Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

jueves, 9 de enero de 2014

1851.- ANA IBÁÑEZ

Ana

Ana Ibáñez 

Vive en Córdoba y trabaja como traductora. Es coautora de dos cuentos: Pepe el okupa, publicado en Al Margen (Valencia, 2001) y Sincuentos en Atrapasueños (Sevilla, 2004). Coeditora de la revista de poesía Mediterránea y de las plaquettes II y III Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez. Ha publicado en las revistas en línea La Linterna del Traductor y Ombligo, en la página “narrativabreve.com” y participado en diversos encuentros poéticos y literarios como Almazen (Córdoba), Edita (Punta Umbría) y Voces del Extremo (Moguer). Pertenece al colectivo de poesía visual VisualizArte y recientemente ha sido una de las coordinadoras de EDITA Nómada Córdoba.




Resistencia

En Beyoğlu
decretan abolir la primavera,
convertir los parques
en templos de la nueva religión.
Sus consignas obscenas
despiertan al pueblo:
arde el mar de Mármara,
el canto ancestral del muecín
se ahoga a orillas del Bósforo,
mientras giran los derviches
como danzan los planetas
en la ciudad inmortal
que olvida la derrota.







Aragón

Pueblos de arena
surgidos del fondo
de la mar.
La esperanza
desertó de sus piedras
enmudecidas,
que un día hablaron
de miseria y dolor
mas también
de amor y vida.
Ni la nostalgia
logró rescatarlos,
fósiles
de un mundo perdido.






La primera mujer

Te llamabas Esperanza
tenías trece años,
fuiste tal vez una niña feliz
fantaseando entre lápices y juegos,
“a la víbora, víbora
de la mar, de la mar”.
O quizás la maquila
te robó tu niñez
de mezquite y huizache.

Y frente a ti siempre,
la frontera,
invisible y cierta,
promesa o encrucijada,
esbozo de vidas posibles,
soledad o misterio.

Ignorabas que un tétrico ejército
de desolación e infamia
arrancaría de tu pecho
la flor de tu sangre estremecida,
cercenaría tu piel de mujer recién estrenada,
secaría tu risa.

Mis versos no lograrán
reparar tu inocencia,
solo aspiran
a rescatar tu recuerdo entre las cifras
a hacer mía tu esperanza
que nadie conseguirá ya asesinar.



viernes, 3 de enero de 2014

1850.- AURELIANO FERNÁNDEZ-GUERRA Y ORBE




Grabado representando a Aureliano Fernández-Guerra sentado, pelo y bigote canos, mano izquierda apoyada sobre una mesa
Retrato de Aureliano Fernández-Guerra y Orbe, (Granada 1816, Madrid 1894), publicado en La Ilustración Española y Americana, Año 38, nº 34, 15 de septiembre 1894.





Aureliano Fernández-Guerra y Orbe

Aureliano Fernández-Guerra y Orbe (Granada, 1816 - Madrid, 7 de septiembre de 1894), escritor, dramaturgo, historiador, arqueólogo y epigrafista español, famoso editor de Francisco de Quevedo.

