Jakan y Almak: 

Hombre austero y piadoso donde los haya, se cuenta de él que derramaba abundantes lágrimas con sólo oír la lectura del Corán. 

De sus numerosas de la Almodawana, La exposición de la Mowatha y del Corán , Vida de los corazones y familiaridades del solo comparable (Allah), y un libro sobre Contratos matrimoniales y otro de exhortaciones piadosas. 

Algunos arabistas, entre ellos, Ibn al-Jatîb, creen que nació en Almería; lo parecido en la escritura árabe de las voces Almería y Elvira producen estas confusiones que son bastantes frecuentes en los textos árabes.




LA MUERTE EN TODO TIEMPO EXTIENDE SU SUDARIO

La muerte en todo tiempo extiende su sudario.
Y nosotros sin parar mientes 
(en el descuido) de que vendrá a nosotros.

No gozarás de tranquilidad en el mundo y sus placeres, 
aún cuando te adornaste con sus hermosos atavíos. 

¿Dónde están los amigos y clientes? ¿Qué hacen?
¿Dónde aquellos que nos sirvieron de tranquilidad y regocijo? 

El tiempo díole a beber la copa turbia o inmunda, 
y los ha constituido en depósito 
bajo las capas de tierra húmeda.