Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

miércoles, 14 de septiembre de 2016

ANTONIO MEDINILLA [2.180]


ANTONIO MEDINILLA

Nació en Málaga en 1965. Poeta, coordinador de talleres literarios, publicó en el 2005, Medievo (Madrid, Adamaramada ediciones). En el 2009 se traslada a Temperley, Buenos Aires, Argentina, donde comienza a trabajar como diseñador gráfico y corrector de textos. Es allá donde editará dos cuadernos de su poemario blog “el SUR-sub” (Ediciones de la Iguana, Buenos Aires) y donde comienza a impartir sus talleres sobre las Poéticas del siglo XX y Técnicas de creación escrita. En el transcurso de estos años participará de varias antologías entre España y Argentina. En noviembre del 2013 retorna a su país, donde editará en el 2015 el poemario GRETL (primera parte de la trilogía GRETL-INANNA-AVIANA) en la editorial Palimpsesto 2.O. Poemarios como Inanna, Aviana, Psicología (mon amour), Compañero, Olum, son inéditos hasta la fecha.



«Gretl» de Antonio Medinilla
Editorial Palimpsesto 2.0, Sevilla, 2015


GRETL
(sexto día)


gretl
dentro de mí
no hay un faro

sino un gato
con cabeza de perro
y corazón de barro
que se muere

gretl
amásalo con el mar furioso
con la noche y el dolor

la hierba estuvo llorando
y buscó la primera palabra

el amor concierne a los dedos


*


vuelve gretl ven

y aparta las algas de mi rostro celeste 
con tus puños que muelen el trigo
con tus dedos que amasan el pan
con tus ojos de frío cristal ahogado

mírame la frente gretl

y susúrralo


*


gretl lo que ves
es la noche 
que siempre ha existido

hunde tus dedos
en la frente de mi vientre

y susúrralo


*


gretl
esto
sí lo reconozco

es el árbol de la vida
que sube hasta el cielo
y desciende
hasta el fondo del mar

extiende su savia por mi frente

y susúrralo


*


las palabras se repiten continuamente

la palabra también
es una flor que florece

y adolece 
de gretl de gretl de mí


*


gretl tu columna desviada por el mar
vibra bajo espirales de noche extasiada

un rugido esmeralda crece de tu cuello verde 
y amapolas vulnerables susurran el olor de la hierba

gretl de radiante circunferencia gretl

ven desnuda
a mi axila izquierda

y susúrralo


*


gretl carey está llorando
todo lo blanco

y arañó
las paredes del extasío

gretl
carey es una flor
que adolece


*


gretl
busca el conope mayor de los nombres 
y úngeme

úngenos
con la lengua oscura
del azafrán y las lágrimas

oh gretl de herida amapola
ven a nuestra boca fascinada

haz lo que quieras con mi lengua abierta

y susúrralo 


*


agrupa las semillas diseminadas gretl
éramos la misma tierra

abarca las escamas del abismo violeta
alaba la hierba que amanece y escarcha 

con los copos que nievas 
con el mar que sollozas 
como peces que escapan
con las hojas que buscan
sangre seca y alucinada

y ven con ellas
y vénganos

húndeme en el barro gretl
de las caracolas que escupes

un rumor de pantano dirá mi frente y mi sexo

murmura mi nombre entonces
y resucítame

me lo debes


*


algo quiere nacer y nace en mi casa
algo quiere nacer y nace 
entre un hombre y una mujer
algo quiere nacer y nace gretl
con el silencio de un niño

carey mi ángel rotoso
maúllame

el nacimiento de las olas
con la espuma del tiempo


*


nada importa ahora gretl
salvo carey


*


gretl de ti emerge
la flor derramada de la noche

gretl aparta de mí el cielo
sin tu pezón devorado

gretl restituye la noche
con tus propias estrellas

gretl de siemprevivas y solitarias
gretl de la flor de las mareas y arrebatada
gretl de los ángeles perdidos y sin embargo

gretl de los barrancos que desembocan
gretl de candado y amapola

corta mi boca con tu boca arrojada
y resucita a mi hija

se lo debes


*


acaso las palabras nada significan gretl

susúrrame la verdad
de las flores que nacen y amanecen


*


nada importa ahora gretl
salvo las flores


*


no
gretl
no

lo que tocas
no es una fuente
que enferma

sino mi sexo
violeta y violado

tan herido en la tierra
como en el cielo


*


gretl de olor mesías
flora de rubor expuesto
gretl de rumor y roca

gretl de hierba transparente
roja de la tez de gretl

gretl de palabra roja 
alga de estrella y flor

oh gretl ven
ven

y tócamelo


*


gretl de los siete días
gretl en las siete noches
une los colores de mi vientre

y explótalos


*


susurra lo rojo lo azul y verde
con el collar de las olas

mi amor es amarillo gretl
y como el tuyo no se queja

haz de mí lo que debas
sin las campanas de la noche


*


junto al zorro herido
junto a la cierva resucitada

frente a la última noche del amor
y tu hija que maúlla

frente a mi alma con axilas

mi querido sueño
del hogar encantado

susúrramelo


*


gretl
extiende tu lienzo de amapolas
desagua tu manantial vencido
y despierta a los niños de la noche

ellos también quieren
saberse a tu lado


*


nacieron

subamos


*


arriba
abajo

todo es tan bello gretl

bajemos



*


arriba 
abajo

todo es tuyo
y confuso gretl

subamos
a la anunciación de la rosa

a lo anunciado



*

gretl de rubor amarillo y quebranto
de infancia enlutada

gretl del inicio
gretl del final

esto es lo que somos
en el rubor de la noche

gretl de luz debida
gretl de perenne gretl
fugaz y nunca manto de luz

estoy hablándote de amor
y del amor fui arrojado aquí

cuando tus dedos rozan
la hierba rota de mis labios



*


te pedí permiso
y me fue concedido

qué haremos gretl
con la belleza encauzada

sabes que mañana
me habré muerto otra vez



PRÓLOGO para «Gretl» de Antonio Medinilla
Gretl es el último poemario de Antonio Medinilla
Editorial Palimpsesto 2.0, Sevilla, 2015

Por Juan Gallo

Todo esto empieza con una brizna de hierba en la memoria del poeta, habitante de un mundo donde nada importa sino Gretl. O donde tal vez no lo hay. Ella ocupa todo, como una sustancia universal invocada en letanías, himnos, confesiones, súplicas. Libro del monólogo íntimo y obsesivo con solo-Gretl.

