Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

jueves, 7 de julio de 2011

455.- MARÍA ALCANTARILLA RAMOS


MARÍA ALCANTARILLA RAMOS, nació un caluroso mes de junio de 1983 en Sevilla. Licenciada en Periodismo cuenta, entre otras publicaciones, con un par de plaquettes de poesía tituladas Qui Scribit y 7 Naúfragos en Tierra (Dip. Huelva, Huelva, 2007); un relato incluido en un volumen colectivo, Ventanas a Internet (EdicionDigital@tres S.L; 2008, Serienarrativa) y un libro de poesía El Motivo es lo de menos (Huebra, 2008; Atajarre). Además ha participado en una antología de poetas sevillanas llamada La femme en verso (Ediciones Escribes, 2010). Con todo, su horizonte artístico es más vasto y ha trabajado en arte audiovisual, la pintura y la fotografía. Ejemplo de ello es la ilustración fotográfica de la portada del libro Adolescencia Dos: Poemas hormonados (SIM Libros, 2008, Sevilla) de Manolo Arana. Actualmente acaba de concluir su primera novela.

Web del autor
http://www.mariaalcantarilla.com/

Publicaciones

"Ventanas de Internet". Narrativa. 2008.
"Náufragos en Tierra". Poesía. 2007.
" La femme en verso". Poesía. 2009.
"Qui scribit". Poesía. 2007.





No hago más que descubrirme ante los Otros
Para hacerme visitante de mí mismo.



Yo nunca conocí Ítaca -Quedaos aquí, mis fieles amigos-.
Ni su monté Nérito -Porque los dioses
me colmaron con innumerables desventuras-.
Ni sus alrededores, sus islas habitadas. Nada.
No soy aquel -Somos aquellos a quienes extraviaron al salir de Troya-.
Ni tampoco éste. Sólo soy yo: mezcla de ruta y olvido. Mente circular,
sin afán de héroe.
Un ojo. Sí. Un ojo. Un cíclope, tal vez, sin sus ovejas.






Me dijo que era Hermes quien, después de todo, podría poner orden
–ten aquí mi frasco, amigo-. No todo el mundo es lobo, león,
cerdo sin amo. No todo el mundo es malo. Ni bueno.
No todo el mundo.
Telégono es la suma –Y Zeus llovió sobre el camino-.
Él es el resultado. ¿Acaso las verdades no nacen ya cansadas
después de tanto tiempo? Sí. Quizá se amansen.
Tal vez no fuese Circe la pálida hechicera ni fuese acaso
el hombre el más bravo marido. No.
¿Qué hacer cuando el viaje se vuelve circular como las mentes?-










VIII

Yo, que apenas he entendido una miseria
Del trámite tan vasto que es la vida.
Que a veces me pregunto si soy alguien
O, al cabo, sigo siendo ese sin nombre
Que un día, no sé cuándo, vio una mano
Tirándome a traición desde allá dentro…

Yo, que aún guardo en una caja, sobre estantes,
Las únicas verdades de esta esencia
Teñida de alquitrán, postrera y noble:
Una moneda vieja, una peseta,
Un coche de carreras sin pintura,
Un trozo de canción de algún viaje
Y un lápiz, amarillo, de la escuela;
No atino, ni aun queriendo, a la conquista
Que pasa por saberse un hombre adulto:
Paciente y docto al fin, ¡tan desligado!

No atino, ya lo digo, a esa gran guerra,
Al hecho de olvidar sin más empeño,
O hacer como si el mundo no parase,
No viese que la historia te hace a golpes:
Te asusta hasta morir, te vuelve otro…

Yo no atino, yo no puedo
Nunca quise el formalismo del conjunto,La verdad cortada al ras,
la voz de mando,
Sólo un hueco, una salida de emergencia,
Una forma de volver, de ser yo mismo,
Con mi coche, mi verdad, mi estante a salvo.









-XIII-

¿De qué sirve caminar sobreviviendo?
¿Cómo se hace para andar de esa manera,
Esa forma de entender que cada paso
Sólo anuncia, como el resto, un nuevo espacio,
Una marca, nada más, de ti hasta el mundo?

Si yo fuese galeón y entre las aguas
Me estuviese permitido dar la veda,
La señal para que todos los de abordo
Se lanzasen sin temor hacia las olas;
Yo prometo, yo lo juro que sería
El primero en descender desde lo alto,
Como el alma que de tierra o de salina
Despejada de su ser y hasta su nombre
Ya no quiere, se ha negado a sentir miedo

-Para miedo, lo sé bien, mi mismo miedo-.













-XV


Todas las mañanas de estos días acontecen así, como si nada,
Como un ahora o un después sin amargura ni apetencia,
Sin ganas siquiera de ser futuro, o luego,
O más tardé, quizás.

Todas las mañanas de estos días que acontecen
Huelen a lo mismo,
Se abren sobre un mundo inaceptable,
¡Tan gris o tan lluvioso!...
Presas de un camino hecho de vueltas y
De idas y
De piedras desiguales hasta allí, hasta la entrada.

Todas las mañanas de estos días que acontecen
Veo amanecer a toda prisa,
-o no lo veo-,
Salgo del portal como una sombra
O una mancha que se hubiese deslizado
Del bordillo hasta la calle,
Descontenta,
Lejos de la cama o la basura
Todas las mañanas...

Y no es tarde, ni temprano,
Ni siquiera lo es a veces
Y otras veces sí lo intenta sobre aquel,Sobre mí mismo,
Sobre el hecho tan pesado
De cargar con la rutina, con lo puesto,
Con la forma de llegar hasta la entrada,
¡Aquella entrada!,
La única, tal vez, que no es acceso,
Ni volante,
Ni nada parecido a nada humano, ¡nada!.

Todas las mañanas de estos días que acontecen
Dejo que sea el resto quien me enseñe la estrategia,
Ando de sus manos como el niño hacia la escuela
Y entro, dividido, a aquel sitio de otra gente,
Lleno, cada instante, de un anhelo que me honra
- lleno como siempre,
Como ayer,
Como mañana-








-XVII

Llegué hasta allí con la ilusión de quien comienza,
Con la fuerza primitiva de quien siente que las cosas,
Que este mundo,
No se nutre del desahucio, ni se nutre de la angustia
De quien piensa que lo hecho está hecho
Siempre a posta.

Llegué hasta allí, hasta la entrada,
Con las ganas del soldado que a las puertas de un imperio
Ya no siente que es soldado;
Sólo espera, sin escudo, esa última conquista,
La victoria,
La estrategia de un equipo frente al mando de uno solo.

Llegué hasta allí, hasta la entrada,
Convencido de que aquello era tregua y no combate,
Deseoso de que arriba no lloviese como abajo,
Seducido por el credo de quien vuelve tan herido,
Engañado por la angustia de encontrar sangre de nuevo.










454.- NACHO ALBERT



Nacho Albert Bordallo nace en Málaga en 1974 y actualmente trabaja como redactor publicitario y guionista de cine y televisión. En los últimos años ha escrito, dirigido y producido tres cortometrajes que han contado con ayuda institucional y recibido diversos galardones. Como escritor alterna la prosa y la poesía y recientemente ha resultado finalista del Premio Extraordinario de Novela IV Centenario del Quijote-Diputación de Ciudad Real 2005 y del Premio Mario Vargas Llosa de Novela 2005. Ha publicado los libros de relatos Calendario de amantes y sombras, 1º Premio VII Certamen Internacional de Relatos Ilustrados 2004 (Diputación de Badajoz) y Clara en el espejo y nueve instantáneas, 1º Premio Certamen de Narrativa Gustavo Adolfo Bécquer 1999 (Huerga y Fierro Editores) además de los poemarios Por el sol que nos viene, 1º Premio de Poesía Málaga Crea 2005 (Ayuntamiento de Málaga), Piel incendiada, Finalista X Premio de Poesía Voces del Chamamé 2004 (Ediciones Vitruvio), La progresión del vacío, Finalista I Premio Internacional de Poesía Rafael Pérez Estrada 2002 (Ediciones Vitruvio), Los nombres de Amalia, Accésit XX Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza 2002 (Ayuntamiento de Zaragoza) y Agujeros negros, 3º Premio III Certamen de Poesía Fernando Quiñones 2001 (Ayuntamiento de Cádiz). Ahora trabaja en su tercera novela y tiene inéditos dos libros de relatos, Hebdomadario e Hijos de un relámpago, y un libro de poesía titulado Cornucopia.



