Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

domingo, 18 de octubre de 2015

CRISTINA SÁNCHEZ VICARIA [2.134]


Cristina Sánchez Vicaria 

Nació en 1985 en Andújar, Jaén, España.
Reside en Málaga, España. Es licenciada en Comunicación Audiovisual y Técnico Superior en Fotografía Artística y en Ilustración, ha tenido diversos reconocimientos tanto en el campo audiovisual como literario, ha expuesto en Málaga, Cáceres y Gerona y su primer libro de poemas Kamicaze aparecerá en breve.

Finalista MálagaCrea Poesía 2015, Ayuntamiento de Málaga. Publicación en el libro de "Obituario" 2015. Participación en recital poético "Los 14 del 14", Málaga. Accésit Combocarte 2008, Unviersidad de Málaga.




Rigor Mortis

El día que me explotó la cara eran las cuatro y cincuenta.
Las arcadas semipermeables de un borracho se colaron por la ventana.
El nuevo piso me gusta pero todas las macetas están muertas.
El día que me explotó la cara eran las seis y cuarto.
Los pasos de casa al trabajo rígidos, verticales, puntiagudos.
El día que me explotó la cara eran las siete y cuarenta.
Quemarme con el horno mi única garantía de realidad.
El día que me explotó la cara eran las ocho de la mañana
y a los buenos días del primero que entró a por pan respondí:

Todas las macetas de mi casa están muertas. 


Autorretrato



Envases e inertes.

Despertar
lavarse la boca
hundirse la cara
llamarse monstruo
al menos un par de
veces antes del
desatino

y mientras

la poesía sin carne no es poesía
sólo letras que se escupen al aire
como se escupe un mosquito intruso
entre lengua y paladar

Despertar
larga y calva
cruces en el pecho
y las montañas 
demasiado lejos
demasiado quietas
demasiado curvas
mi líquido pierde 
el horizonte y me 
mareo - siempre - 

Mirar texto - fotos -
nunca saber
a qué contenedor 
arrojar

sólo letras que se escupen
(lengua y paladar) 

Voy a fabricar uno
que diga:

Envases e inertes




Luz



Desgarro.

Los amores imposibles.
Los músicos incomprensibles.
Las heridas que se convierten en cicatrices.
El descompás desacertado de mi silencio.

Las palabras mudas.
Las escritoras ciegas.
Los momentos que se transforman en cera.
El sinsabor de estar tan cerca, lejos, invisible.

El arranque desconsolado.
La sacudida eléctrica.
El querer ser tu guitarra
y sólo sentirme sola en una maraña.

La insensatez del deseo.
La idiotización que me sigue.
La sensación insensata de quererte
entre mis letras, entre mis piernas.

El alma, el sexo, y porqué no…el corazón.

A los músicos en general, a ti, en particular.



Gala. Pequeña aproximación a Salvador Dalí.



País

cualquier frontera geográfica
meta generacional
cualquier discurso político
tendencia religiosa

un límite y volver a casa
un límite y un nombre nuestro

o dejar el amor, 
serena y fiera,
y fría

o dejar el país
¿qué es un país?





Hendiduras.

Las grietas.
El tiempo,
que pasa sin pedir permiso.
Y las abre.
A veces,
pican.

Pero siguen,
aunque disimulando...
creen que me olvidé de ellas...

La amenaza de ruptura.
El mapa   
El fotograma preferido
en pausa para siempre.



Autorretrato, Agosto 2012



En esta casa llena

En esta casa de domingo se come arroz 
se engaña diciendo que el conejo no es
carne de conejo se dice que es carne de
pollo
porque a mi prima le da mucha pena la
carne de conejo pero no
la carne de
pollo en esta casa de domingo es verano
julio se confiesa antes del postre las seis
después de la digestión cruzar el camino
oler a cloro a plástico caliente a
piscina agua en esta casa de domingo todo
lo llena
mi abuela,
todas las nietas son más nietas
todos los nietos son más nietos todos los
hijos son más hijos y los muertos están
más muertos porque es domingo en esta
casa de domingo nada es real se hace teatro
y nos gusta - que rico está el pollo tito  -
en esta casa llena




Por ese momento en que seguir creando significa dejar de hacerlo. 