Si existió una persona real que respondiera al nombre de Gretl, no podremos ya seguir sus huellas. —¿Quién Gretl?—. Tenemos su nombre, eso sí, grabado en versos e ilustraciones del propio autor. Nombre símbolo, mantra, emblema primordial.

tu nombre es gretl / en la hierba herida
el mío no importa

susurra entonces tu nombre / y resucítame
me lo debes
Su propósito es ambicioso: Gretl, de Antonio Medinilla, es una cosmogonía y una creación, una suerte de génesis desbocado. Drama en siete días donde se dilucida la apuesta más alta: ser un dios, crear un mundo, morir en el amor imposible.

la casa y la hierba / a lo lejos
las ventanas gretl / aparecen / y te iluminan
es tanta la felicidad / y la noche
que desapareces
Una naturaleza mínima se despliega; sus claves reaparecen a lo largo del texto: camino, amapola, pared, hierba, mar, noche... En este lugar inalcanzable, ¿cómo dejar de ver a aquella Bronwyn surgida de las aguas del lago? ¿Y qué lugar este, inalcanzable, sino el Paraíso? Pues Gretl, en efecto, se revelará como Eva y como serpiente. Será el Paraíso y será también la expulsión del Paraíso.

Este amor arrastra un signo endemoniado. Ya el nombre nos lleva, de un lado, a Gretchen, por quien Fausto recurre y sucumbe a Mefisto, del otro, a la Gretl de carne y hueso, hermana menor de Trakl: la fascinación de la sangre, su prohibición y transgresión. Incluso más adelante, en el día quinto, el poeta se aviene a cierto descenso a los mundos subterráneos guiado por ella. Si Gretl era creación, también puede ser salvación o condenación.

pierdo mi luz / en lo azul gretl
no me importa / el abismo
tus labios resucitan / en la arena
bajemos gretl / bajamos

gretl sálvame / de lo que miro
bajemos gretl / bajamos
Siempre solos Gretl y yo —así de breve es el elenco de la obra—, salvo por una tenue figura que asoma hacia el final: «carey, mi ángel rotoso». Quienquiera que sea: hija, hijo, bestia, vértice trinitario, fruto de un amor que transpone las fronteras de la vida. Que muere y que parece regresar.

Ser apartado de Gretl es ser condenado. Permanecer con ella, no obstante, tampoco asegura la salvación. Nos queda la certeza de que mundo-Gretl incontestablemente existió.

gretl del inicio / gretl del final
estoy hablándote de amor / y del amor fui arrojado
qué haremos gretl / con la belleza encauzada
sabes que mañana / me habré muerto otra vez.


24-12-2013 d.C.

qué comeré

todo se reúne
lo sabemos

comeré
lo sabemos

te comeré
la distancia

la distancia
se come

todo se come

lo sabemos

la distancia
que ilumina el árbol

se come
lo que sos
realmente

lo sabemos
se come

ilumina la noche

se ilumina
la distancia del árbol
que reúne la noche

y sabés

claro que sabés

todo lo sabés

iluminás
la noche

te iluminás
como el árbol 

amanece

qué sabemos

todo se reúne
cuando sabemos

la distancia
entre tú y yo

los árboles
las olas
que amanecen

la mañana

el mar en rama
se come

lo sabemos

claro que sabemos

la distancia
inanna
se come

del inédito INANNA



sec.3

MANDERLEY[1]

me encontraba ante la verja
como todos los que sueñan

*

el mismo árbol
una y otra vez

el mismo árbol
el mismo árbol
el mismo árbol
antes de manderley

donde nunca
volveremos

*

la verja era el camino
la verja es manderley
la senda era obscura

*

la luz de manderley
se inicia en el sur

pero la luna
ante la verja
comienza en manderley

esto es seguro
y nunca podremos

*

la luz en manderley
la luna
pero la verja

*

anochece
en manderley
es de ley

poco a poco
en las ventanas

pero a veces manderley
pero a veces

*

en manderley
donde nunca
volveremos

sueño manderley

*

aunque a veces

a veces
los caminos

los caminos
en los sueños

y los sueños
a veces

por el camino
tortuoso
regreso a manderley

*

ante la verja y la luna
en el sueño
donde nunca volveremos

*

manderley sueña a manderley

la última noche de
un sueño en llamas

la última noche de
un sueño en manderley

donde nunca
ante la verja
volveremos

del inédito AVIANA

[1] Rebeca, dirigida por Alfred Hitchcock (1940)




Textos - Presentación de OLUM

De la Presentación de OLUM - 19 de febrero de 2016 - "Especies de Espacios" - Sevilla (España)
 Sobre la "Colección Poética y peatonal", su editor Gabriel Viñals nos cuenta: Poco puedo decir del proyecto Ejemplar único salvo que comencé con él hace más de 25 años en Argentina. Pero el proyecto ligado a la edición de poesía, la colección Poética y Peatonal es algo más reciente -tres años apenas-. En este lapso han visto la luz 34 números en los que está representada buena parte de la poesía española contemporánea. En algunos casos poetas noveles, emergentes, y en otros poetas con una trayectoria destacada.