Publicaciones
"Clara en el espejo y nueve instantáneas". Narrativa. 2000. Ver más detalles
"La progresión del vacío". Poesía. 2004. Ver más detalles
"Calendario de amantes y sombras". Narrativa. 2005. Ver más detalles
"La cartografía del desamor y otros relatos". Narrativa. 2009. Ver más detalles

Premios
Premio Gustavo Adolfo Bécquer de Literatura Juvenil. 1999. Narrativa. Instituto Andaluz de la Juventud.

Premio Epístola Género Amoroso. 1999. Narrativa. Ayuntamiento de Almuñécar.
Premio de Relato Villa de Cardeñosa. 2000. Narrativa. Asociación Cultural Santa Paula Barbada.
Mención Especial Certamen Villa de Cardeñosa. 2000. Narrativa. A. Cultural Santa Paula Barbada.
3er Premio III Cert. Poesía Fernando Quiñones. 2001. Narrativa. Ayuntamiento de Cádiz.
Acc. III Certamen de Relatos Martín Carpena. 2002. Narrativa. Centro de S. Sociales Puerto de la Torre.
Accésit XX Concurso Poesía Ciudad de Zaragoza. 2002. Poesía. Ayuntamiento de Zaragoza.
Certamen de Narrativa Ciudad de Baza. 2002. Narrativa. Ayuntamiento de Baza.
Premio III Concurso de Relato Corto de Almonte. 2003. Narrativa. Ayuntamiento de Almonte.
Premio VII Cert. de Libros de Relatos Badajoz. 2004. Narrativa. Diputación de Badajoz.
Accésit VI Premio Narrativa Joven Ciudad de M. 2004. Narrativa. Ayuntamiento de Monzón.
Premio XXXII Concurso José Calderón Estrada. 2004. Narrativa. Casa de Cultura Sánchez Díaz.
Premio Poesía Certamen Málaga Crea 2005. 2005. Poesía. Ayuntamiento de Málaga.
Mención de Honor XLII Certámen Poético. 2006. Poesía. casa de Cultura Sánchez Díaz.
Accésit VII Cert. R. Breve Ciudad de Arévalo. 2006. Narrativa. Ayuntamiento de Arévalo.
Justas Literarias de Reinosa. 2007. Poesía. Casa de la Cultura Sánchez Díaz.
Premio de Poesía Conde de Gondomar. 2007. Poesía. Ayuntamiento de Gondomar.
Certamen Literario Bustar Viejo. 2008. Poesía. Ayuntamiento.
Certamen de Poesía Acordes. 2008. Poesía. Ayuntamiento de Espiel.
Certamen Literari Juvenil Lletres Noves. 2008. Narrativa. Ayuntamiento de Santa Pola.
Premio de Cuentos Ciudad de Coria. 2008. Narrativa. Diputación Provincial de Cáceres.




Nómina de incautos corazones
DE NACHO ALBERT BORDALLO

Lord Byron, 36 años

La tara compensada con la virtud y la incertidumbre con la pasión desatada.
Su torpeza vestida de distinción y singularidad.
En noches procelosas evocaba sus días de ortopedia y su inclinación innata
por los desheredados y los animales domésticos.
Patihendido y sodomita, abanderaba una vida ostentosa y disipada,
una aventura de golpes y besos en la última rama de su árbol genealógico.
Ada era tan bella de izquierda a derecha como de derecha a izquierda,
germinada en la ardiente zarza de su corazón, única flor legítima.
Desde Terranova no había amado a nadie con tanto ímpetu.
Pero de ello se hizo cargo cuando su veleidad era irreversible
y Lady Milbanke había extirpado ya de sus ojos a su primogénita.
Jamás lamer la hoja de su vieja espada fue sinónimo de melancolía.













Un hombre acaudalado saqueaba a los dioses.
Del manto oscuro sustraía una estrella para trabarla en su atuendo de fantasía.
No dudaba en aseverar que hacer el amor era tan factible como hacer la guerra.
Con idéntica destreza mataba en la trinchera los días pares
y los días impares copulaba en un canal con dos féminas y tres tiernos mancebos.
Aunque Thomas Moore urdió infinidad de jácaras para dignificar su vivir,
el incesto y la promiscuidad mancillan hoy las páginas de su biografía.
Detractor de seres cerriles y miradas torvas, halló en la esgrima y el boxeo
cobijo contra el pánico y la acechante vulgaridad.
Se desvivía por abandonarse a su suerte, engrosar su nómina de impúdicas
patricias 
y meretrices con ínfulas, codiciosas todas de su hombría,
con cintura de avispa pero aguijón quebrado,
y dinamitar si acaso el delusorio prisma de la sociedad británica.
Aquel excéntrico poeta gustaba de flirtear con el frío y el óbito, 3
ambos tantas veces el mismo.








Arreciaba la tormenta y el insano propósito de engendrar dos horribles criaturas:
Frankenstein de Mary Shelley y El vampiro de Polidori.
Una plétora de uñas y colmillos crecen todavía entre los huesos de Byron
con la porfía del abrojo.
Mar y penumbra eran sus compañeros de viaje cuando escritas con sangre
afloraron 
las palabras precisas: vida y tránsito;
y remontaba la amargura de oír expirar a Allegra.
En el agua estercórea hundió el remo Percy y la goleta arribó a la orilla de Caronte.
Si en sueños se debatía el vate entre Grecia e Italia o la malaria y la epilepsia,
su vigilia discurría entre la exacerbada carnalidad y los sabios consejos de Goethe:
vender el alma al diablo entre otros tardos suicidios.
Únicamente faltó tiempo a su obra porque cuenta la leyenda que los mártires
y los amados de los dioses mueren siempre jóvenes.
Aún restalla su voz de sepulturero en el conspicuo Rincón de los Poetas.
Nadie ha osado firmar el final de sus tribulaciones,
plausible modo de rendir pleitesía.
Descansa en paz, amigo mío; tu corazón y tu vida han sido grandes y hermosos.











Edgar Allan Poe, 40 años

Años antes de su alumbramiento hallaron su retrato en un vertedero.
Un ángel varado en una fría instantánea.
Una figura clavada con añoranza en un cristal colmado de intersticios.
Su candor abocado al más atroz desaliento.
No sabía de la luz y ya era parte del imaginario colectivo.
Sentenciaron que un dios persistía en encarnar la entelequia.
Tras la mácula de invierno, aquel hombre confundía una colina
con el costado de su amada y barajaba la posibilidad de saltar al vacío.
Un arma de fuego haría menos ruido que el bramido de sus vísceras
contra el fosco adoquinado.









Virginia soñaba con la vida.
En su lecho yacían vestigios de cruentos embates y severa abstinencia.
Bajo el quicio un ser desquiciado contenía la lágrima
en tanto transpiraba su cóctel de alcohol y láudano.
Sus resuellos regaban la mugre de un cartapacio y contaminaban el silencio
y la memoria.
Los pasajes sucesivos rezumaron el aire viciado de la desesperanza y la rabia.
Y a la rabia sucumbió por último este adalid de la inquina y el deseo celosamente
guardado.
Todavía se cubre Baltimore con la vestidura de la vergüenza
y persevera el desvarío de un súbdito venido a menos.