Yo quiero carne, amor.

Cogerte de la mano
llevarte al abismo
en cualquiera
de sus significados
posibles
tender la ropa sufragar
gastos en común pensar
qué tipo de sofá es
más bonito mejor barato
que mira si luego
cambiamos de casa
toca ir al super mañana
me voy a patinar vente
después de cervezas el
domingo vemos una peli
dice mi madre que nos
invita a comer que he
pensado que las paredes
podemos de blanco y
he descubierto un cham-
pú ecológico la alfombra
del baño regar las plantas
mira ten cuidado porque
las de allí son de secano
y las de aquí necesitan
mucha agua fertilizante
y nada
de fiesta entre semana
el menú vegano pero
yo quiero carne, amor.



campo de batalla


Sobre la orografía.

Un tipo normal,
en un trayecto rutinario 
de autobús de línea habitual, 
un día cualquiera
con unas condiciones metereológicas estables. 
Y entonces,
lo inapropiado,
que por imprevisto,
escuece y gusta,
lo convierte en una
terrible superfície 
llena de imperfección.









VIOLETA NIEBLA [2.133]


Violeta Niebla

Violeta Niebla (Málaga, 1981) Obtuvo una mención de honor en poesía en la Universidad de Málaga en 2005.  Primer premio de Microrrelatos MálagaCrea 2012. Ha publicado sus poemas en la revista literaria Mitad Doble. Ha traducido a un poeta norteamericano para la antología titulada NEW VOMIT de la editorial El Gaviero Ediciones. Ha participado en el proyecto LocativeAudio 2013 con un poema. Y desde 2012 participa activamente en los ciclos de poesía de la ciudad de Málaga junto a la violinista Luz Prado. Ha coordinado la misa poética de La Térmica y el karaoke poético para el Festival Internacional de poesía de Málaga. Recientemente ha publicado No serás mi baby (Kriller71 Ediciones).






NO SERÁS MI BABY
(Kriller71 Ediciones)

De aquella etapa de nuestras vidas en que la pasión mueve cada uno de nuestros actos.

 “Todos hemos experimentado eso en nuestra juventud, y es algo que te marca”, nos asegura la autora.

No serás mi baby nos abre las entrañas de la sociedad posmoderna, de la plaga que resulta y de cómo la mayoría de las cosas nos parecen una efeméride.

Pero Violeta también navega por los estereotipos de nuestro día a día, por ese afán de exponernos continuamente al mundo que bien podría llamarse narcisismo.

Y al final de todo está el amor.

El que duele y sangra de tanto rasgarlo hasta desvanecerse. Pero al que luego regresamos para encontrarnos con nosotros mismos.




Spinning

paseo contigo en bicicleta estática
el manillar no gira
y por más que corra
la bicicleta estática
a la fuerza
los bultos de mi cuerpo
se hacen más pequeños
el deporte será entonces
que pasen los años
y pierdas peso
mientras yo sudo
                           



Una planta que se mueve

el deseo que se cumple
no es el que yo había pedido



El caso es

viajo en un enjambre de vespas
me adelantas siempre
y me pasas ese olor
que me duele como el mundo
un mundo cada vez
más evitable
me adelantas siempre




NOS HEMOS VISTO EN UN BAR
Y NO NOS HEMOS SALUDADO

tú y yo cacareando
por separado
eso sí que es underground






jueves, 15 de octubre de 2015

FRANCISCO ALISEDA [2.132]


Francisco Aliseda  

Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), 1957. España.
Pintor, autor de poemas visuales y recitador fonético. Licenciado en Filosofía y Letras, especialidad de Historia del Arte, por la Universidad de Valladolid (1981).
Dirige el “Taller de Diseño Aplicado” en la Escuela Taller de Espacios Naturales, en Valladolid (1986-1991). De 2005 a 2012 dirige el “Centro de Poesía Visual, (C.P.V.)” de Peñarroya Pueblonuevo (Córdoba).