¿Cuál es la diferencia entre este proyecto y otros?: Aparte de lo evidente (es decir que cada ejemplar de una tirada muy, muy pequeña, se acompaña por una pintura de mi autoría realizada de manera directa sobre una camiseta negra, por tanto un ejemplar único) quiero pensar que los libros que edito tienen los lectores que se merecen y que estos van vestidos por la calle a manera de intervenciones artísticas que deambulan con rumbo a la utopía. ¿Es mucho pedir? Gabriel Viñals

NOTA sobre OLUM, de Antonio Medinilla:

El poemario Olum (bajo un lenguaje coral, simultaneísta, fragmentario, documental, de voces y tiempos cruzados, y bajo un presupuesto amoroso hacia todo lo vencido que nunca derrotado si hay memoria, si no hay olvido) canta un encuentro lírico-histórico con el pueblo selk`nam y su tragedia, unos de los últimos genocidios del siglo XX, pueblo originario que ocupó el norte de la isla Grande de Tierra del Fuego durante cerca de diez milenios, hasta la llegada, ocupación y explotación del hombre blanco y su economía capitalista colonial, a finales del siglo XIX. Olum resucita lo que siempre debió vivir en paz. Olum nos recuerda que el pueblo selk’nam aún pervive entre las calles de nuestro mundo civilizado. Aunque “Lola, había muchas mujeres. ¿Dónde se fueron? Yo no puedo decírtelo todo. No es para civilizados”.


OLUM
Ejemplar Único
Poética y Peatonal



EPÍGRAFES:

La poesía no es más que un sistema luminoso de señales. Hogueras que encendemos aquí abajo, entre tinieblas encontradas, para que alguien nos vea, para que no nos olviden.



LEÓN FELIPE

LOLA KIEPJA (canta):
Estoy aquí cantando, el viento me lleva,
estoy siguiendo las pisadas de aquellos que se fueron.
Se me ha permitido venir a la montaña del poder.
He llegado a la gran cordillera del cielo,
camino hacia la casa del cielo.
El poder de aquellos que se fueron vuelve a mí.



PRIMER POEMA DE OLUM:

[1]

lola kiepja

¿Lola, dónde se fueron las mujeres que cantaban como canarios? Había muchas mujeres. 

                 ¿Dónde se fueron?
                 –No tengo nada de tierra, ni una cosa. No tengo.

¿Dónde se fueron los gigantes del cielo Norte y el Sur helado, y del Este de la Palabra y del Oeste? ¿Dónde se fueron? ¿Cómo contar los muertos? ¿Cómo mirar sin perder las orejas, Lola, con los ojos del viento que sangran, en la niebla del viento que continúan disparando?

            –Ya no quedan tucu-tucu. Ni silencio. Ya no queda nada sino voces.
¿Dónde se fueron? ¿Dónde el mar y la lluvia? ¿Dónde la lechuza, la nieve y la luna? 

              ¿Dónde el viento y el sol? ¿Dónde la Palabra?
            –Se pierden los significados pero no las palabras.

[TAM TAM kámuk 
TAM TAM keitruk 
TAM TAM kénenik 
TAM TAM wintek PEMAULK]

Nuestro nombre es selk´nam. No somos Ona. Eso es cosa de yámana y hombre blanco. Nuestro mundo era un Norte marítimo y el Sur nevado, nuestro cielo era el viento del Oeste y el Este de la Palabra, donde reíamos y cantamos. Y así el mundo y el canto orientados. El pastor no sabe, Bridges no entiende. Las misiones serán crucifixiones. El pastor no sabe, no entiende qué pradera o bosque, qué pintura roja, qué nombres, qué mar nos sobrecoge.

           –Yo no puedo decírtelo todo. No es para civilizados.
  



CUADERNO DE NOTAS:

LOLA KIEPJA ( ?–1966). Última xo’on del pueblo selk’nam con un contacto directo con sus tradiciones, folklore y cantos sagrados.

SHO’ON. Cielos, divisiones territoriales: Norte o Kámuk, Sur o Keitruk, Oeste o Kénenik, Sur o Wintek, este último era territorio haush, Cielo sagrado del Poder de la Palabra o Pemáulk.

SELK’NAM, HAUSH Y YÁMANA. Pueblos originarios que habitaron y dominaron la Isla Grande de Tierra del Fuego durante más de diez mil años, hasta la llegada del hombre blanco a finales del siglo XIX, que exterminó su cultura. Sus descendientes, hombres y mujeres como Keyuk, Hemany y Venusa, y tantos otros, aún prosiguen su lucha por la dignidad y la justicia para los pueblos originarios de América. Os abrazo. ONA. Palabra Yámana que significa “hacia el norte”, o “en el norte”. Despectivo.
BRIDGES. El misionero anglicano Thomas Bridges instó a los indígenas a respetar la propiedad de los colonos, cuestión inentendible para quienes todo animal que hubiera en su territorio les pertenecía, fuese guanaco colorado o “guanaco blanco”, ovejas. Yo os acuso.

HÓOWIN. Dioses o antepasados que habitaron la Tierra durante la era mitológica selk’nam dominada por el matriarcado. LUNA. Hóowin mayor de la era mítica. TAM-TAM. Canario, hóowin.

TUCU TUCU. roedor que vive bajo tierra y solamente por las noches sale en busca de alimentos. Es herbívoro; para comer corta con sus poderosos dientes pequeñas raíces y tallos de arbustos. Los tucu-tucu viven en cuevas y forman largas galerías bajo tierra. Son robustos y de patas cortas, con fuertes uñas para cavar.

DEDICATORIAs:



                                         a Hemany, Keyuk y Venusa,
por la memoria de su pueblo y el futuro de sus hijos
                           a Juanita Atienza y Gabriel Parrado,
                                                    que cuidaron mis días
                                                a Carmen García Breval,
  por emplazar esta búsqueda y tocarme, por brillar
                                           a una niña llamada Amilken

OLUM

a.medinilla







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viernes, 2 de septiembre de 2016

SÉNECA - LUCIO ANNEO SÉNECA [2.179]


Séneca

Lucio Anneo Séneca (en latín, Lucius Annaeus Seneca; Corduba, 4 a. C.-Roma, 65 d. C.), llamado Séneca el Joven para distinguirlo de su padre, fue un filósofo, político, orador y escritor romano conocido por sus obras de carácter moralista. Hijo del orador Marco Anneo Séneca, fue cuestor, pretor y senador del Imperio romano durante los gobiernos de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, además de ministro, tutor y consejero del emperador Nerón.