El miedo era una enfermedad,
el dogal de la más lóbrega existencia, 
un agujero tan profundo como el hambre.
Cuerpo yacente y lividez amanecida;
y una plañidera entonó su llanto de tapir.
Al final del trayecto su mente errabunda apuntaba al infortunio,
consecuencia de excederse en la ternura y el verbo afilado.
Imagino un ventanal asomado a un hombre circunspecto
y no un hombre asomado a un ojo de buey.
Su defectuosa naturaleza será en breve extinta.
Sus maneras de orate, de este mundo arrancadas de cuajo.
Alma cruzada por el látigo de Dios.











Arthur Rimbaud, 37 años

En jergones desflecados y ajenos florecían los días y los versos vandálicos.
Esparcidos por el piso, tomos de una enciclopedia con las alas extendidas
anhelaban 
dialogar con un calcetín raído.
En sentido figurado se suicidaban las consortes y salvaban la vida todos los
suicidas.
Dos fuerzas de diferente signo constituían la realidad circundante.
Fuera un cánido traicionaba a su amo y con irritante alegría se sacudía la lluvia,
sacaba la lengua, agitaba el rabo.
Con impericia se obstinaba el simoniaco animal en anegar el corazón incólume
de dos impúberes; como la pólvora corría por sus venas la ponzoña y de la yugular
desgarrada manaban ríos de inmundicia.
Los transeúntes esbozaban chuscos mohines cuando tras el pórtico libraban los
amantes 
su estentórea contienda.
En su afán por arrullarse y como dicta el ritual de la mantis religiosa,
dos hombres afeminados anudaron sus extremidades y sellaron su amor
imperecedero.
De la desidia huía despavorido un carruaje
y en la bóveda un nimbo adoptaba la forma de un corazón atravesado por una
flecha.
Envuelta en papel celofán sostenía la vida una tarjeta que rezaba en tinta purpúrea
se ruega tocar, se ruega vivir.








Bajo los pies crujían las tablas, el pensamiento batía con brío sus alas
y alzaba el vuelo en pos de nuevas fisiologías.
Fortuitamente brotaban en la sábana intrigantes escorzos y la carta de navegación
de un sueño apacible, el mapa del Parnaso.
Entonces un desvencijado edificio de París era un bastimento a la deriva.
Pero los brazos del contrario se tornaban de pronto en los brazos de mar
que habrían de sepultar para siempre su voz y espantosos augurios sobrevolaban
el polvo suspenso y la pátina de su flequillo.
Aún esgrimía Paul su espingarda cuando Arthur se extravió en una delirante noria. 10
Éste prestó declaración, aquél fue arrestado por las fuerzas del desorden
y en última instancia condenado al celibato; no fraguó el ansiado duelo de titanes.
No obstante un poeta barbilampiño dejó entrever su devastada garganta y más
adentro 
su alma de pendenciero.
En su mano muerta subsistía la rúbrica de su oponente.
Si el sol era un doblón de oro y la noche un crespón negro,
el día era un flagrante estallido y la luna un pasadizo secreto que comunicaba
con la ínsula barataria.
Tras la humarasca aguardaba expectante un bosque de ojos y de bajos instintos.
Todavía huele la estancia a ingesta de ajenjo y besos deletéreos.







453.- PABLO ACEVEDO


Pablo Acevedo (1977). Lopera (Jaén)
Estudios
Licenciado Filología Hispánica, Licenciado en Teoría de la Literatura y Litaratura Comparada y Doctor en Literatura Española

Blog del autor
http://poetapabloacevedo.blogspot.com/
Géneros
Narrativa, Poesía
Reseña del escritor
Ha publicado los libros de poesía Onirisma (Ediciones Dauro) y Cazamariposas (Calima Ediciones), así como el ensayo La Red o La Llama (Calima Ediciones). Ha publicado artículos sobre poesía hispanoamericana y española, y ha participado en varias antologías de poesía y narrativa. Licenciado en Filología Hispánica y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, ha cursado estudios en las universidades de Córdoba, Granada y Complutense de Madrid, donde realiza un tesis de doctorado sobre los discursos estéticos de la modernidad. Ha realizado conferencias en varias ciudades europeas.
Publicaciones
"Onirisma". Poesía. 2001. Ver más detalles
"Cazamariposas". Poesía. 2006. Ver más detalles
Otras publicaciones
"Cuadernos del abismo : homenaje a H.P. Lovecraft". Ensayo. 2008. Ver más detalles
"Los jueves poéticos II : recitales de jóvenes poetas". Poesía. 2007. Ver más detalles






* Del libro Onirisma, publicado por Ediciones Dauro, 2001:
[sin título]

Cuando las horas afilan su intensidad de nieve
Funámbulas sobre el frágil rastro que dibuja tu huida
Cuando los jardines de la ciudad reprimen tu nombre
Y una mejilla inédita anhela el primer beso
Me pregunto si antes fue el puñal o la herida
Si antes el río o la lluvia que lo sostiene
Si antes la belleza o los ojos que buscan contemplarla

Cuando el pulmón rotundo
Golpea la arteria con su respiración de tiempo
Y ante mí el universo en su densidad de lino
Abraza un llanto fulgurante
Me pasmo de tanta presencia impedida
Huida permanente o soplo de un caballo mínimo
Y recuerdo que contigo la esperanza
También podía poblar una estrella perseguida con los ojos









[sin título]

Esta es el ancla desvelada que para mi eternidad busca un
fondo sin fatigas.

HUMBERTO DÍAZ-CASANUEVA

Si fuera que la vida no se extinguiera en un vacío que nos culmina
Si fuera que invocar la luz del fondo satinado del lenguaje
No premiara tan sólo con un dulce socorro sin esperanza
Si fuera que no fuera
Si fuera que nadie sabe pedirlo
Un recuerdo de aquellos días que nadie ha poblado
Un animal que relincha con los ojos
Si fuera que tú
Entonces yo mismo
Y abrirías mi pecho para sembrar una esperanza

Si fuera que el crimen del ombligo no nos cosiera al muro obstante de la
rutina
Si fuera que una estrella que muerde sus estribos
No espoleara mis ojos ante-nacidos al mundo
Si fueran unos labios que se miran con sus gritos
No un astro de humo
No una cifra leve ni bochorno o pétalo sonámbulo
Si fuera nudo de galaxia
Si fuera pájaro cándido

Si fuera que no fuera
Que fuera lo que debe ser o no ser nunca
Entonces podría distinguir la constelación que habita la forma
exacta de mi huida










[sin título]

Tengo una enorme tristeza entre los dedos
Que arrullo en su verdad de oso
Una enorme tristeza de barcos que preguntan por sus páginas en blanco
De colmillos que han perdido la carne urgente

Mi tristeza es un suspiro de acordeón
Un clavicordio que pellizca la madrugada
Un espasmo de piano
(Del resto mejor no hablemos
Sería nefasto para el corazón)
Mi tristeza es y no es un puñal dormido en el fondo de la carne
Es y no es una joya murmurada en algún rincón del sueño
Es una cama punzante en el día
No es el día brotado de un beso
La nombro le doy tu forma
Y el resto del ópalo mana de entre mis cigarros ensimismados

Un pájaro desposeído de sombra
Un pájaro fluvial
Vuela incapaz de posarse en ese árbol que no lo reconoce
Y en el instante de todas las miradas
Desprendido ya de la memoria del cepo que ha capturado tantas auroras
Viene a alojarse en mis ojos con el dolor de un dulce impacto
Con un saludo de baladros que hacen estremecerse la tierra

No hay golpe suficientemente duro
Ni labios tan ardorosos
Que consigan desposeerme de la fragilidad del mundo










* Del libro Cazamariposas, publicado por Calima Ediciones, 2006:

metafísica de la ceguera

luna, ojo de lo Arcano.
sol, pulpa del estío.