Primogénito de una conocida familia de Zuheros (Córdoba), pudiente y erudita, pasó su infancia en Granada. Su padre, el abogado José Fernández-Guerra, era catedrático de Lógica, Metafísica, Retórica, Bellas Artes, Historia, Numismática y Antigüedades en la Universidad de Granada y poseyó una colección de antigüedades y objetos prehistóricos y una biblioteca de dieciocho mil volúmenes.
Desde muy temprano José inculcaría a sus hijos, Aureliano y Luis, el interés por la Literatura, la Historia y las antigüedades. En 1825 se trasladó a Madrid y estudió en el colegio de corte afrancesado dirigido por José Garriga, exalcalde de la Villa, con otros importantes futuros personajes; en 1828 volvió a Granada; de 1831 a 1832 cursó estudios universitarios de Filosofía en el Seminario del Sacromonte, los cuales prosiguió en la Universidad de Granada alternándolos con los de Leyes; en esta década estrenó varias piezas teatrales en Granada y fue redactor de La Alhambra, en la que publicó no pocos romances; por entonces recibió, junto a Miguel Lafuente Alcántara, a José Zorrilla, quien , agradecido, le dedicará en el futuro, cuando vaya a Madrid, el borrador de su Don Juan Tenorio.
En 1838, aún estudiante, le encomendaron la cátedra de Literatura e Historia, puesto en que estuvo hasta 1839, año en que estrenó los dramas La peña de los enamorados y El trato de Argel. Siguieron El niño perdido (1840) y La hija de Cervantes (1843, en prosa). El 10 de enero de 1844 llega a Madrid y escribe en la gaceta de teatros El Manzanares de ese año; también ejerce la crítica de teatros en La España, bajo el seudónimo de "Pipí".
En Madrid compagina su empleo en el ministerio de Gracia y Justicia con sus investigaciones literarias e históricas y hace varios viajes de estudios a Zaragoza, Sevilla, Toros de Guisando, Escalona, Cadalso de los Vidrios etc.; publica sus trabajos en 1852, en el Semanario Pintoresco. De su rigor como epigrafista da fe que Emil Hübner lo contó como uno de sus más estrechos colaboradores. Interviene activamente en el Liceo Artístico y Literario y en la Sociedad de Autores Dramáticos.
No descuidó en tanto su carrera dramática y estrenó piezas como Alonso Cano o La Torre del Oro (1845, en prosa) y, junto a Manuel Tamayo y Baus, La ricahembra (1854). También colaboró en la revista infantil La Niñez. Reunió una notable colección de piezas teatrales manuscritas que se encuentra hoy en la Biblioteca del Institut del Teatre de Barcelona. En cuanto a su carrera política, fue secretario general de Instrucción pública durante el desempeño del ministerio de Fomento de don Claudio Moyano. Frecuentó las tertulias madrileñas y está retratado entre los famosos poetas románticos del cuadro de Antonio María Esquivel.
Su mayor trabajo como erudito fue, sin duda, la edición y estudio de las Obras en prosa de Francisco de Quevedo entre 1852 (primer tomo) y 1859 (el segundo), para los que redactó además una biografía en la que lo retrata fundamentalmente como un hombre de estado; para sus obras tenía como ayudantes a la valiosísima biblioteca de su padre y a dos amigos y colaboradores excepcionales: Bartolomé José Gallardo y Cayetano Alberto de la Barrera, sobre todo a este último, de quien tomó todo lo sustancioso de su erudición; para su trabajo sobre Quevedo llegó a inspeccionar trescientas diez ediciones (documentadas en realidad por Gallardo y su discípulo La Barrera), mientras que el mejor de los editores anteriores sólo llegó a las treinta y cinco. Sin embargo la edición se interrumpió en el segundo tomo, se desconoce por qué; el caso es que tras su muerte el resto de sus trabajos sobre el tema fueron a parar gracias a su familia a manos de Marcelino Menéndez Pelayo, quien logró imprimir tres tomos más en la Colección de Bibliófilos Andaluces. Julio Cejador, por otra parte, utilizó en sus estudios sobre Quevedo también material inédito de Fernández-Guerra.
El escritor granadino no paró ahí: editó también a Cervantes y a Francisco de la Torre, este último, tema de su discurso de ingreso en la Real Academia y de una ulterior biografía. Publicó el Fuero de Avilés (1856) y codirigió, con Antonio Cánovas del Castillo e Hinojosa, una Historia General de España. De su obra poética destaca la leyenda La cruz de la Plaza Nueva (1839). En cuanto a su carácter, alguien tan bien documentado como Antonio Rodríguez Moñino afirmó que era.
Hombre con más conchas y escamas que una tonelada de galápagos y sardinas, gran muñidor durante cuarenta años de la erudición, las Academias y la Dirección General de Instrucción Pública1
Fue anticuario de la Real Academia de Historia (1853) e individuo de número y bibliotecario de la Real Academia Española (1860), además de otras muchas corporaciones españolas (academias de bellas letras de Sevilla y Barcelona, Academia de Arqueología de Almería, Sociedad Dramática de la Unión, Sociedad Arqueológica Valenciana, Academia Filosófico-Jurídica de Granada y una lista prácticamente interminable) y extranjeras: miembro del Institut für archäologische Correspondenza (1861) y de la Preussische Akademie der Wissenschaften de Berlín; elegido "membri onorari dirigenti" del Instituto di Corrispondenza Archeologica de Roma (1863); miembro de la Societé Française d'Archeologie (1867) e incluso le fue concedida la Cruz de la Corona por Guillermo I de Alemania (1873).

Obras

Lírica

La cruz de la Plaza Nueva (1839).
Teatro[editar · editar código]
La peña de los enamorados (1839)
El trato de Argel (1839)
El niño perdido (1840)
La hija de Cervantes (1843).
Alonso Cano o La Torre del Oro (1845)
Con Manuel Tamayo y Baus, La ricahembra (1854).