Séneca destacó como pensador, tanto como intelectual y político. Consumado orador, fue una figura predominante de la política romana durante la era imperial, siendo uno de los senadores más admirados, influyentes y respetados; a causa de este extraordinario prestigio, fue objetivo tanto de enemigos como de benefactores.

De tendencias moralistas, Séneca pasó a la historia como el máximo representante del estoicismo y moralismo romano tras la plena decadencia de la república romana. La sociedad romana había perdido los valores de sus antepasados y se trastornó al buscar el placer en lo material y mundano, dando lugar a una sociedad turbulenta, amoral y antiética, que al final la condujo a su propia destrucción.

Aunque su familia era oriunda de Corduba —actual Córdoba—, en la Bética, no existe ningún documento que permita afirmar con seguridad que nació en dicha ciudad. Sin embargo, la tradición ha situado su nacimiento en Corduba en torno al año 1 (se barajan tres posibles fechas para su nacimiento, los años 1, 4 y 5 d. C.), y por ello, sobre todo en el mundo hispanohablante, Séneca ha sido considerado como nacido en la moderna Córdoba.

El padre de Séneca, Marco Anneo Séneca, era un procurador imperial que se convirtió en una auténtica eminencia de la retórica, el arte de la oratoria y del debate. Además de Lucio, Marco tuvo otros dos hijos que a su manera también alcanzaron cierta relevancia. El primero, Novato, más conocido como Galión, fue el gobernador de Acaya que declinó ejercer su jurisdicción sobre San Pablo, y lo envió a Roma. El segundo, Mela, aunque menos ambicioso, fue un hábil financiero famoso por ser el padre del poeta Lucano, quien, por ello, era sobrino de Lucio Séneca. De la vida de Lucio Séneca previa al año 41 d. C. no se sabe gran cosa, y lo que se sabe es gracias a lo que el propio Séneca escribió. Sea como fuere, es claro que provenía de una familia distinguida, perteneciente a la más alta sociedad hispana en una época en que la provincia de Hispania estaba en pleno auge dentro del Imperio romano.

Parece ser que pasó los primeros años de su vida en Roma bajo la protección de la hermanastra de su madre, su tía Marcia. Se afirma que en ese tiempo vivió con humildad en una habitación en el piso de arriba de un baño público, algo probablemente falso, ya que Marcia era una persona acaudalada. Durante este tiempo, parece que le fue enseñada la retórica y fue introducido en el estoicismo por el filósofo Atalo.

Marcia estaba casada con un équite (caballero) romano que en el año 16 fue nombrado gobernador de Egipto por el emperador Tiberio. Séneca acompañó al matrimonio a Alejandría, en Egipto, donde adquirió nociones de administración y finanzas, al tiempo que estudiaba geografía y etnografía de Egipto y de la India, y desarrollaba su interés por las ciencias naturales, en las que, a decir de Plinio el Viejo, destacaría por sus conocimientos de geología, oceanografía y meteorología. Por influjo de los cultos místicos orientales que había en Egipto, al principio demostró una cierta inclinación hacia el misticismo pitagórico enseñado por Sotión, y los cultos de Isis y Serapis, que por aquel entonces ganaban gran número de adeptos entre los romanos. No obstante, posteriormente se inclinó hacia el estoicismo, filosofía que adoptaría hasta el fin de sus días. Su formación, pues, fue muy variada, rica y abierta: además de formarse en Egipto, parece ser que ya en Roma había estudiado gramática, retórica y filosofía; es posible, además, que viajara en algún momento a Grecia para continuar formándose en Atenas, algo muy común entre los patricios de su tiempo. Sea como fuere, dejó escrito haber estudiado con Sotión, un filósofo ecléctico-pitagórico, con el estoico Atalo y con Papirio Fabiano. Más adelante, fue amigo íntimo del cínico Demetrio.

Primera carrera política

Séneca siempre tuvo una salud enfermiza, especialmente debido al asma que padecía desde su infancia. Tanto es así que llegó a escribir que lo único que le impedía suicidarse era la incapacidad de su padre de soportar su pérdida.

En el año 31, Séneca volvió a Roma donde, a pesar de su mala salud, de su origen provinciano y del hecho de provenir de una familia comparativamente escasa en influencias, fue nombrado Cuestor, con lo que inició así su cursus honorum, en el que pronto destacó por su estilo brillante de orador y escritor. Para cuando, en el año 37, el emperador Calígula sucedió a Tiberio, Séneca se había convertido en el principal orador del Senado y había levantado la envidia y los celos del nuevo y megalómano César, el cual, de acuerdo con el historiador Dión Casio, ordenó su ejecución. Según el mismo historiador, fue una mujer próxima al círculo más íntimo de Calígula la que consiguió que éste revocara la sentencia al afirmar que Séneca padecía tuberculosis y pronto moriría por sí mismo. A consecuencia de este incidente Séneca se retiró de la vida pública.

En el año 41, a la muerte de Calígula y con la entronización de Claudio, Séneca, que continuaba siendo una persona relevante dentro del estamento político romano, fue de nuevo condenado a muerte, si bien la pena se le conmutó por el destierro a Córcega. Las causas de esta condena se ignoran. La sentencia oficial lo acusaba de haber cometido adulterio con Julia Livilla, hermana de Calígula, hecho bastante improbable. Más probablemente, se ha apuntado que la esposa de Claudio, la célebre Valeria Mesalina, lo consideraba peligroso ahora que Calígula había muerto. La entronización de Claudio se había producido con la oposición del Senado, y Séneca, que debido a su prestigio como orador era probablemente uno de los senadores más influyentes, podría haber sido un enemigo político en potencia para Claudio.

Exilio en Córcega y retorno a Roma

Su exilio en Córcega duró 8 años. Durante ese tiempo escribió un ensayo de consolación a su madre Helvia, a raíz de la muerte de su padre Marco, y que destaca por propugnar actitudes estoicas muy diferentes a las que, por ese mismo período, se muestran en la Consolación a Polibio, nombre de uno de los libertos imperiales de Claudio y que ostentaba un gran poder e influencia sobre el emperador. En esta carta, que probablemente nunca estuviera destinada a publicarse, se muestra abyectamente adulador mientras busca el perdón imperial.