la noche, a mil cerrojos, por dentro arde.
y la combustión es aún más poderosa
que su propia voluntad por extinguirse.

la luz es la obscuridad que nuestros ojos ven.
amamos el mundo con una voluptuosidad de ciegos.

el día, amortajado por su aurora,
picotea el alma con un quiquiriquí de siglos.

la noche no resucita,
pues es eterna.










la nada en la cabeza de un pájaro sin cabeza... y sin pájaro

he disparado mi fusil,
y en vez de pájaros
cayó abatida la mañana.

apunté hacia tu pecho,
y el sol se desplomó,
ensangrentado.

descargué la munición
contra la caterva,
y en su lugar sucumbieron los ángeles.

señores, encañoné
mi propia cabeza,
y fue a otro a quien lloraron.








ejes de rotación

no se hace de noche: ¡yo entro en la noche!
no despunta el día: ¡yo salgo de la noche!

mamo el calostro de las nubes,
pisoteo los bigotes de las estrellas.

la noche nos espía por ser
más oscuros que la noche.
el día nos vigila por haber nacido
más claros que el día.

bebo el menstruo de las quimeras,
vomito el esqueleto en los portales,
¡me rompo los nudillos con la aurora!

sucumbo. o no sucumbo.

los días y las noches se esfuerzan
en ser la Noche, en ser el Día.

en el escrutinio de las horas
lanzo la madeja.

nodía... nonoche...

abofeteo el dado del horizonte:
todo es Origen, y comienza.













* Del libro Estrella varada (inédito):


TORRE ABOLIDA

Antes de morar en esta aciaga torre
donde mis demonios administran
mi hacienda de congojas
(paria trágico en la agonía de su ocaso
místico de ningún dios ─apóstata y devoto─
que ostenta el cadáver insepulto
de su entusiasmo)
yo había cruzado mil desiertos
sin más destino que yo mismo
arrastrando los horizontes y los equinoccios
bajo el cielo de la indiferencia
exacerbando el lenguaje con catástrofes mínimas
y un sosiego inútil de mineral equivocado.

Mucho antes de que mil soles estallaran
adentro de su caverna
y frente al negro hocico de la existencia
fundaran la aurora del Gran Estilo
erré por mil dialectos imposibles
por mil oscuras lenguas
y en mil formas no compartidas
buscando una palabra que no es desierto…
que no es arena… ni alacrán… ni exilio…
Palabra insolada de estas horas… lentas como dunas…
de este pensar lento… camello azul del tedio… jorobas de tristeza…
de esta sed lenta de parásito… garrapata de tinta…

Hay o no hay un mechón de tu pereza
dormido en la caracola del olvido
una aguja celeste por donde un ojo ensarta
sus imágenes más queridas
un rayo lúcido rasgando la seda del delirio
y un lento… lento luar de melancolía.

Hay en mi alma un dolor antiguo que no es dolor…
que no es noche… ni mortaja… ni vacío…
Pájaro eterno picoteando el maíz de la alegría
o los higos dulcísimos del tedio
llenando su buche de larvas esplendentes
antes de volar hacia un nido de doble fondo
y regurgitarlas en las bocas de los muertos…

Hay un éxodo fatal en las fronteras del alma
un haz de luz hiriendo el azul párpado de las letanías
una carencia tallada en el borde de los siglos
Hay una centella prodigiosa en el último horizonte
un cometa lúgubre y un solo Apocalipsis
una lámpara sin aceite un círculo perfecto
Hay un llanto infinito
en las negras campanas de mi torre.



452.- IGNACIO GARZÓN


Ignacio Garzón González (Puerto Moral, Huelva 1967), gran conocedor de la Sierra de Aracena, ha colaborado con diversos medios de comunicación escritos, siendo corresponsal del diario La Voz de Huelva y redactor-jefe del periódico El parque . Curiosa es su faceta de experto ufólogo investigando el fenómeno en nuestra provincia e interviniendo en numerosos programas radiofónicos al respecto.

También ha destacado por haber sido coordinador de las de las XVI Jornadas del Patrimonio de la Comarca de la Sierra celebradas en la localidad onubense de La Nava, en abril de 2001, así como de las XIX Jornadas celebradas en Jabugo el 1, 2, 3 y 4 de abril de 2004.





En distintas convocatorias de dichos Encuentros ha presentado varias comunicaciones centradas en estudios de la Geología y Paleontología de la zona.
En la actualidad trabaja como Técnico de Cultura que presta sus servicios para ocho municipios serranos. Dentro de su faceta literaria mencionar que ha formado parte de diversas asociaciones literarias surgidas en la comarca de la Sierra, como el "Colectivo Poético Paeonia", la "Asociación Literaria Huebra" o el "Grupo Poético Aljife", fundado a finales de 1996 y con cuyos componentes ha recorrido toda la Sierra realizando recitales poéticos y publicando una antología de sus versos. Indicar así mismo, que durante varios años ha sido coordinador del Encuentro de Escritores de la Sierra y de la Velada de Poesía Erótica , ambos eventos celebrados siempre en Galaroza.

Obra literaria:
Aparte de publicar algunos poemas en revistas culturales de la comarca, tiene en su haber los libros de poemas:

Siglos de pacharán (Huelva : Diputación Provincial de Huelva, 2002). Col. Donaire; 10. Prologado por Manuel Moya
Avatares (Huelva : Asociación Literaria Huebra, 2004)
Y ha participado en las antologías:

"Antología del Grupo Poético Aljife", junto con Juan Antonio Muñiz González, Ernesto Martín Díaz, José Carlos Arellano y Federico Martín Delgado, publicada en Aracena por la Asociación Literaria Huebra en el año 2000.
"Al compás de la Brújula" (Jabugo, 2000)
"Voz de los Caminos" (Jabugo, 2004)
"Siempre adelante : poemas del grupo Aljife" (Jabugo, 2006)
Correo electrónico: gargonig@telefonica.net






XXIII

Salamanquesa
de luna y ron,
enroscada
entre quejidos,
mece tu sonrisa
de porcelana
al son del viento

y cálate el sombrero.

Salamanquesa
de terciopelo
y aroma a violetas,
deja caer
los trozos de regaliz
y dobla la última
esquina
que nos separa.

(de “Avatares”)








XI

Trabajé de sol a sol
sin percatarme
de que las sombras de la noche
me encontraban en cualquier sitio.

Tanto miré hacia el ocaso,
aguardando el final de la jornada,
que perdí de vista
el levante.

Sin querer,
fui dando la espalda
a la tierra que durante tanto
lo significó todo.
Perdí los puntos cardinales
y seguí al sol en mi destierro.

(de “Avatares”)








XIX

Desde que te rompiste la cadera
has usado muletas para caminar.
Mejores momentos llegaron
en los que te serviste
sólo de un bastón.

Pero los celadores
te lo han quitado
para que no golpees
a nadie más.

Ahora recorres los pasillos
medio encorvado y con paso inseguro,
arrastrando cada vez más los pies.

Aún así, sueñas con escaparte,
pero no hay carreteras
que lleven al pasado.
No puedes huir
ni del asilo ni de ti.
Yo –asustado-
seguiré mirando tu vejez,
que también es
la decrépita vejez que me acecha.

(de “Avatares”)







SIN TÍTULO (Inédito)

No es un mendigo que busque algo
que le pueda ser útil contra el frío
o restos de comida.
Para ella todo lo que encuentra
es útil. Todo.
Cada deshecho es una joya.
Cada bote o lata, un joyero.
Cada papel o cartón, un enigma,
el plano de un fantástico tesoro.

Corre a casa a guardarlo.
A esconderlo en el punto
más recóndito, donde nadie
sino ella pueda encontrarlo algún día...
Cuando haya olvidado la clave
paradescifrarlo correctamente.