Desde 1983 es editor de la revista de poesía “Veneno”. En 2007 coedita la revista ensamblada “Grisú”. Desde 2006 participa en la edición de la revista objeto, “Laurel”, de Escacena del Campo (Huelva).

Ha realizado esculturas e instalaciones. Ilustrador de literatura infantil y juvenil. Ha publicado dibujos y poemas visuales en prensa (ABC Cultural, El Mundo, Periódico Bilbao). Su trabajo ha sido expuesto dentro y fuera de España, y se encuentra en colecciones públicas y privadas.

Su obra se significa por la reflexión del color en el paisaje de Castilla, la “Costa da Morte” gallega o las montañas del País Vasco y Navarra. Ha dispuesto de taller en Valladolid (1981-1989), Bilbao (1990-2001), Erandio (2002-2005), y desde 2005 vive y trabaja en Escacena del Campo, donde estudia y pinta el paisaje de “La Campiña” y Sierra Morena.


Poética

Quizá la posición al paso de la poesía sea como la del acuarelista que se interna en el bosque después de la helada. Al salir el sol, con los aparejos a cuestas, camina por el sendero hasta encontrar un pequeño claro: robles y castaños le rodean. Pinta sin cesar y extiende las acuarelas bajo el sol para facilitar el secado. Al mediodía, ensimismado, oye un “toc” que se repite de vez en cuando. Mira y no ve… Vuelve a mirar, y tras el ruido observa como la helada se derrite: algunas gotas caen sobre los papeles extendidos en el suelo. El poeta se levanta asombrado, y descubre como esas gotas han pintado una hermosa acuarela.

Francisco Aliseda.



atrapa
por accidente
el amor con las palabras.

la hora negra
desquicia
el oro y la fama.

sería lógico
que regresa
y cuenta nueva.

de la nostalgia
escondido
se resiste
al paraíso
en secreto.



Cansancio, 2007






Interrogante, 2003






Camuflaje, 2006






Censura, 2000





Dama de las aceras, 1999





Escritura doméstica, 1999





Historia, 2004





Maternal, 2008





Prótesis, 2008





Donde vivo














Francisco Aliseda – El bosque 2007-2013 – 

























sábado, 3 de octubre de 2015

SARA SPÍNOLA [2.131]


SARA SPÍNOLA SALCEDO

Escritora nacida en Granada en 1986, ha pasado su infancia con un libro en una mano y un bolígrafo en la otra.Durante sus estudios de bachillerato ganó el "IV premio de poesía Diego Jesús Jiménez", con la poesía "Desde mi ventana". Estudió enfermería en la Escuela universitaria de Jaén hasta 2009. Actualmente reside en Granada y prepara su siguiente obra"Corpus". 




Vilipendios
Autores: R. G. Ayllón, Sara Spínola y Antonio González Brito.
Ediciones DePapel, 2012

Los poemas de esta autora, han sido redactados de una forma visceral, partiendo tanto de experiencias como de sentimientos desapercibidos. Han sido forjados bajo la sombra del subconsciente de forma vivaz, aportando así la frescura que se perdería con otro planteamiento. Precisamente una de las peculiaridades de su estilo, es la de conseguir preservar la relación “ternura/crudeza” antes citada, sin abandonar una modalidad del verso libre que no desprecia en absoluto una lírica formalmente cuidada, que flirtea con el preciosismo. Es justo en este punto dónde confluyen, de forma complementaria y retroalimentaria, las posibles diferencias, tanto estilísticas como dialécticas, que pudieran surgir con la obra de los otros dos autores del libro.


Vilipendios surge de la unión de dibujo y poesía, donde el resultado es una explosión de experiencias e imágenes de un regusto agridulce. Es una obra en que los aspectos más soeces de la realidad se dan la mano con la naturaleza más tierna del sentir humanista.