El destierro duró hasta el año 49 cuando, tras la caída de Mesalina, la nueva esposa de Claudio, la también célebre Agripina la Menor, consiguió para él el perdón imperial. Se le llamó a Roma y, por indicación de Agripina, se le nombró pretor en la ciudad. El favor imperial no acabó ahí, pues en el año 51, a instancias de nuevo de Agripina, se le nombró tutor del joven Lucio Domicio Ahenobarbo, futuro Nerón, quien era hijo de un matrimonio anterior de Agripina. Tan drástico cambio en su suerte se debió, según el historiador Tácito, a que Agripina, aparte de buscar un tutor ilustre para su hijo, creía que la fama de Séneca haría que la familia imperial ganara en popularidad, además de considerar que un Séneca agradecido y obligado a ella serviría como un importante aliado y un sabio consejero en los planes de alcanzar el poder que albergaba para su hijo Nerón.

En el año 54, el emperador Claudio murió (según la mayoría de las fuentes históricas, envenenado por la propia Agripina) y su hijastro Nerón subió al poder. Aunque no hay evidencia alguna de que Séneca estuviera involucrado en el asesinato de Claudio, sí que se mofó del viejo emperador en su obra satírica intitulada Apocolocyntosis divi Claudii («Calabazificación del divino Claudio»), en la que éste, al ser deificado, acaba, tras una serie de vicisitudes, como un mero burócrata en el Hades. Con la subida al poder del joven Nerón, que por aquel entonces contaba con 17 años, Séneca fue nombrado consejero político y ministro, junto con un austero oficial militar llamado Sexto Afranio Burro.

Gobierno del Imperio romano

Durante los ocho años siguientes, Séneca y Burro, a quienes todos los historiadores romanos consideraron las personas de mayor valía e ilustración del entorno de Nerón, gobernaron de facto el imperio romano. Dicho período destacaría, a decir del propio emperador Trajano, por ser uno de los períodos de «mejor y más justo gobierno de toda la época imperial». Su política, basada en compromiso y diplomacia más que en innovaciones e idealismo, fue modesta pero eficiente: se trató en todo momento de refrenar los excesos del joven Nerón, al tiempo que evitaban depositar gran poder real en manos de Agripina. Así, mientras Nerón se dedicaba, siguiendo las instrucciones de Séneca, a un ocio moralmente «aceptable», Séneca y Burro se hicieron con el poder, en el que promovieron una serie de reformas legales y financieras, como la reducción de los impuestos indirectos; persiguieron la concusión (corrupción de los gobernadores provinciales); llevaron a cabo una exitosa guerra en Armenia, que instituyó el protectorado romano en aquel país y se mostró, a la larga, fundamental para la salvaguarda de la frontera oriental del imperio; se enviaron, a instancias de Séneca, expediciones para dar con las fuentes del río Nilo... Vale notar que ni Burro ni Séneca ocuparon, durante este período, cargo institucional alguno, más allá del de senadores, por lo que ejercieron el poder desde detrás del solio imperial, como meros validos y consejeros del joven César, que al parecer tenía en alta estima a su tutor.

Sin embargo, conforme Nerón fue creciendo, comenzó a desembarazarse de la «benigna» influencia de Séneca, de tal forma que, al mismo tiempo que el ejercicio del poder iba desgastando al filósofo, comenzaba a perder influencia sobre su pupilo Nerón. Este, que había demostrado una naturaleza cruel y vitriólica al hacer asesinar a su hermanastro Británico, pronto comenzó a escuchar los consejos de miembros de la peor ralea de la sociedad romana, meros arribistas que, como Publio Sulio Rufo, vieron una oportunidad para desplazar a Séneca del poder. Fue este Rufo el que, en el año 58, acusó a Séneca, absurdamente según Tácito, de acostarse con Agripina, con lo que dio origen a una campaña de desprestigio en la que el filósofo fue acusado de crímenes tan peregrinos como el de deplorar el tiránico régimen imperial, extravagancia en sus banquetes, hipocresía y adulación en sus escritos (fue en este momento cuando salió a la luz la carta al liberto Polibio), usura, y, sobre todo, excesiva riqueza. De hecho, la riqueza de Séneca en este período alcanzó la categoría de proverbial, cuando el poeta Juvenal habla de los grandes jardines del inmensamente rico Séneca. Es probable que la inmensa riqueza del filósofo propiciara su caída frente a Nerón, el cual no toleraría que un particular pudiera hacerle sombra en ese aspecto.

Caída y muerte

En el año 59, la antiguamente gran valedora de Séneca, Agripina, fue asesinada por Nerón, lo que marcaría el inicio del fin de Séneca. Aunque posiblemente no estuvieran involucrados, Séneca y Burro tuvieron que llevar a cabo una campaña de lavado de imagen pública del emperador a fin de minimizar el impacto que pudiera tener el crimen: Séneca escribió la famosa carta al Senado en la que justificaba a Nerón y explicaba cómo Agripina había conspirado en contra de su hijo.

Este hecho ha sido muy criticado con posterioridad, y ha sido germen frecuente de las acusaciones de hipocresía contra Séneca. Cuando, en el año 62, Burro murió (probablemente asesinado, según algunos), la situación de Séneca en el poder se volvió insostenible, al haber perdido buena parte de su capital político y de sus apoyos. La campaña de desprestigio, además, le privó de la cercanía del emperador, el cual, rodeado de aduladores y arribistas como Tigelino, Vitelio o Petronio, pronto comenzaría a hablar de desembarazarse de su viejo tutor.