SIN TÍTULO

No me preguntes cómo fue
porque no me di ni cuenta.
Sólo sé que un día,
casi de repente,
su foto se agazapó
en mi cartera
y el coche la abrió un hueco
entre los cacharros.

De tanto ir y venir,
poco a poco el camino
dejó de separarnos.

Ahora creo que no sería capaz
de dar un paso al frente
sin mirarla,
ni de dormirme una noche
sin abrazarme a su recuerdo.

(del cuadernillo antológico del Grupo ALJIFE
“Al Compás de la Brújula”)







A PARTES IGUALES: GRANADINA,
LICOR DE BELLOTA Y HABANA CLUB.

Un imbécil canta poemas de amor
y el amor se diluye en cada esquina
como se diluye mi mirada en el escote de la camarera.

Los licores ácidos queman mis amargos labios,
secos de besos de nicotina y ginebra.
Llega hasta mí el aliento de un borracho que se ríe
en la esquina de la barra, acariciándose la calva.

Unas niñas están mezclando bebidas
para emborracharse deprisa.
Sus pechos apenas son dos sombras bajo las blusas.
Siento ganas de tocarme.

Hundo mi mano dentro del pantalón
y cuando me siento más aliviado
me dirijo despacio a la calle.
Viejos amigos se detienen a saludarme
y reanudan la marcha al no saber de qué hablar.

(del libro “Antología del Grupo Poético
ALJIFE”)









SIN TÍTULO

Beber un siglo de pacharán
en la copa de tus ojos
y amanecer de pronto junto a ti,
Flor de la estrella glaciar.
Hacer de cada risa un canto
de charangos y panderos.
Saltar y correr por el melonar
y escondernos tras las higueras.

Ríete al son de la zampoña
que yo me vestiré con la hoja de tu parra.
Ríe, vuela y descansa mientras te cubro
Con el pañuelo blanco y rojo, clandestino.
Busca las estrellas de los ojos
en las líneas de las palmas de las manos
y haz que tu voz, como el cóndor, pase
acariciando mi pecho y se derrame
desde tus labios hasta los míos.

Canta en el amanecer,
pero -sobre todo- sigue riendo
con tu risa y con la mía.

(del libro “Siglos de Pacharán”)











SIN TÍTULO

Fluye, Zulema,
sobre el escenario
como si fueras
agua de la fuente.

Ven y envuélveme
como si fueras humo de poleo.
Y déjame al final
perdido en tu recuerdo.

(del libro “Siglos de Pacharán”)









SIN TÍTULO

Y saldré a pasear
por caminos ajenos
a los pasos, la vista...

Andaré por la noche,
torturándome, solo
y dispuesto a buscar
el lejano pasado.
Venceré la negrura,
castraré la añoranza
y tendré -frente a mí-
atrapado al destierro.

Llegará entonces la hora,
el momento preciso...
¡Estocada en el rostro
infinito del tiempo
y podré regresar!.

No me esperes despierta,
volveré con el alba.

(del libro “Siglos de Pacharán”)









martes, 5 de julio de 2011

451.- MIGUEL ÁNGEL ARCAS


Miguel Ángel Arcas (Granada, España, 1956) es Licenciado en Filología. Universidad de Granada. Es autor de tres libros: Los sueños del realista (2000) Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández, 1998; El baile (2002) y Aforemas (2004). En 1997 crea la editorial Cuadernos del Vigía orientada fundamentalmente a la publicación de poesía, relato breve y aforismos. Desde el año 2001 hasta el 2007, organiza y coordina el desarrollo de los Talleres de Escritura de Granada en las modalidades de Poesía, Relato breve, Escritura teatral y Guión de cine y televisión. Durante 2005-2006 idea y dirige la colección Relatos para leer en el autobús, y gestiona el proyecto editorial de difusión literaria y animación a la lectura que se ha desarrollado en los autobuses urbanos de Granada, Málaga y Córdoba, y que ha recibido una mención de honor, CAL de Plata, de Fomento a la Lectura de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Posteriormente se ha vuelto a reeditar el proyecto en los transportes públicos de Granada durante los años 2008, 2009 y 2010. En 2008 y 2009 ha sido coordinador la Feria del Libro de Granada.





LA IGNORANCIA DE LOT

Al ver a su mujer
convertida en estatua de sal,
el pobre Lot lloró desconsolado.
Su corazón latía como las zarzas.

Recordó entonces
el amor cristalino de su esposa,
sus mejillas doradas,
la hipnótica belleza de sus labios,
su ingrávida alegría.
En ese instante no logró encontrar
una sóla razón que le llevara a romper
la imagen que guardaba en su memoria.

Lo que resulta extraño es que el pobre Lot,
a pesar de su larga vida, nunca llegara
a adivinar que su mujer,
al mirar hacia atrás,
lo único que quería
era contemplar por última vez
-entre el fuego y la grava de Sodoma-
al hombre que en verdad la ponía
mirando para el cielo.

(PUBLICADO en el poemario “El Baile”,
editorial Cuadernos del Vigía, año 2002)







Aforemas de Miguel Ángel Arcas

1

Cuando desperté, mi soledad todavía estaba allí.

2

Ser breve y saciar.

3

Nunca podrás deshacerte de lo que has perdido.

4

El estilo de la verdad es la incertidumbre.

5

Inventar es repetir algo que a su vez repite algo que está repetido en alguna parte desconocida de la realidad.

6

La generosidad es muda.

7

Acostumbrarse a pensar, pero no acostumbrarse a una idea.

8

El placer es la felicidad que no quiere salir del cuerpo.

9

El exilio no consiste solamente en estar fuera de nuestro lugar, en tierra o razón extrañas, sino también en sentir y saber que nuestro propio lugar es otro, ajeno a las leyes, dudoso y movedizo, un espacio nómada que despierta sospechas entre quienes todo lo ven, entre quienes lo quieren todo.

10

Tanto la dicha como la sospecha tienen una virtud: pueden fabricar cosas que no existen.

11

El paisaje odia el horizonte. Por ahí -piensa- ha de venir el progreso de los leñadores.

12

La utopía no la define el anhelo de lo imposible, sino -contrariamente- el arte de dar a la caza alcance.

13

Es ridículo pensar que el futuro va a ponerse de acuerdo con nosotros.

14

También el silencio puede ser retórico.

15

De un laberinto se sale. De una línea recta no.

16

Desconfiad de los extremadamente humildes o de los que se desprecian a sí mismos. Siempre terminan vengándose.

17

El tiempo es un paisaje donde no se pone el sol.

18

Enigma: cuando la respuesta pregunta.

19

Quien conoce se acerca a las cosas, quien sabe está dentro de ellas.

20

Si alguien quisiera volver a sus orígenes, ¿adónde iría?



Miguel Ángel Arcas es uno de los mejores cultivadores actuales del aforismo en lengua castellana. Quien lo leyó lo sabe. A vueltas con la vida y la muerte, la verdad y la mentira, la realidad y el sueño, esos asuntos que preocupan a todos los aforistas, sus pequeñas explosiones de sentido son "poesía que de líquida pasó a sólida", en palabras de ese otro maestro de aforistas que es Cristóbal Serra. "Difícilmente encontraremos aforismos en quienes no son poetas", dice Serra. Miguel Ángel Arcas es poeta. Su poesía, que versificada se ofrece en estado líquido, pasa a sólida al convertirse en aforística. Quizá por eso Arcas llame "aforemas" a sus mínimas y magistrales criaturas. Monolitos poéticos. Humildes como el pedrusco con el que tropieza el caminante. He elegido veinte de entre los ciento treinta y cuatro que ha publicado hasta la fecha en un exquisito y difícilmente encontrable libro. Con ellos abrimos una nueva sección, un nuevo baúl de brevedades literarias.