Trabajos históricos

El fuero de Avilés. Discurso leído en la Real A. Española, en el aniversario de su Fundación Madrid, Impr. Nacional, 1865.
La conjuración de Venecia de 1618, vindicando la memoria del Duque de Osuna y de los marqueses de Vedmar y de Villafranca, calumniado con ocasión de aquel suceso. Discurso leído en la Real A. de la Historia y contestación de D. José Amador de los Rios, Madrid, 1858.
Las ciudades Bastetanas de Asso y Argos (MURCIA). Madrid 1887 Imp. de Fortanet
Nuevas inscripciones de Córdoba y Porcuna (CORDOBA). Madrid 1887 Tip. Fortanet
Sarcófago cristiano de la catedral de Astorga, hoy depositado en el Museo Arqueológico Nacional. (Separata del Museo Español de Antigüedades).
El libro de Santoña. Madrid, Imprenta de Manuel Tello, 1872.



 Si en la eterna ciudad de cisnes madre
Al son atiendes de mi plectro rudo,
Plegue a Dios que tu oído no taladre.
 Pero ¿cómo parar el labio mudo,
Cuando mi corazón al tuyo liga
Desde la infancia, de amistad el nudo, 
 Bien recuerdo que armados con loriga
De pintado cartón, vencimos lides
Juntos en el colegio de Garriga
 Allí de Horacio y del divino Euclides,
Docto luchando en clásica palestra,
La fama ilustre y el ingenio mides
 Allí tu numen con tesón se adiestra
En domar la ardua cumbre del Parnaso
Y fruto opímo entre las fl ores nuestra
 Émulo ya de Tirso y Garcilaso,
Ambicionas los ínclitos laureles
Que el mérito y virtud ciñen acaso.
 Y triunfador en todo como sueles,
Las áureas costas de la patria mía
Amparas con indómitos bajeles.
 Mas ¡hay! Cansóse la fortuna impía,
Y en huracán arrebatada, trunca
Paz, riqueza y poder en solo un día.
 Nunca más fi ero desatóse, nunca,
Rayo que hiere á la inocencia y dolo,
Al sacro templo y fétida espelunca.
 Arde en siniestra lumbre y tiembla el polo,
Brilla el rayo otra vez y en ti respeta
Triunfos de la virtud, lauros de Apolo.
 ¡Quiera Dios que al Repúblico y Poeta
de nuevo admire el regio Manzanares
suspenso al verlo su corriente inquieta!
 Y venga la que endulza tus pesares
Y tu alma toda y pensamiento absorbe,
Y en sí junta las gracias a millares.
 ¡Oh! Que tal llegue á ver, sin que lo estorbe
de su estrella fatal el recio influjo.

Aureliano Fernández-Guerra y Orbe
Madrid 27 de diciembre de 1854








Y que hoy suena el almirez
En la calle de Pizarro,
Donde lo ha mudado el carro,
Junto a la esquina del Pez;
Para la Pascua Española,
En la que el pueblo católico
No sin miedo de algún cólico
Se llena bien la bartola.
Hoy no está la devoción
En vinillo viejo o nuevo,
Y no uso a lo que bebo
Echarle la bendición.





1849.- FRANCISCO DE FARÍA



Francisco de Faría

Francisco de Faría fue un traductor y poeta español, nacido en Granada posiblemente en 1562 y fallecido en Almería en 1616.

Fue aspirante a la canonjía en la catedral de Málaga y doctoral de la catedral almeriense. Posteriormente estuvo en la corte en Valladolid y Madrid.
Se le adscribe a la que se llamó escuela de Granada y Antequera, a la que pertenecieron otros autores del Siglo de Oro como Agustín de Tejada, Pedro Rodríguez, Luis Martín de la Plaza, Cristobalina Fernández de Alarcón, Juan de Arjona, Gregorio Morillo, Pedro de Espinosa o Juan de Aguilar.
Su obra más célebre es la traducción del latín al castellano de De raptu Proserpinae, de Claudio Claudiano. Faría lo tradujo a partir del Cl.Claudiani Proserpinae Raptus cum Iani Parrhasii Commentariis editado en París en 1511, obra de gran circulación cuyo título tradujo Faría como Robo de Proserpina de Claudiano. Esta versión castellana fue impresa en Madrid en 1608 por Alonso Martín, impresor a expensas del librero Juan Berrillo, y fue elogiada por Miguel de Cervantes y Lope de Vega
La obra no volvió a editarse hasta 1806, año en que, con el título Robo de Proserpina, apareció por duplicado en dos imprentas de Madrid, Sancha y Repullés, a expensas del extremeño Bartolomé José Gallardo, bibliotecario de las Cortes de Cádiz.
Compuso además un romance satírico.