Así, ese mismo año Séneca pidió a Nerón retirarse de la vida pública, y ofreció toda su fortuna al emperador. El retiro le fue concedido tácitamente, aunque la fortuna no le fue aceptada hasta años después. De esta manera, Séneca consiguió retirarse de la cada vez más peligrosa corte romana, y comenzó a pasar su tiempo viajando con su segunda esposa, Paulina, por el sur de Italia. Al mismo tiempo, comenzó a redactar una de sus obras más famosas, las Cartas a Lucilio, auténtico ejemplo de ensayo, en las que Séneca ofrece todo tipo de sabios consejos y reflexiones a Lucilio, un amigo íntimo que supuestamente ejercía como procurador romano en Sicilia. Esta obra serviría de ejemplo e inspiración a Michel de Montaigne en la redacción de sus Ensayos.

Aun así, Séneca no consiguió desembarazarse del todo de la obsesiva perversión de su antiguo pupilo. Según Tácito, parece ser que en sus últimos años Séneca sufrió un intento de envenenamiento, frustrado gracias a la sencilla dieta que el filósofo había adoptado, previendo un ataque de este tipo. Sea como fuere, en el año 65 se le acusó de estar implicado en la famosa conjura de Pisón contra Nerón. Aunque no existieran pruebas firmes en su contra, la conjura de Pisón sirvió a Nerón como pretexto para purgar a la sociedad romana de muchos patricios y caballeros que consideraba subversivos o peligrosos, y entre ellos se encontraba el propio Séneca. Así pues, Séneca fue, junto con muchos otros, condenado a muerte, víctima de la conjura fracasada.

Sobre la muerte de Séneca, el historiador Tácito cuenta que el tribuno Silvano fue encomendado para darle la noticia al filósofo, pero siendo aquél uno de los conjurados, y sintiendo una gran vergüenza por Séneca, le ordenó a otro tribuno que le llevara la notificación del César: de un patricio como Séneca se esperaba no que decidiera esperar a la ejecución, sino que se suicidara tras recibir la condena a muerte. Cuando Séneca recibió la misiva, ponderó con calma la situación y pidió permiso para redactar su testamento, lo cual le fue denegado, pues la ley romana preveía en esos casos que todos los bienes del conjurado pasaran al patrimonio imperial.

Sabiendo que Nerón actuaría con crueldad sobre él, decidió abrirse las venas en el mismo lugar, cortándose los brazos y las piernas. Su esposa Paulina le imitó para evitar ser humillada por el emperador, pero los guardias y los sirvientes se lo impidieron (otras fuentes afirman que realmente se suicidó, aunque Suetonio afirma que vivió hasta el principado de Domiciano). Séneca, al ver que su muerte no llegaba, le pidió a su médico Eustacio Anneo que le suministrase veneno griego (cicuta), el cual bebió pero sin efecto alguno. Pidió finalmente ser llevado a un baño caliente, donde el vapor terminó asfixiándolo, víctima del asma que padecía.

Al suicidio de Séneca lo siguieron, además, el de sus dos hermanos y el de su sobrino Lucano, sabedores de que pronto la crueldad de Nerón recaería también sobre ellos. El cuerpo de Séneca fue incinerado sin ceremonia alguna. Así lo había prescrito en su testamento cuando, en sus tiempos de riqueza y poder, pensaba en sus últimos momentos.

Reputación posterior

Tertuliano, quien consideró que muchas de las doctrinas morales expuestas por Séneca tenían gran parecido con las expuestas en la Biblia.

Séneca es uno de los pocos filósofos romanos que siempre ha gozado de gran popularidad (al menos en la Europa continental; en el mundo anglosajón no fue sino hasta el siglo XX cuando la figura de Séneca se rescató del olvido), como lo demuestra el hecho de que su obra haya sido admirada y celebrada por algunos de los pensadores e intelectuales occidentales más influyentes: Erasmo de Rotterdam, Michel de Montaigne, René Descartes, Denis Diderot, Jean-Jacques Rousseau, Francisco de Quevedo, Thomas de Quincey, Dante, Petrarca, San Jerónimo, San Agustín, Lactancio, Chaucer, Juan Calvino, Baudelaire, Honoré de Balzac... todos mostraron su admiración por la obra de Séneca; aparte de la de Cicerón, la obra de Séneca era una de las mejor conocidas por los pensadores medievales, y como quiera que muchas de sus doctrinas son compatibles con la idiosincrasia cristiana, los padres de la Iglesia como San Agustín lo citan a menudo; Tertuliano lo consideraba un saepe noster, esto es, «a menudo uno de los nuestros», y San Jerónimo llegó a incluirlo en su Catálogo de santos. Durante la Edad Media, de hecho, surgió la leyenda de que San Pablo habría convertido a Séneca al cristianismo, y que su muerte en el baño era una suerte de bautismo encubierto. El origen de esta leyenda pudo venir de que San Pablo conoció al hermano mayor de Séneca, Galión (Hechos 18: 12-17) a quien alude posteriormente en la última de las cartas a los Gentiles (II Timoteo 4:16), por lo cual habría sido escrita una falsa correspondencia entre el apóstol y Séneca.2 La supuesta conversión al Cristianismo de Séneca fue un tema recurrente durante el Bajo Imperio romano y la Edad Media, formaba parte de la «Leyenda áurea», e incluso aparecieron varias cartas espurias entre Séneca y San Pablo en las que intercambian puntos de vista doctrinales; en una de ellas, fechada en el siglo III o en el siglo IV, incluso se relata el gran incendio de Roma, aunque probablemente Séneca se hallase fuera de la ciudad en ese tiempo. Por otro lado, su obra Naturales quaestiones, tratado de ciencias naturales alabado ya por Plinio el Viejo, fue durante la Edad Media la obra de referencia inamovible en los asuntos que abordaba; sólo Aristóteles tuvo más prestigio en ese campo.

Además, la influencia de Séneca se deja ver en todo el humanismo y demás corrientes renacentistas. Su afirmación de la igualdad de todos los hombres, la propugnación de una vida sobria y moderada como forma de hallar la felicidad, su desprecio a la superstición, sus opiniones antropocentristas... se harían un hueco en el pensamiento renacentista. 