2012

Quisiera incinerar
esa pequeña parte de ti,
ilusa e inocente,
que todo lo mancha
con su esquirla esperanzadora.
Aquella donde se esconde Dios.
Aquella donde brotan las amapolas.

Quisiera envenenar
a esa niña de ojos caleidoscópicos
con la lluvia ácida del egoísmo del mundo.

Quisiera sembrar
de espejos rotos el suelo
y emborronar tu reflejo
con el cianuro de la decepción.

Quisiera crucificar
lo hermoso del universo;
ahogar la música
entre el eco de los gritos de la guerra.

Quisiera prostituir a Europa
para que África pudiera vestirse de fiesta.

Quisiera verter petróleo en tu boca impoluta.

Y poder restregarte
las vísceras de la realidad que nos carcome
y que aproximan su cerco
a nuestra propia existencia.



Master

Absorbo tu ausencia
como parte de mí
y me siento pequeña,
yerma,
hueca,
inestable.

Eres un infinito grano de arena
atascado en mis palpitantes entrañas.
Eres un incesante y frustrante silencio
quemando cada centímetro de esta habitación.

Arden los minutos eternos en su jaula metálica
y arde mi sonrisa en el espejo,
estéril de ilusión y de amapolas.

Eres un campo de aristas
etéreas y afiladas,
empapadas por el delirio de la curiosidad.
Quizá alguien, como Bastian,
tenga la respuesta,
escondida en cada grieta de tu cruz,
oculta en el poso de tu vaso de vino.

¿Dónde están los sueños que he perseguido?
Nunca un silencio fue tan comprometedor.
Ni siquiera oigo risas.
¡Qué decepción!

[Aún sigo esperando que bajes de tus cielos.]




Superyó

Permanecemos suspendidos
en un abismo insulso,
que nos mantiene enraizados
en este hueco mundo.
Pensamientos cuadriculados,
entre tu vergüenza
y la ausencia de la suya lindados.
Sin ventanas
en este cementerio camuflado.

Hay jeringuillas y fetos
en letrinas olvidados.
Hay balas perdidas
y canibalismo sexual tolerado.
Hay tambores de guerra
y un sobre de sopa caducado.

En el darwinismo del mercado
tu vida es un bono basura,
sin aval y mangoneado.
Espejismos de felicidad.
Néctar de egoísmo concentrado
en tu televisión de plasma.

Y mientras,
las lágrimas siguen alimentando
mis sueños agrietados.



Barbie

Un reflejo se asoma en el baño
y sólo es una estrella
empapada en alcohol.
Con su media sonrisa
colgada de un espejo roto.

Empieza la cuenta atrás.
No tienes dueño.
Ni sueño.
Ni reloj.
Y la luna aún llueve ahí fuera.

Sabes que sólo será esta noche
pero alguien bailará a tu son.
Sólo por esta noche
no serás pequeña,
no te sentirás pequeña.
Sólo por esta noche.
Aunque luego quieras borrarla.

Usar y tirar.
Muñeca de trapo.
¡Maldice!
Maldice y traga
néctar de falsas promesas,
exprimido en cada beso robado,
en cada copa de deseos pisoteados.
Barbie de un caballero
sin honor,
ni caballo blanco.

[Quizá seas tú quien baile al son de otro borracho.]



Tengo miedo de olvidar

Tengo miedo de olvidar
mi infancia
y quedarme huérfana
de pureza.
Tengo miedo de olvidar
nuestros paseos
por los maizales de la vega.
Extraviar el tacto
cálido
del columpio de madera.
Tengo miedo de que
el tiempo
nuble los domingos de paella
y el bullicio
que en el salón de los abuelos
revolotea.

Quiero bordar un edredón
con el tacto de tus abrazos
y cubrirme con él

para no perderme.




Tengo que obligarme a reír

Tengo que obligarme a reír,
aunque no quiero.