[MIGUEL ÁNGEL ARCAS, Aforemas. Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2004]

http://lacomunidad.elpais.com/jesusortega/2009/5/6/aforemas-miguel-angel-arcas




450.- ESPERANZA LÓPEZ GARCÍA

ESPERANZA LÓPEZ GARCÍA
Nació en Sevilla en 1966. Es licenciada en Filología Clásica y ha realizado los cursos de doctorado en Lengua Española en la Universidad de Sevilla. Actualmente es profesora de español para extranjeros.
Como narradora ha publicado en la revista La vaca de muchos colores. Con el poemario Fruta madura (Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2008) obtuvo el Accésit de Poesía correspondiente al XIII Certamen Literario de la Universidad de Sevilla. Ha sido incluida en la antología Femigrama. Poesía con voz de mujer (edición de La Palabra Itinerante y ACRA, 2008).

www.femigrama.com/esperanza_lopez.html
www.parquedelalamillo.org/index.php?id=44&id_poeta=206





Poética

Escribo por la necesidad de explicarme el mundo. Creo que la poesía sirve para estar menos solos. Es un puente hecho de palabras que el poeta levanta para que el lector se pasee por él, contemple el paisaje que ofrece y se acerque a compartir emociones. Es una alianza entre el que escribe y el que lee. Es artesanía esmerada. El poeta se define, ama, desama, recuerda, se conoce, se enfrenta a sus miedos, se defiende del dolor ajeno y propio a través de sus versos. El poema nos dice dónde estamos y quiénes somos o nos gustaría ser.



Poemas



LABERINTO INTERIOR


Para Ignacio Marquínez

Con la rabia de días como lustros
lanzo una piedra inagotable
contra mi imagen fiel en el espejo.

Oigo cerca una risa
muy familiar que desconozco.
Giro a la izquierda y choco de frente contra ti.
Pero sales huyendo, diligente.
Te aguardo en la siguiente encrucijada.
Cuando acabe contigo se acabará el enigma:
ya no serás mi sombra
_________________________ni yo mi propia cárcel.

(del libro Fruta madura)





CARTA DESDE EL PASADO


Para José L. Martín

Cuando recuerdo aquellos días
el tiempo es un desierto detenido
en un reloj de arena que me abrasa.

Me habría ido lejos,
a otra vida contigo. Siempre quise
disfrutar de la luz de ese paisaje
que tu mirada ofrece.
Siempre te quise más. Tú sólo a ratos,
de otra manera.
El amor rara vez nos corresponde:
nunca te echo de menos, me decías
para justificarte
-somos lo que decimos: las palabras
hablan con elocuencia de nosotros-.
Más tarde, me besabas tan ardiente
y desolado.

Atesoran aún mis labios
____las brasas palpitantes
de aquellos besos
y, desesperanzados, las alientan.

Olas de frío fuego se suceden
en este mar en fuga que es tu amor.
Tus aguas hoy me arrastran y transforman.
Sin ti sigo nadando y arrecia el temporal.

(del libro Fruta madura)





PRESO

Quieto, estás detenido. Permanece
inmóvil en el centro de la sala.
Se ha perpetrado un robo temerario
y tengo irrefutables pruebas
para creer que tú eres culpable
de tamaña osadía.

Desnúdate: tu ropa es sospechosa
y si en ella no encuentro oculto
mi medio corazón, quizás tu piel
me proporcione pistas fidedignas
del cuerpo del delito.

(del libro Fruta madura)






BESO

Para Juan Frau

Beso largo o morir.
V. Aleixandre

Con mi lengua acaricio la tibieza
de tus labios y giro
la llave del cofre imantado
que es tu boca. Me asomo entrometida
al enigma candente que atesora
y de su roce nace un vértigo
encarnado que me cimbrea.
Aún estremecida me desvisto el pudor,
para que no entorpezca la frenética danza
que insiste en confundirnos.

(del libro Fruta madura)






LA REALIDAD Y EL DESEO

Suelto el timón
y me abandono al flujo
de la corriente, a su querencia.
Tiemblo igual que la breve llama
del candil que me alumbra. Hasta los leños
de mi barca tiritan en la noche,
pues sé cuándo termina este lance encarnizado,
a dónde me conducen estas aguas profundas.
Ya debe de estar cerca la otra orilla:
puedo oír sus pisadas silenciosas,
su rechinar de dientes contenido
y oler la tempestad
que su sudor esconde.
Hoy regreso a la trampa de sus brazos;
me entrego, ufana, al hambre de sus fauces.
Penetro en los dominios de su reino.
Me despierto confusa y agitada.
La habitación está en orden. Junto a mí,
tus ojos se relamen. Amanece.




449.- ALFONSO ORTEGA BORREGO


Alfonso Ortega Borrego, nace en Jerez de la Frontera en 1974. Hasta los 21 años vive en un pequeño pueblo rural y luego se traslada a vivir a Sevilla, Francia y Polonia. Ha trabajado como educador social, formador y profesor de español para extranjeros.
En 2007 publica el poemario “Lluvia de manos” en la editorial Padilla, Sevilla. Otros poemas del autor aparecen en las antologías “De versos encendidos” (Editorial Hipálage, 2011) y “Nueva poesía hispanoamericana. 20ª Edición” (Lord Byron Ediciones, 2007), además de en varias revistas digitales.
WEB: http://alfonsoortegaborrego.es.tl/P-r-i-n-c-i-p-a-l.htm


Bolsillos secretos

Me gusta esperarte en la cama
que me busques bajo las sábanas
me gusta encontrarte,
encontrarnos,
en este rincón del mundo.
Bésame la nuca dulce de mi sentirte
y acopla tu respiración al juego de la mía.
Quiero vivirte pegado a mi espalda
cada noche y cada segundo.
Déjame vivirte cerca.
Quédate a dormir conmigo
y dejemos que la felicidad
llene los secretos bolsillos
de nuestra piel.
Quédate a dormir conmigo
y dejemos que la felicidad
nos cubra la piel
y llene nuestros bolsillos secretos.






Espía

Espero que entres en el baño
detrás de la cortina,
llegas cantando en voz baja
y te percibo desde mi trinchera.
No escondo nada a tu persona
pero me gusta espiarte desde la bañera,
ver como te afeitas
y luego torteas tus mejillas.
Desde aquí estudio tu baile,
tu desnudar de ataque.
Tengo preparadas mis armas
y bien lista mi estrategia.
Pasa a compartir conmigo
tiernos secretos de guerra.








Cayó la noche

Cayó la noche
y el mundo se fue a dormir.
Ámame a escondidas
a la luz de las velas.
No enciendas luces
que yo te muestro el camino,
me toqué tanto pensando en ti
que lo conozco al dedillo.








El abrazo sentado

Nadie me robará el momento vivido
de la voz gemida de mi figura tumbada
la viveza de tus pezones entre mis dedos
el abrazo sentado de tus nalgas a mi sexo
y tu plena mirada
desde la cima del deseo.






Desbordándonos

Ante el efecto dañino
de la rutina sobre nuestra historia,
mi única arma es amarte.

Rutina que se empecina en hundir,
y nadamos a todo brazo
propiciando el abrazo
de mi agua a tus bordes;
desbordándonos.







“…a veces me mata la sinrazón de desearlo tanto
y quisiera no tener entre los labios
esta urgencia de besos que ahora tengo”
(María Ruiz Faro)


Nudos y desnudos


Este amor no vive solo
hay un gran deseo que lo acompaña.
Vamos a amarnos como sabemos
préstame tus manos y tu sexo
comparte conmigo esta urgencia de besos,
este quitar
los nudos a nuestras almas
este deshacer
los nudos a nuestros cuerpos.
Acércate
Libérame.
Des-núdate…
Des-núdame.







Sordo



Apasionante

descubrirte la voz entre los dedos
compartir la vida

prosódica de tus brazos.
Palpitante

tu acariciar el aire
amasador de muecas,
tu léxico girado de muñecas.