Fué natural de la ciudad de Granada y canónigo de la Santa Iglesia de Málaga. Estas noticias se deducen de la portada y privilegio de su versión de Claudiano. Floreció Faría a fines del siglo XVI y comienzos del XVII. Pertenece a aquel grupo de ingenios que modernamente se ha llamado escuela granadina , de la cual formaron parte el racionero Agustín de Tejada, Pedro Rodríguez, Luis Martínez de la Plaza, D.ª Cristobalina Fernández de Alarcón, Juan de Arjona, Gregorio Morillo, Pedro de Espinosa, Juan de Aguilar y otros ingenios no menos ilustres, de muchos de los cuales ofrece gallardas muestras la colección intitulada Flores de poetas ilustres . No tuvo entrada en ella el Dr. Faría, de quien sólo conocemos, a parte de su traducción ya citada, un romance satírico que, tomado de un cartapacio de varias poesías existente en la Biblioteca de Campomanes, ha visto la luz pública en el tomo primero del Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, formado sobre los apuntamientos de Gallardo . Cervantes (Viaje del Parnaso , cap. II) elogia en estos términos al traductor de Claudiano:


   Este que de la cárcel del olvido 
Sacó otra vez a Proserpina hermosa, 
Con que a España y al Dauro ha enriquecido, 
Verásle en la contienda rigurosa 
Que se teme y espera en nuestros días, 
Culpa de nuestra edad poco dichosa, 
Mostrar de su valor las lozanías; 
Pero ¿qué mucho, si es aqueste el docto 
y grave D. Francisco de Farías?


[p. 52] Lope de Vega en el libro XIX de su Jerusalém Conquistada , escribe lo siguiente:


   Antonio Ortiz con amoroso engaño 
Renueva al docto Herrera la memoria, 
Rioja, propio en el idioma extraño, 
Dilate la Romana y Griega historia: 
Y tú por verdes años, desengaño 
De que merecen su debida gloria, 
Roba a Claudiano su laurel, Faría, 
Pues ya su Proserpina te confía.


El libro que dió justa fama al Dr. Faría es el siguiente:

Robo de Proserpina, de Cayo Lucio Claudiano, Poeta | Latino. | Traduzido por el Dr. D. | Francisco Faría, natural| de Granada. | A D. Luys Fernández | de Cordova, Duque de Sessa, Soma y Baena, Marqués| de Poza y Conde de Cabra, etc.| Con privilegio.| En Madrid, por Alonso Martín. | Año 1608. | A costa de Juan Berrillo, mercader de libros.

8.º, 64 págs. dobles y ocho de principios. Erratas. Tassa. Aprobación del secretario Gracián Dantisco (Valladolid, 24 de enero de 1603). Privilegio. (Valladolid, 13 de Marzo de 1603.) «Por cuanto de parte de vos, el Dr. D. Francisco de Faría, canónigo de la Sta. Iglesia de Málaga y natural de Granada, nos fué hecha relación que a instancia de los buenos ingenios y aficionados a las buenas letras de humanidad, habíades traducido en estilo épico y lenguaje vulgar lo que Claudiano, poeta latino, había escrito De raptu Proserpinae , que debajo de ficción poética contenía admirable filosofía y le habíades añadido las alegorías y sentidos naturales y morales que os habían parecido necesarios, y porque el trabajo no pareciese tan solo le habíades adornado con algunas obras vuestras indiferentes... (las cuales no parecen en esta edición) y porque se entendía que ningún poeta hasta hoy lo había traducido y apenas entendido, etc., etc. A los lectores (advertencia del autor)... Y porque del todo no parezca inútil, quise exornarla con dos sentidos alegóricos, uno moral, que pongo al principio de cada libro y traduje del italiano, y otro natural, que pondré al fin, de la verdadera historia, y este dió ocasión a la ficción poética, etc. A D. Luis Fernández de Córdoba, duque de Sessa, etc. (dedicatoria del autor en fáciles décimas). Sonetos de [p. 53] D. Francisco de Córdoba, racionero de la Iglesia de Córdoba, de Luis Tribaldos de Toledo y de Fernando Bermúdez Carvajal, gentilhombre de cámara del Duque de Sessa. Décima del licenciado Clemente de Villarroel y Guzmán. Texto. Décimas del licenciado D. Tomás de Córdoba y Contreras. Canción de D. Antonio de Monroy, señor de Monroy, al monte Etna.»