Erasmo de Rotterdam, por ejemplo, fue el primero en preparar una edición crítica de sus obras (1515), y la primera obra de Calvino fue una edición de De clementia, en 1532. Robert Burton lo cita en su Anatomía de la melancolía, y Juan Luis Vives y Tomás Moro lo tenían en alta estima, y se hacían eco de sus ideas éticas. En la obra de Montaigne, los Ensayos, las referencias a la obra de Séneca son constantes, tanto en forma como en opiniones, muchas de las cuales son comunes en ambos pensadores; por ejemplo, la justificación del suicidio como forma de evitar una muerte peor es análoga en los dos. Formalmente, muchos ensayos de Montaigne se asemejan a la estructura desarrollada por Séneca en sus Cartas a Lucilio (planteamiento de un tema, pero no de una tesis al respecto, un desarrollo más o menos lineal donde se añaden ejemplos pero se evitan digresiones, y una conclusión final sobre el tema planteado que se deduce de todo lo anterior), que se han visto como un antecedente claro del ensayo moderno. Y, aunque las ideas presentadas por Séneca no pueden ser consideradas originales ni sistemáticas en su exposición, su importancia es capital a la hora de hacer asequibles y populares muchas de las ideas de la filosofía griega.

En la actualidad, su obra ha caído en un cierto olvido, propiciado por el moderno abandono del estudio de las lenguas y disciplinas clásicas. Sin embargo, sigue sorprendiendo por la vigencia y asequibilidad de muchas de sus ideas y la facilidad de lectura y claridad con que se muestra en las traducciones vernáculas de su obra: las Cartas a Lucilio han sido comparadas con un libro de autoayuda, y de hecho, a raíz de la película Gladiator, tanto éstas como las Meditaciones de Marco Aurelio fueron reeditadas con gran éxito en el mundo anglosajón.

Valoración

Desde sus inicios, Séneca abrazó el estoicismo, sobre todo en su vertiente moral, y toda su obra gira en torno a esta doctrina, de la que llegó a ser, al menos en la teoría, uno de los máximos exponentes. Sin embargo, aunque en su obra se presenta siempre como estoico, ya en su propio tiempo fue tachado de hipócrita, al no ser capaz de vivir según los principios que propugnaba en su obra. En efecto, a lo largo de toda su vida fue acusado de haberse acostado con mujeres casadas, y si bien es cierto que muchas veces dichas acusaciones no eran más que meras calumnias, en muchos otros casos parecen haber estado bien fundadas. Además, la estrecha relación con los excesos de Nerón demuestra las profundas limitaciones de sus enseñanzas en cuanto a la templanza y la autodisciplina propias de un estoico. Igualmente, no se explicaría que un verdadero estoico escribiera las cartas que desde su destierro en Córcega envió a Roma rogando, de la forma más servil y humillante, por su perdón. En su Calabacificación de Claudio ridiculizó algunos comportamientos y políticas del emperador Claudio que cualquier estoico habría aplaudido, con lo que se demostró que colocaba sus principios al servicio de Nerón, al denostar a Claudio al tiempo que proclamaba que Nerón sería más sabio y longevo que el legendario Néstor. En esta obra presenta una crítica hacia la deificación de los humanos y pone como claro ejemplo el caso de Claudio y aprovecha la ocasión para criticarlo y ridiculizarlo. La carta al Senado donde justifica el asesinato de Agripina ha sido siempre vista como algo imperdonable, y de gran bajeza moral; ante otros actos de Nerón, como el asesinato de Británico o la repudiación de su primera esposa Octavia, Séneca siempre guardó un silencio que muchos han visto como cobardía e incluso aquiescencia. Las acusaciones de corrupción que acompañaron a su gobierno, que bien pudieran sostenerse si se atiende a la fabulosa fortuna que hizo en ese período, serían una prueba más de la incapacidad de Séneca para llevar a la práctica los principios estoicos que tanto admiraba.

Sin embargo, hay que hacer notar que la inmensa mayoría de las acusaciones que se vertieron contra Séneca fueron hechas bien por opositores políticos en vida del filósofo, por lo que su validez debe tomarse con cautela, o con mucha posterioridad a la muerte del mismo, de manera que muy posiblemente las debilidades de Séneca fueran en realidad mucho menores que las que en apariencia fueron. Sea como sea, Séneca ha pasado a la posteridad como uno de los más tristes ejemplos de un hombre que falló en vivir según sus propios ideales.

En la actualidad, los medioambientalistas utilizan su nombre en la expresión "efecto Séneca" o "acantilado de Séneca" para expresar que el declive de las civilizaciones es más rápido que su ascenso. Esta referencia se basa en la cita que dice: ""Sería un consuelo para la debilidad de nuestro ser y nuestras obras si todas las cosas se pierda lo más lentamente, ya que vienen a ser, pero como es, los aumentos son de crecimiento lento, pero el camino a la ruina es rápida." Lucius Anneaus Séneca, Cartas a Lucilio, n. 91"

Obras

Errare humanum est.

Las obras que nos quedan de Séneca se pueden dividir en cuatro apartados: los diálogos morales, las cartas, las tragedias y los epigramas. La filosofía de Séneca se diluye en estas obras. No escribió una obra sistemática de filosofía; su pensamiento filosófico, sus ideas estoicas, se expresan a lo largo de toda su obra y llenan el comentario de todas las situaciones.

Los diálogos son once obras morales conservadas en un manuscrito de la Biblioteca Ambrosiana. Si se exceptúa el conocido con el nombre de Sobre la ira, son relativamente cortos. El largo diálogo Sobre la ira está dedicado a su hermano Novato, que le había pedido que le escribiera sobre el modo de mitigar la ira.

En el exilio escribió el tratado Sobre la providencia, dedicado a Lucilio hijo. De su exilio es también el diálogo más delicioso y el más lleno de detalles personales, que escribió a su madre: De la consolación a Helvia. Junto al tratado Sobre la providencia hay que colocar el De la constancia del sabio, escrito probablemente después del año 47. Vuelto a las tareas de gobierno redacta el diálogo Sobre la brevedad de la vida, escrito con toda probabilidad en el año 55. A su suegro Paulino le dedicó el diálogo La vida bienaventurada, una curiosa defensa de su forma de vida de filósofo estoico.