Tengo que obligarme a reír
para no acobardarme.
Para no arrinconarme
a sentir las páginas yermas
que se acumulan en mi calendario,
sin ti.

Tengo que obligarme a reír
y no quiero.
Que el oscuro silencio
que recalca tu vacío
me atormenta y se incrusta
en el techo.

Tengo que obligarme a reír
para no caer en la trampa.
Para no sentirme abandonada
cuando nunca estuviste aquí.

Tengo que obligarme a reír
porque tengo que obligarme
a olvidarme de ti.







.


IBN ABD RABBIHI [2.130]


Ibn Abd Rabbihi

Abu ˁUmar Ahmad ibn Muhammad ibn ˁAbd Rabbihi o al-Rabbihi (Córdoba, 860-940) fue un poeta hispanoárabe, conocido fundamentalmente por su enciclopedia didáctica y poética ˁIqd al-farīd (El collar único).

Descendiente de un esclavo liberto del emir de Córdoba Hisham I, ejerció como reconocido maestro de retórica. Aunque no se conserva diwan alguno de Al-Rabbihi, en el Ud-Dahr de Yatimat (Damasco, 1887), se pueden leer sus poemas.

Más que por su poesía, es relevante por su antología en verso y prosa ˁIqd al-farīd (El collar único), obra enciclopédica dividida en veinticinco secciones que incluye más de mil trescientos versos propios que establecen una comparación con la poesía oriental cuyo propósito es mostrar que la calidad de la poesía de al-Ándalus era equiparable al del resto de la cultura árabe.

El ˁIqd al-farīd es una antología de adab (manual misceláneo didáctico) que funciona como epítome del Bayān wa at-tabwīn, el tratado de retórica y poética del erudito polígrafo basorí del siglo IX Al-Ğājiż. Esta importante poliantea ha sido editada modernamente varias veces desde fines del siglo XIX en El Cairo.

En su vejez compuso un conjunto de (mumaḥḥiṣāt), un tipo de casida que imitaba las de su juventud pero dando a su asunto un sentido contrario.

En general su poesía es de estilo modernista. Siguiendo los pasos del maestro del modernismo poético árabe Abū Nuwās, cultivó los géneros floral (waṣf) o báquico (jamriyyāt).

Fue, asimismo, autor de lírica genuinamente andalusí, ya que fue uno de los primeros creadores de moaxajas junto con Muqadam de Cabra.

Fue elogiado por el compilador persa de poesía Azzaˁlibī en su Yatimat ad-dahr y por el célebre Al-Mutanabbi, paradigma de la poesía clásica árabe, en los términos: «¡Oh, Ibn ˁAbd Rabbihi! ¡El ˁIrāq habrá de ir, sin duda, arrastrándose hacia ti!».



LA TEZ BLANCA

Jamás vi ni oí cosa como ésta: una perla que por pudor se
transforma en cornalina.

Tan blanca es su cara, que, cuando contemplas sus perfecciones, 
ves tu propio rostro sumergido en la claridad.




Ibn ‘Abd Rabbih y El collar único

[Por M.ª Jesús Rubiera Mata  /  Literatura hispanoárabe 

En al-Andalus se va escribir un importante libro de ádab, obra de Ibn ‘Abd Rabbih (860-940), que fue uno de los kuttāb del califa ‘Abd al-RaGrafíamān III y su poeta oficial. No es casualidad que Ibn ‘Abd Rabbih escriba esta obra al comienzo del califato, es decir, en la época en que la arabización e islamización de al-Andalus es plena, por lo que, en palabras de Emilio García Gómez, la Hispania musulmana se puede doctorar en cultura árabe.