Robo de Proserpina de Cayo Lucio Claudiano, poeta latino, traducido por el Dr. D. Francisco de Faría. Segunda Impresión. Madrid, en la imprenta de Sancha, año de 1806 . 100 págs. de texto y VIII de principios. Lleva una brevísima advertencia del editor . Sin duda se equivocó Gallardo, al decir que iba precedida de una introducción crítica de Capmany. Nada hay que suene a crítica en dicha advertencia, que llena sólo una hoja de impresión.

El mismo Gallardo afirma haber hecho en el citado año de 1806 otra reimpresión del poema de Claudiano en la imprenta de Repullés, con un prólogo del Editor , obra asimismo de Gallardo. Nosotros sólo hemos visto las dos impresiones citadas. Un juicio sobremanera acerbo e injusto de la traducción de Faría se lee en la Minerva , revista literaria, que veía la luz en Madrid, en los últimos años del pasado siglo y comienzos del presente, bajo la dirección del señor D. Pedro M.ª Olive.

Faría tradujo un original de perverso gusto; por eso no es de extrañar que a la traducción hayan pasado los resabios del texto latino. La hinchazón, la excesiva pompa, el tono retumbante, todos los defectos, en fin, de la extrema decadencia se hallan fielmente reproducidos en la copia. Y no debió haber obrado el intérprete de otra manera, so pena de desfigurar la obra que traducía.

Nosotros sólo tendremos elogios para, el trabajo de Faría. Aparte de ciertos rasgos culteranos que a veces añade a los grandes defectos del poeta latino, la versión presenta todos los méritos que podía tener, el tono brioso y robusto, la elocución limpia y correcta, la versificación gallarda y sostenida, aunque rítmicamente poco variada.

Abramos por cualquier parte el pequeño volumen de El Robo de Proserpina , y nos encontraremos con octavas tan excelentes como estas, a parte de algunos ligeros lunares:

       [p. 54] LIBRO II

FORMA LOCI SUPERAT FLORES

   Allí la selva contra el sol ardiente 
Sus verdes ramos teje, y sombras hace: 
Allí para las naves conveniente 
Se ve el abeto, y el cerezo nace 
para los arcos, fuerte y diligente, 
Arma que tanto en guerras satisface, 
La encina allí que a Júpiter soborna 
Y el ciprés que los túmulos adorna. 
   Sudando miel el roble que envejece 
Sus inútiles nueces fructifica: 
El febeo laurel que reverdece 
Los venideros casos pronostica: 
Allí tremola el box y se estremece 
Su cumbre verde, crespa, espesa y rica, 
La yedra hace sierpes, y en gran colmo 
Fructifica la vid ceñida al olmo. 
.................................. 
   Así dijo, y su lisa y blanca mano 
Tendió primera a despojar las flores, 
Que renovaron en su pecho ufano 
De su vertida sangre los dolores, 
Y a un tiempo todas al florido llano, 
Por más enriquecerlo de favores, 
Prestas acuden, y cortando aprisa, 
Cada cual se adornó de su divisa. 
   No así de abejas el prudente enjambre 
De la haya salió tras su caudillo, 
Ni con mayor ruïdo ni más hambre 
Del Hibla fértil acudio al tomillo: 
Faltóle al prado flor, y a ellas estambre 
Para tejer de blanco y amarillo 
Tan varios ramilletes y guirnaldas 
Con que adornar sus sienes y sus faldas. 
   Cual teje el blanco lirio y la violeta 
De olor fragante y de color morada, 
Cual el süave almoradux respeta 
En la corona de que va adornada, 
Cual, blanca de ligustro y de mosqueta, 
Cual, de purpúreas rosas esmaltada 
Entre las Ninfas del divino coro 
para su ornato menosprecia el oro.


[p. 55] Toda la traducción está versificada de igual suerte. Contiene los tres libros del poema de Claudiano, precedidos cada cual de un argumento comprendido en una octava y seguidos de la explicación del sentido alegórico, además de la del sentido historial que va al principio.




jueves, 2 de enero de 2014

1848.- JUAN NICOLÁS BÖHL DE FABER


Juan Nicolás Böhl de Faber

Juan Nicolás Böhl de Faber (Hamburgo, 1770 – Cádiz, 1836) fue un hispanista alemán, padre de la novelista hispano-suiza Cecilia Böhl de Faber, Fernán Caballero. Es un personaje de relevancia para el Romanticismo español; concretamente, para el redescubrimiento del teatro del Siglo de Oro y, en particular, de Calderón de la Barca.