Apasionante
disfrutar de tus mensajes

y de tus manos
salpicadas de faltas de ortografía






Varsovia

Me desperté envuelto en Varsovia
y Varsovia envuelta en piel de invierno.
La ciudad es una hermosa huerta
de almendros en flor del este.
Los viandantes, contados, devienen ojos
coronando bufandas, abrigos
botas y gorros.
Caminitos negros, paralelos
va dejando el bus a su paso
efímeros, recubiertos al cabo de un rato.
La parada del bus
es la trastienda del mundo,
menos quince grados.
Duele la cabeza
de la presión tan baja;
la palabra queda petrificada
las piedras yacen cobijadas
bajo la piel albina que todo tapa.
La nieve ensordece a la muchedumbre,
el tranvía tintinea cansado.
Las esquinas no están habitadas
el frío trajo la prisa,
las piernas inquietas de la nevada.

Una cuadrilla de operarios
irrumpen en la escena helada
enganchados a sus brazos
cada uno lleva un cubo
cargado de sal y arena,
que lanzan a puñados
que esparcen acompasados
el veneno de la nieve
que la convierte en agua.
Recuperan así sus límites las aceras
los peatones donde poner sus pasos,
Queda inaugurada la vuelta al trabajo.

Bendita labor
la de esta cuadrilla de obreros
que en esta mañana cerrada
ponen un poco de playa
en tanta ciudad nevada.




lunes, 4 de julio de 2011

448.- GENARO ORTEGA GUTIÉRREZ


Genaro Ortega Gutiérrez
(Córdoba, 1960)
«Escribo desde muy joven, y tengo en mi haber un puñado de premios literarios. He publicado poemas en numerosas revistas, y crítica y opinión en algunos periódicos locales. Tuve un programa de radio: "Como dijo el poeta...", que estuvo en antena más de dos años. He formado parte de varios colectivos poéticos. Publico en Internet desde principios de 2001.»





Erupción Nasal

Un buen día, las cosas
se fueron por otros derroteros,
y el vientre se te quedó
tapizado de polvo y de desidia.
Las circunstancias que envolvieron
tu embelesamiento
te colocan en el umbral de un prodigioso
y complejo retablo, donde las palabras
curan la pasión
como cualquier otra deformación profesional.
Acaso la extraña actitud,
tu gallardía de entonces,
se debiera principalmente a los efectos benéficos
de la brisa serena y celosa
sobre su busto.
Ya está.
Aclaradas las cosas,
no hace falta ir más adelante.







Con Las Cejas Pobladas

Lo mires por donde lo mires
el fenómeno es siempre el mismo:
muros ante la soledad
que corren riesgo de hundimiento
en los días plañideros.
Ruina, araña y polvo.
Noches trazadas con líneas borrachas,
en las maderas que sopesan
lo ofrecido con lo tomado
y velan.
A veces, sin embargo, aparecen
minúsculas invenciones,
-llueve sobre mojado-
la sustancia de ese adentramiento que es
la hora más difícil.
(Tú sabes apreciar estas cosas;
nobleza obliga.)
A menudo, están al alcance de la mano,
entre la espada y la pared,
primeros geranios del balcón
que despiertan un legítimo delirio,
legendario.
El tópico se hace realidad cuando
el examen consiste en crear espacios ilusorios,
postales, billetes, grifos y muñecas.
Tiovivos salidos de tu boca
en el patinaje silencioso de los sueños
y las vidas,
rutilantes, como rosas
sobre terciopelo negro.
De la seria hostilidad de los ritmos
para perder los papeles y las formas
ya tienes factura.







El Ojo Del Huracán

Gracias a la generosidad de la lluvia
has mesurado esta tarde
los extremos recónditos del jardín:
un fotograma en blanco y negro. Lentitud
que ennoblece la llanura del plano
y te convoca a la calidez
de otra historia, reduciéndolo todo
a su última pasión nefanda.
Como un amor adolescente
o un atentado terrorista,
en cuya gravitación se mueve, inexorable,
la palabra que conspira
-desalmada-,
puesta al servicio de unos dogmas
que buscan equivalencia
entre el espíritu y la forma,
entre el amanecer y el mar.
Quizás,
después de todo,
la verdadera poesía está
fuera del tiesto.






Falo De Ayer

Profanas candelas te conducen
permanentemente a callejones sin salida,
huecos donde pierden el perfil las caricias
y la sombra aborrece la salada fluidez
de la almendra.
Básicamente
es el viento quien esta tarde
pone el dedo en la llaga,
consciente
de su poder evocador de bramidos y naufragios,
cuando empieza a narcotizarte
la rutina, y los sonetos
no aportan un grano de arena al espejo
que se encorva al final del pasillo.
!Qué lujo hubiera sido
poder atisbar ese mar azul,
jardín de flores mestizas
con los estambres cargados de polen
y el diálogo siempre en clave!








Azul En El Ombligo

Pocas cosas
más elocuentes que los silencios de las gárgolas,
cuando las noticias meteorológicas
confirman una tendencia imparable
de fatuos relámpagos,
si flamean las rodillas y la lengua demanda peces,
pues no es extraño que sean
otros labios cercanos
quienes cultiven la semilla robada a la noche,
su madurez preinstalada
como voz que rebota por dentro
-aún lectora tardía-,
y sale al paso del trueno
o crece en elasticidad.
El ojo de la aguja.
La mirada de la aguja.
Los belfos del viento por las arcadas.











447.- ANTONIO BARQUERO


ANTONIO BARQUERO.
(Córdoba, 1967).
Desde muy joven, y por influencias familiares, su vida está marcada por los libros y la lectura, y de dar vueltas alrededor de lo mismo durante tanto tiempo termina dedicándose profesionalmente a todo lo relacionado con este mundo. Así, ejerce la gestión cultural, que ha desarrollado tanto en su ciudad natal como en sus otras dos ciudades: Málaga y Sevilla.
Cofundador y codirector de la revista literaria cordobesa Recuento, dedicada al cuento. Relatos y textos suyos han sido recogidos en distintas antologías y revistas españolas.



BIBLIOMAQUIA

El viento sopla fuerte esta noche
y es un viento frío,
el aire como un desgarro,
y dejo a los muchachos
brindando en una mesa,
desocupados, de tanto apurar el vaso.
Necesito salir,
pasear por la acera
en algún sitio
y pedir una copa,
para olvidar que se me va,
este amor que he ido amasando con mis manos
se me va…
Quiero morir, sentado allí,
quiero morir derecho,
mis ojos todavía abiertos
observando que se me va,
como el agua que se escurre entre mis manos
se me va…
En cualquier caso
el viento es hoy
muy
frío,
se hace cielo el infierno,
el sol se hunde en su letargo y la noche despierta.
De tanto apurar el vaso,
de dar los tragos tan largos
te das cuenta de que
todo tiene dueño.
Hay cerraduras en todas las cosas,
pero no en el aire, que no puedes sujetarlo,
ni en tu cariño, que se me va…
como el humo tu cariño se me va.

(Las Noches del Cangrejo. Antología de Poetas en Platea)






446.- JUAN ANDIVIA GÓMEZ



JUAN ANDIVIA GÓMEZ
Nace en Huelva en 1952 y, desde 1974, vive en Sevilla. Ha pertenecido a los grupos literarios “Atalaya”, “Tepsys” y C.E.O. (Club de Escritores Onubenses) y a “Celacanto” del que fue miembro fundador. Colaboró como gionista y voz en los programas radiofónicos literarios: "El hombre y la palabra", "Y el verso se hizo mundo", "Estero", "Celacanto", etc. Ha sido fundador de las Revistas Literarias: "Hojas de enea" y "Celacanto".