El libro de Ibn ‘Abd Rabbih se titula Al-‘iqd (El collar), por lo que sus admiradores añadieron el apelativo de El collar único y alguno de sus cordiales enemigos, como el poeta El Calafate, le llamó La ristra de ajos. El título, nos referimos al de El collar, no es gratuito, porque su estructura simula metafóricamente un collar de veinticinco piedras preciosas: los doce primeros capítulos tienen cada uno el nombre de una piedra preciosa con el ordinal primero: perla primera, esmeralda primera; el capítulo número trece es una piedra única, como si fuera el centro del collar, y los doce siguientes repiten el nombre de los doce primeros con el ordinal segundo: perla segunda, esmeralda segunda, etc. El contenido de estos veinticinco capítulos es el siguiente: el primero trata sobre el gobierno de los pueblos, el segundo sobre la guerra, el tercero sobre la generosidad, el cuarto habla de las embajadas, el quinto de cómo hay que dirigirse a los soberanos. El número seis está dedicado completamente a la paremiología, siguiendo a continuación dos capítulos con modelos literarios orientales: sermones y temas ascéticos, pésames y oraciones fúnebres. A continuación hay otros dos dedicados a la Arabia pre-islámica: uno sobre las genealogías y virtudes de los árabes pre-islámicos y otro sobre el lenguaje de los beduinos. El siguiente trata sobre respuestas ingeniosas y los que vienen a continuación están dedicados a la oratoria y al arte epistolar. El capítulo siguiente cuenta una serie de anécdotas de los califas de Oriente -hay algunas noticias sobre los de al-Andalus- y a continuación les toca a los ministros y gobernadores. El siguiente capítulo recoge los Ayyām al-‘Arab, o hazañas de los árabes pre-islámicos, con lo que El collar se convierte en una de las fuentes más antiguas del texto de estas narraciones épicas pre-islámicas. Los capítulos siguientes hablan de la poesía, de la métrica -a pesar de ser autor de moaxajas Ibn ‘Abd Rabbih no nos habla de este género poético-, de la música y el canto. A continuación hay un capítulo o piedra preciosa dedicado a las mujeres, en donde hay un intento de equilibrar la feroz misoginia medieval. A continuación, un capítulo dedicado a los avaros y, curiosamente, a los niños. El siguiente habla de la naturaleza del hombre y de los animales. El penúltimo está dedicado a la dietética y el último cuenta una serie de anécdotas chistosas.

Curiosamente, esta importante obra apenas ha sido estudiada desde el punto de vista de la cultura andalusí por el hecho de no hablar explícitamente de la misma cuando presenta algo más importante que una serie de hechos históricos: el modelo literario y moral donde los andalusíes aprendían la arabicidad, la enciclopedia andalusí del humanismo árabe.
La prueba es el interés del estudio del capítulo paremiológico realizado por Emilio García Gómez. Ibn ‘Abd Rabbih inicia el capítulo con los proverbios o refranes atribuidos a Mahoma, para después seguir con unos apólogos de origen indio seguramente, ya que al menos dos de ellos se encuentran en la versión árabe de Barlaam y Josafat: el del asceta que cazó una avecilla y el del hombre que cazó y soltó una alondra, relatos explicativos de los dos proverbios «No te aflijas por el pasado» y «No creas lo que no es», cuento que pasó a la literatura española en el Libro de los Eixemplos, a través de Pedro Alfonso. Otro de los apólogos (un hombre que se descuelga en un pozo con una rama que roían dos ratas, con cuatro serpientes y un dragón en el fondo; a pesar de su situación, el hombre se distrae comiendo la miel de un panal que también está en el pozo) es también de origen indio y se encuentra en el Barlaam y en el Calila.

Luego hay toda una serie de refranes atribuidos a AkGrafíaam ibn Sayfī -poeta longevo pre-islámico como Luqmān- y a Buruŷmihr, personaje mitificado persa, al que se atribuyen toda clase de conocimientos.

Siguen otros refranes transmitidos por el coleccionista Abū ‘Ubayd y algunos refranes con forma poética que García Gómez prometió estudiar algún día.

Hay muchos refranes muy interesantes como «Es más necio que una verdolaga», que Emilio García Gómez pone en relación con el refrán español «Más tonto que una mata de habas», posible calco del árabe, pues el origen de la tontería de las verdolagas es crecer en las torrenteras o ramblas, de forma que se las llevan las aguas.