Nacido en 1770 en Hamburgo, se estableció en Cádiz con la casa comercial fundada por sus padres (alta burguesía mercantil), donde fue cónsul de Federico Guillermo III de Prusia y apoderado general de las bodegas que en el Puerto de Santa María tenían Sir James Duff y su sobrino William Gordon, ya que entre este puerto y Hamburgo había importantes relaciones comerciales.
En Cádiz conoció a Frasquita Larrea (Francisca Javiera Ruiz de Larrea y Aherán, 1775–1838), una cultísima dama ultracatólica que había viajado por Francia y Alemania, dominaba estos idiomas con soltura, leía a Shakespeare, conocía el pensamiento de Kant y Descartes, leía a Madame de Staël y mantenía como lectura de cabecera las obras de la feminista Mary Wollstonecraft.
La pareja se casa en 1790 y se instala en Suiza junto al lago Lemán, en Morges, en el cantón de Vaud, lugar donde nacería su primogénita, la novelista Cecilia; más tarde tendrán dos hijas más. De vuelta a España, los siguientes años se repartirán entre estancias en Cádiz, a la que animan culturalmente abriendo sus primeras tertulias. En 1805, el matrimonio realiza su segundo viaje a Alemania, allí se desvelan las primeras desavenencias conyugales y Frasquita vuelve sola a España, de modo que atravesó sola la trágica experiencia de la Guerra de la Independencia con dos de sus hijas en su casa de Chiclana. La familia se reunirá después de la guerra en Cádiz, donde fallece.
Publicó ensayos sobre Lope de Vega y Pedro Calderón de la Barca, así como una colección de romances y poesías populares.

Su importancia

La hispanofilia a Bölh de Faber le indujo a coleccionar literatura española y acumular una importante biblioteca; en sus viajes a Alemania asimila la estética de los hermanos August Wilhelm Schlegel y Friedrich Schlegel sobre arte, literatura y, en particular, sobre Pedro Calderón de la Barca; de hecho, los Schlegel, junto con su hermana Dorothea, habían traducido sus obras al alemán.
En 1814 publica, en El Mercurio Gaditano, un artículo titulado «Reflexiones de Schlegel sobre el teatro traducidas del alemán». Las Reflexiones presentan un resumen de las ideas de August Wilhelm Schlegel sobre el teatro español e inglés, tal como las expresa en sus conferencias Sobre el arte dramático y la literatura (1809-11). En ellas, el Romanticismo se identificaba con el absolutismo y debía ser una vuelta al pensamiento tradicional y católico. Hay una condena total a la Ilustración y una exaltación del carácter nacional español. El teatro calderoniano se convierte en símbolo del espíritu español y su rechazo supone antipatriotismo.
El entonces ilustrado y neoclásico José Joaquín de Mora le contesta que si hay algo deplorable en España es la época de Calderón, donde el mal gusto fue general; eso hizo estallar la polémica, que se reanudó en periódicos de Madrid. Böhl de Faber publicó entre 1818 y 1819 en el Diario Mercantil Gaditano una serie de artículos en los que defendía el teatro español del Siglo de Oro, tan atacado por el Neoclasicismo español, que rechazaba en él no sólo el estilo, sino la ideología reaccionaria y tradicionalista que representaba.
Autores liberales que luego serían fervorosos románticos, como José Joaquín de Mora y Antonio Alcalá Galiano, se le enfrentaron en una dura polémica. Sin embargo, las ideas de Mora atacan sobre todo la actitud beligerante a favor de Calderón de la esposa de Faber, Frasquita Larrea, que tenía una tertulia ultracatólica en Cádiz. Por otra parte, el alemán era partidario de Fernando VII y Mora y Alcalá Galiano eran liberales, lo que motivó más disputas, y la polémica pasó a ser atizada por enconos personales.
Sin embargo, la labor divulgadora del Romanticismo tradicionalista por parte de Böhl de Faber, un publicista muy activo, se va extendiendo y publica artículos sobre la poesía inglesa que ya derivaba al Romanticismo.
Después del Trienio Constitucional (1820–1823), Mora y Alcalá Galiano salen de España con otros liberales emigrados; para entonces y para poder combatir mejor a Böhl de Faber, ya habían estudiado las teorías de August Wilhelm Schlegel sobre el Romancero y el teatro del Siglo de Oro que Juan Nicolás estaba divulgando.
Por ese motivo, se dice que gracias a Juan Nicolás Böhl de Faber se introdujo la semilla del Romanticismo en España. Fue uno de los precursores porque la primera vez que aparece la palabra romántico, con el significado que hoy tiene de «novelesco», es en el periódico madrileño editado por Mora Crónica Científica y Literaria el 26 de junio de 1818. Böhl intentaba asociar cristianismo con Romanticismo y mantenía que este movimiento se había dado ya en la Edad Media española y el Neoclasicismo constituía una interrupción anómala de la verdadera y autóctona tradición cultural hispánica.