Doctor en Filología y Premio Extraordinario de carrera, pertenece al Grupo de Investigación “Teoría lingüístico-literaria” de la Universidad Hispalense. Ha sido profesor de la Fundación San Pablo Andalucía CEU desde 1996 a 2000 e investigador de la misma institución de 2000 a 2002. Durante seis años ha desempeñado un puesto en la administración educativa andaluza y actualmente ejerce como profesor de Enseñanza Secundaria.

Colaborador asiduo de prensa y de revistas. Ha publicado artículos en Odiel, Huelva Información, El Faro, de Motril y Diario de Andalucía, donde colaboró semanalmente durante dos años. En el Correo de Andalucía escribe una columna desde septiembre de 2001 y colabora regularmente en El Faro, Odiel Información y El Correo de Málaga .

Ha publicado numerosos trabajos de crítica literaria que pueden ser consultados en SISIUS - Sistema de Información Sobre Investigación en la Universidad de Sevilla.

Obra literaria:
Su obra en verso puede encontrarse en los libros:

Barajando silencios (Huelva : Delegación Provincial del Ministerio de Cultura, 1982)
Ángel (Huelva : Celacanto, 1990).
De la muerte o la vida (Huelva : Celacanto, 1995)
Albadá (Salobreña, Granada : Alhulia, 2006). Colección: Palabras mayores, 25.
Además de estos libros de poesía , recopila cuentos infantiles en Sobre el caballo blanco de la fantasía (Sevilla, 1983).

También aparece en las publicaciones colectivas:

8 poetas onubenses : [Juan Andivia, José Baena, Jesús Díaz, Juan Dragó, Juan A. Guzmán, José A. Manchego, Paco Pérez, Francisco Sánchez] . (Huelva : Círculo de Escritores Onubenses, 1977).
Antología homenaje a Juan Ramón Jiménez (Madrid : Prometeo, 1981)
Homenaje a Juan Ramón Jiménez (Huelva : Gerión, 1981)
Lírica de una Atlántida (Huelva : Club de Escritores Onubenses, 1986)
Historia de la poesía en Huelva(Huelva : Celacanto, 1987)
Poetas en el Aula : proyecto Juan Mairena (Sevilla : Consejería de Educación, 1989)
Onuba (Sevilla : Cuadernos de Roldán, 1991)
El dios del mediodia : fe y creación poética en Andalucía : ensayo y antología / estudio, selección y notas de José Luis Ortiz de Lanzagorta, (Madrid : Biblioteca de Autores Cristianos, 1997)
Versos para un fin de milenio. (Motril, Granada : Area de Educación y Cultura del Ayuntamiento, 2001). Decepciones de dos siglos.
Ejerce la crítica literaria en “José Hierro: madera y ceniza” (Huelva : Diputación Provincial, 2003. Col. Enebro. 13). Esta obra es una adaptación de su tesis doctoral, leida el 21 de noviembre de 1995 en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, en la que analiza la teoría literaria de José Hierro.

Autor del prólogo y selección de poemas y relatos del libro Esperanza para siempre, de Juan Andivia García (póstumo), editado por la Hermandad de San Francisco, Imprenta Jiménez, Huelva 1997.


Correo electrónico: jandivia@yahoo.es

Fragmento de su obra poética:

En las calles vacías
me emborracho de sueños sin testigo.
Es el mágico beso de la noche,
son tus manos ausentes, la distancia
de tu cuerpo y mi piel,
el misterioso aro que nos une
y esa impaciencia loca
que me aterra.

En las calles vacías,
sólo mi torpe despertar
y el color casi único del cielo.

"De la muerte o de la vida" (Huelva, 1995)






Albadá


ALBADÁ, de Juan Andivia Gómez
José Baena Rojas

Se trata de una compilación de poemas de varias épocas,
desde las más tempranas; y también de distintas maneras
de ver la vida, a través de unos versos, cuya mayoría ya fue
publicada en diversos medios.
Lo edita la colección Palabras Mayores, de la editorial granadina
Alhulia, en un tomo de ciento sesenta páginas, sin palabras
preliminares y con un poema, a modo de introducción,
que empieza así: “No insitas. Los porqués de las cosas no se saben
jamás”. Siguen más de cien composiciones, organizadas en seis
apartados y un epílogo, que parecían significar una despedida del
autor como poeta. El primer poema está fechado en 1977
y los últimos, inéditos, “tampoco son de este siglo”, según ha asegurado.
La voz poética de Juan Andivia abarca desde lo social al amor más intenso. Preocupado por todo lo humano su poesía se estremece y grita,
se estremece y llora, se estremece y reflexiona,
hondamente, sobre su destino y el destino del hombre.
Huye de la soledad como perro que aúlla su dolor en la noche.

Prefiero que me odien
a que me ignoren,
prefiero la locura
a la tibieza,
y el dolor
a estar solo

Establece una interesante diferencia entre el dolor, propiamente,
y la soledad como dolor supremo. Esta categoría escalonada
en la dimensión del sentimiento se vislumbra a lo largo de todo el
poemario. Sólo, momentáneamente, la certidumbre y el gozo
supremo,
de la soledad.del amor salva al poeta del dolor


Duermes. La Cibeles dorada de tus sueños
te pasean a caballo en la tarde de Abril.
Sevilla. Feria.(Y estamos en Oviedo)
Duermes. Sabia tú, desde tu lecho siempre,
escapas a ti misma, a nosotros y al viento
para cruzar los valles y los ríos, y plantarte
de un salto en la marisma limpia de tu Huelva
o en la calle Asunción, con tu festiva
vocación sevillana. Amparo.

El amor dulcifica la acidez de la vida, aún cuando el propio amor
compartido se revela esquivo.
Estar o no en este absurdo concierto para sordos.
Existo.

Dice más adelante.
No es poesía edulcorada, superficial, sino honda, intensa;
poesía de un ser que habita en la duda, en la incertidumbre,
en la soledad radical; en la felicidad que resbala, blandamente,
en el silencio de los días.
…y me cabe el silencio a duras penas,
para callarme todo lo que debo
Nos traspasa su dolor porque nos sentimos solidarios
de su misma causa, náufragos del mismo
barco, y nos emociona la belleza directa de sus versos
que se clavan como dardos en las entrañas.

Porque tú me dijiste que el ahora
era un dulce paseo solitario.
Y me mentiste, ángel de la risa,
como a un niño se miente, injustamente.

La decepción, entre las promesas que nos hicieron de niño,
y la realidad del hombre que,
arrojado al mundo, se encuentra, transmuta en suave
y enérgica protesta. La mentira es el atajo de los tontos.
Y de todo, soledad, silencio, desesperanza, angustia.. nos salva el amor.

Estrenaré tu cuerpo cada día,
te iré besando ríos, cordilleras…,
….
Desnudaré tu risa y mis deseos,
y ofreceré mi voz de dios herido
en la hoguera celeste de tus ojos.

El amor es el refugio, el antídoto al dolor supremo y es la salvación
del hombre herido por la mentira contada desde niño
y por la realidad injusta y dolorosa del vivir.
Pero el amor también nos miente promesas de eternidades
que se tornan fugaces instantes.

...me miré despacioso, y tristemente
volví a pensar en ti cuando me amabas.

Esos instantes justifican el sufrimiento y la existencia.
Esos instantes, que una vez perdidos,
constituyen el objetivo de todas las acciones que se emprenden;
suave nostalgia.

Me gustaría soñar, como hace tiempo,
con náyades, con Claudias,
con los muslos de piedra de la Steffi,
con los ojos de gata de Nastasja;
soñar con las vecinas imposibles, …

o también

Yo me quité de ti, como el que quiere
quitarse del tabaco o de la vida

Al final ni el amor nos salva de la gran mentira o del gran dolor
y al final siempre la soledad que espera agazapada detrás de cada día.
Un libro, en suma, intenso, dolorido, desgarrado,
humano que mira desde lo humano al hombre desde el hombre.
Unos versos de profundo lirismo que nos obliga a pensar y a pensarnos
cabalgando en una muy buena poesía.