Durante el período de retiro de la vida política escribió un libro de Cuestiones naturales, dedicado a Lucilio, que trata de fenómenos naturales, y donde la ética se mezcla con la física.

Escrita en prosa y en verso, pero aislada de sus demás obras, como caso único está la Apocolocyntosis, una sátira feroz de la deificación de Claudio, con crítica política y malicia personal.

De toda la obra poética de Séneca, sus diez tragedias son el fruto de una actividad creativa, independiente, que ejerció a lo largo de su vida, pero especialmente en el periodo intermedio de la educación de Nerón. Diez tragedias han llegado hasta nosotros. Una, no obstante, es dudosa en la atribución: Hércules en el Eta; y otra ciertamente es apócrifa: Octavia.

Consolaciones

Consolación a Marcia (40 d. C.)
Consolación a Helvia (42 d. C.)5
Consolación a Polibio (43 d. C.)

Diálogos

De la ira (41 d. C.)
De la serenidad del alma (53 d. C.)
De la brevedad de la vida (55 d. C.)
De la firmeza del sabio (55 d. C.)
De la clemencia (56 d. C.)
De la vida bienaventurada o De la felicidad (58 d. C.)
De los beneficios (59 d. C.)
De la vida retirada o Del ocio (entre el 41-50 d. C.)
De la providencia (63 d. C.)

Tragedias

Hércules furioso
Las troyanas
Medea
Hipólito
Edipo
Agamenón
Tiestes
Hércules en el Eta
Las fenicias
Fedra
Octavia

Otras

Apocolocyntosis divi Claudii (Calabacificación del divino Claudio), una obra satírica, también contiene referencias a Nerón, al que compara con Néstor en sabiduría y longevidad, en un ejercicio de inaudita adulación.

Naturales quaestiones, en 7 libros de poca originalidad, pero aun así tremendamente populares durante la Edad Media, incluyen todo lo relacionado con meteorología, mineralogía y oceanografía.

Epistulae morales ad Lucilium (Cartas a Lucilio), conjunto de 124 cartas de temática moral dirigidas a Lucilio.
Cujus etiam ad Paulum apostolum leguntur epistolae, correspondencia apócrifa mantenida entre Séneca y San Pablo. Fueron fechadas en torno al año 370 d. C. por expertos latinistas durante el Renacimiento, y desde entonces se consideran una falsificación.




Un nuevo mundo

Audaz en demasía quien primero los mares
traidores sobre tan frágil navío surcó
y, las tierras propias a sus espaldas viendo,
confió la vida a brisas inconstantes;
quien, cortando las superficies con rumbo dudoso,
fue capaz de librarse a un leño débil
-entre los caminos de la vida y de la muerte
límite trazado demasiado tenue-.
Nadie aún las estrellas conocía
y de los astros con que se pinta el éter
nadie hacía uso; aún a las Híades lluviosas
esquivar sabía embarcación ninguna,
ni las luces de la Cabra Olenia,
ni los Carros de las Osas que sigue
y dirige pausado el anciano Boyero;
ni aún el Bóreas, ni aún el Céfiro
nombre tenían.
Se atrevió Tifis a desplegar las velas
en el espacioso ponto
y nuevas leyes dictar a los vientos:
ahora tender el velamen todo desplegado,
ahora, con la escota adelantada, recoger
los vientos sesgados, ahora las entenas
colocar seguras en medio del mástil,
ahora amarrarlas en todo lo alto,
cuando ya los soplos demasiado ansioso
el marino todos desea y, con la vela
alzada, tremolan los gallardetes bermejos.
Nuestros padres tiempos felices
vieron, lejos del todavía remoto engaño.
Acercándose cada cual perezoso a sus costas
y logrando la vejez en el campo paterno,
rico con poco: a no ser las que le dio
el suelo donde nació, ignora otras fortunas.
Los pactos del mundo bien demarcado
los reunió en uno solo el pino de Tesalia;
hizo que sufriera golpes el ponto,
que una porción de nuestro temor fuera
el alejado mar. Se procuró él con su osadía
castigos duros, en medio de tan largos
peligros llevado, cuando dos peñascos
-los cerrojos del abismo-, acercándose
con movimiento inesperado, y un estruendo
en todo el cielo, crujieron; regó los astros
y las nubes mismas el mar aprisionado.
Palideció el audaz Tifis y todas
las sogas de su mano vacilante dejó ir,
Orfeo calló con su lira balbuciente
y la propia nave Argo su voz perdió.
Y ¿qué cuando la virgen del Péloro siciliano,
rodeada en su vientre de perros rabiosos,
dejó sueltas a la vez las fauces todas?
¿Quién no sintió erizarse todos sus miembros
ante este monstruo único que por tantos ladraba?
Y ¿qué cuando esas desgracias funestas al mar
Ausonio con canora voz acariciaron,
y, al eco de la cítara pieria,
el tracio Orfeo casi logró que, acostumbrada
con su canto a retener las naves,
la Sirena le siguiera? ¿Cuál fue de este
viaje el botín? Una piel de oro
y ¡Medea, desgracia aún peor que el mar,
digno regalo del primer navío!
Ahora ya cedió el ponto y todas
las leyes soporta: no es necesario pactar
con Palas para navegar como la ilustre Argo,
ni son precisos ya remos movidos por reyes:
cualquier barca por alta mar navega;
las fronteras todas se han corrido y las ciudades
sus muros levantaron en nuevas tierras,
nada en el lugar que tuvo permanece;
el orbe entero está abierto: el indio bebe
del Araxes helado; los persas del Elba
y del Rin beben. Han de venir, en años aún
lejanos, tiempos en los que el Océano
las ataduras de las cosas suelte, enorme
se abra un continente y Tetis nuevos
mundos descubra: no será de las tierras
la última Tule.

Séneca en Medea, incluido en Antología de la poesía latina (Alianza editorial, Madrid, 2010, selec. y trad. de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar).





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