Obras

Floresta de rimas antiguas castellanas, ordenadas por Juan Nicolás Böhl de Faber, Hamburgo: Librería de Perthes y Besser, 1821

Bibliografía

Campe, Elisabeth, Versuch einer Lebensskizze von Johan Nikolas Böhl von Faber. Nach seinen eigenen Briefen. Als Handschrift gedruckt. Leipzig: Brockhaus 1858
Carnero, Guillermo: Orígenes del romanticismo reaccionario español : el matrimonio Bohl de Faber, Burgos: Universidad de Valencia, 1978
Heinermann, Theodor: «Deutsches Schicksal in Spanien Johann Nikolaus Böhl von Faber and seine Tochter Cecilia (Fernán Caballero)», Ibero Amerikanisches Archiv, XVII (1943-44), pp. 75-90
Heyse, Paul, «Johan Nikolas Böhl von Faber and seine Tochter Cecilia», en Stuttgarter Kunstblatt, mayo de 1858
Josef Körner: «Johann Nikolas Böhl von Faber und August Wilhelm Schlegel», in: Die Neueren Sprachen 37 (1929), pp. 53-58
Camille Pitollet, La querelle calderonniane de Johan Nikolas Böhl von Faber et José Joaquín de Mora reconstituée d’après les documents originaux, París: Alcan 1909
Harald Wentzlaff-Eggebert: "August Wilhelm Schlegel, Juan Nicolás Böhl de Faber y José Joaquín de Mora: Intento de una aportación alemana a la identidad cultural española", en: J.-R. Aymes/S. Salaün (eds.): Le métissage culturel en Espagne. Paris: Presses de la Sorbonne Nouvelle 2001, pág. 137-150
CARNERO ARBAT, Guillermo, «Documentos relativos a Juan Nicolás Böhl de Faber en el Ministerio español de Asuntos Exteriores», en Anales de literatura española, 1984, núm. 3, pp. 159–186.




Rimas sacras Nº 1

Quiero seguir
á ti, flor de las flores,
siempre decir
cantar á tus loores:
non me partir
de te servir,
mejor de las mejores!

Grand fianza
he yo en ti, Señora,
la mi esperanza
en ti es toda hora:
de tribulanza
sin tardanza
venme librar agora.

Estrella del mar
puerto de holgura
remedio de pesar
é de tristura:
venme librar
é confortar,
Señora de la altura!

Nunca fallece
la tu merced cumplida,
siempre guarece
de cuitas é caída:
nunca perece
nin entristece
quien á ti non olvida

Sufro grand mal
sin merecer á tuerto
me quejo tal
porque cuido ser muerto:
más tú me val,
non veo ál
que me saque á puerto.







Rimas sacras Nº 2

Santa Virgen escogida,
de Dios madre muy amada,
en los cielos ensalzada
del mundo salud é vida.

Del mundo salud é vida,
de muerte destruimiento,
de gracia llena é cumplida,
de cuidados salvamiento:
de acueste dolor que siento
en presión sin merecer,
tú me dona estorcer
con el tu merecimiento.

Con el tu merecimiento
non catando mi maldad
nin mi desmerecimiento,
más la tu propia bondad:
yo confieso en verdad
que só pecador errado,
de ti sea ayudado
por la tu virginidad.

Por la tu virginidad
que non ha comparación,
nin hubiste igualdad
en obra é intención:
cumplida la bendición,
maguer non só mereciente,
venga á ti, Señora, en miente
de cumplir mi petición.

De cumplir mi petición
como á otros la cumpliste:
sácame de tentación
en que só caído triste,
pues poder has é hubiste
tú me guarda en tu mano:
bien acorres muy de llano
al que quieres é quisiste.







Rimas sacras Nº 3

Señora, estrella luciente,
que á todo el mundo guía,
guía á este tu sirviente
que su alma en ti fía.

A canela bien oliente
eres, Señora, comparada,
de la mirra de oriente
haz loor muy señalada:
á ti faz clamor la gente
en sus cuitas todavía,
quien por pecador se siente
llama á Santa María.