La importancia del libro de Ibn ‘Abd Rabbih es también grande respecto a la transmisión de textos literarios orientales. Ya hemos hablado de su edición de los Ayyām al-‘arab o hemos reproducido su versión de la ocasión en la que Imru-l-Qays compuso su más famosa casida el día en que su amada y sus amigas se bañaron en una laguna. Pero la obra de Ibn ‘Abd Rabbih tiene una gran cantidad de facetas. Como ejemplo, reproducimos una parte de su capítulo dedicado a la dietética, es decir, «La gema segunda sobre la alimentación», donde aparecen las características generales de este libro de ádab: utilización de autoridades que van desde la Arabia pre-islámica (los judíos de Jaybar), a Roma (César), pasando por el mítico persa Buruŷmihr. El uso de axiomas, especialmente de estructura tripartita y cuatripartita (tres cosas hay, cuatro cosas hay...), y la transmisión de una sabiduría ajena tanto a la tradición religiosa como científica. Así es el ádab.

«Política de los cuerpos con lo que les conviene»

Dijo al-Grafíaaŷŷāŷ ibn Yūsuf a Bādūn su médico: «¡Dime qué cosas me van bien y que no me hagan daño!». Y le dijo: «No te cases con   —180→   mujer que no sea joven; no comas carne que no sea de animal joven; no comas hasta que la cocción no la haya ablandado; no bebas medicina si no es por enfermedad; no comas fruta que no esté madura; no tragues sin masticar; come lo que quieras y bebe después; cuando bebas, no comas; no retengas las defecaciones, ni la orina. Cuando comas de día, duerme, y cuando comas de noche, camina, antes de dormir, por lo menos cien pasos».

Preguntaron a los judíos de Jaybar: «¿Con qué curáis las enfermedades, los de Jaybar?». Contestaron: «Comiendo ajo, bebiendo vino y descansando ligeros como nubes. Evitamos el fondo de los valles y salir de Jaybar cuando las estrellas salen y se ponen».

César preguntó a Quss ibn Sa‘īda: «¡Dime la medida de la alimentación!». 

«Llenarse al máximo o quedarse con apetito», contestó. «¿Y el mejor axioma?», volvió a preguntarle, y le respondió: «El conocimiento del hombre es su poder». «¿Qué es entonces lo más inteligente?». «Buscar la ciencia», respondió.

‘Abd al-Malik ibn Marwān preguntó a Abū-l-Mufawwiz: «¿Te has empachado alguna vez?», y le respondió que no. «¿Cómo es eso?», le volvió a preguntar, y respondió: «Nosotros cocinamos cociendo las cosas, y luego, cuando masticamos, las deshacemos finamente; no llenamos el estómago, ni lo dejamos vacío».

Preguntaron a Buruŷmihr: «¿Cuál es el mejor tiempo para comer?», y respondió: «Cuando se tiene hambre, si es posible, y si no es posible, cuando lo sea», y añadió: «Hay cuatro cosas que matan: el baño tras el hartazgo, la cópula tras la panzada, comer cecina seca y beber agua helada cuando se está sudando».

Ibrāhīm el poeta dijo: «Tres cosas estropean la inteligencia: mirarse mucho en el espejo, reírse exageradamente y permanecer mucho tiempo en el mar».

Al-Asma‘ī contó que Hārūn reunió a cuatro médicos: un babilonio, un bizantino, un indio y un griego, y les dijo: «Decidme cada uno la medicina que no hace daño». El babilonio dijo: «El grano de berro blanco no hace ningún daño»; el indio dijo: «El mirobálano negro»; el bizantino dijo: «El agua caliente», y el griego, que era el que más sabía de medicina, dijo: «El berro blanco produce humores; el mirobálano negro afina el estómago y el agua caliente lo ablanda. La mejor medicina es la que se asienta sobre la comida, cuanto tú quieres, y que se aparta de ella, si tú lo deseas».203



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