Al cedro en la altura
te comparó Salomón,
la iglesia tu hermosura
al ciprés del monte Sión:
palma fresca en verdura
hermosa y de Grant valía,
y oliva la escritura
te llama, Señora mía.

De la mar eres estrella,
del cielo puerta lumbrosa,
después del parto doncella
de dios, madre, fija, esposa!
tú amansaste la querella
que por Eva nos venia,
y el mal que fizo ella
por ti hobo mejoría.








Rimas sacras Nº 4

Tristura y gran cuidado
son comigo todavía,
pues placer y alegría
así mían desamparado.

Así mían desamparado
sin les nunca merecer,
ca siempre amé placer
de alegría fui pagado,
y agora por mi pecado
contra mi tomaron saña,
en esta tierra extraña
dejaron me olvidado.

Dejaron me olvidado
en una prisión escura,
do cuidado y tristura
me finieron muy penado,
y viéndome apretado
nunca se parten de mí:
desde entonce fasta aquí
de ellos ando acompañado.

De ellos ando acompañado
en mi triste corazón,
siempre y en toda sazón
tuénenlo muy bien guardado,
y veo que á su grado
de mi non se partirán
y conmigo morarán
fasta que sea librado.







1847.- JOSÉ VICENTE ALONSO MONTEJO



José Vicente Alonso Montejo

(1775-1841)
Poeta neoclásico cultivador de la poesía pastoril y del teatro sentimental, nacido en Ávila en 14 de enero de 1774 y muerto en Granada el 25 de junio de 1841. Hijo de Vicente Alonso García y de Petronila Montejo. 

Se trasladó muy pronto a Granada, ciudad en la que estudió en su Universidad e ingresó en 1799 en la Sociedad Económica. El 31 de mayo de 1794 se doctoró en Derecho civil. Fue nombrado sustituto de la Academia de Vísperas de Derecho civil (1795) y abogado de la Chancillería (1798), de la que fue relator desde 1802 a 1810, con Granada ya ocupada por los franceses. Siguió en un puesto semejante hasta 1812, lo cual le valió una denuncia por afrancesado. Esta causa fue sobreseída en 1814, pero en el futuro se le echó en cara su posterior colaboracionismo (especialmente en El Duende Fiscal, 1820). Autor y director de El exorcista (1820), fue catedrático de Economía política. Como poeta y dramaturgo, usó el pseudónimo de Delio; tradujo obras del francés, inglés e italiano. Colaboró en los periódicos Alhambra y Manual Tecnológico. Como economista se ocupó preferentemente de la agricultura granadina. Casó dos veces, la primera en 1803 con Antonia de Almagro y Ximénez-Herrera; la segunda con Teresa Maroto e Isern. Políticamente podría ser calificado como liberal áulico, afrancesado en su momento -si es cierta la acusación- Recibió a Riego en la Universidad granadina en 1822 y cantó al Marqués de Amarillas en 1833. Nuevamente fue relator de lo civil en la Chancillería de Granada hasta 1828 y de nuevo en 1830.

Bibliografía

LLANOS Y TORRIGLIA, Félix de: "Unos autógrafos de Don Bartolomé José Gallardo", en BRAH, (1924), tomo LXXXIV, tirada aparte, 29-30).

SAZ SÁNCHEZ, Agustín del: Figuras granadinas del siglo XVIII. José Vicente Alonso Montejo. Madrid: 1930).





El juramento quebrantado

A Limado jura Bale Gilena 
guardar la fe que a su pasión debía; 
"antes la luz me falte", repetía, 
y sus promesas escribió en la arena. 

El viento que la mueve y desordena 
poco a poco lo escrito deshacía, 
y al verlo la pastora falsa y fría 
de su memoria lo borró sin pena. 

Así la fe se guarda y asegura
en pecho femenil; ¡qué documento 
para quien cifra en ella su ventura, 

si aún la que ofrece amor con juramento, 
cuanto dice y escribe y cuanto jura, 
es arena que mueve cualquier viento!







La cruz

Muere Jesús del Gólgota en la cumbre,
con amor perdonando al que le hería,
siente deshecho el corazón María
del dolor en la inmensa pesadumbre.

Se aleja con pavor la muchedumbre
cumplida ya la Santa Profecía,
tiembla la tierra, el iluminar del día
cegando a tal horror, pierde su lumbre.

Se abren las tumbas, se desgarra el velo,
y a impulsos de un amor grande y fecundo
parece estar la cruz, signo de duelo,

cerrando augusta con el pie el profundo,
con la excelsa cabeza abriendo el cielo
y con los brazos abarcando el mundo.